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Excelente Harper Lee: Scout vuelve a casa

Cincuenta y cinco años después, acaba de publicarse una nueva novela de Harper Lee, autora de Matar un ruiseñor. Literatura de calidad.

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Cincuenta y cinco años después, acaba de publicarse una nueva novela de Harper Lee, autora de Matar un ruiseñor. Literatura de calidad.
Harper Lee

En 1960, Harper Lee publicó Matar un ruiseñor; al año siguiente, ganó el Premio Pulitzer; al siguiente, la película, dirigida por Robert Mulligan, consagró a Gregory Peck en su mejor papel, el del abogado Atticus Finch: para muchos norteamericanos, un mito de honradez cívica, y la novela, una especie de Biblia laica.

Un dato sorprendente más: Harper Lee no volvió a publicar ningún libro más y se negó a conceder entrevistas (un caso semejante al de Salinger).

Portada

Cincuenta y cinco años después, acaba de publicarse una nueva novela de Harper Lee, centrada en los mismos personajes: Ve y pon un centinela. El descubrimiento del nuevo manuscrito es una historia muy confusa: la autora tiene ahora 89 años y está recluida en una residencia, no se sabe bien en qué medida está consciente y ha autorizado la publicación; quizá ha influido la muerte de su hermana, que fue siempre la gestora de sus asuntos legales... En todo caso, ha sido un gran éxito editorial: más de un millón de ejemplares se han vendido, sólo en Estados Unidos y Canadá, en una semana; en España, se ha publicado esta misma semana.

Han pasado veinte años: Scout (Jean Louise), tiene 26 años, vive en Nueva York y vuelve a Maycomb, su pueblo; murió el hermano mayor, Jem; vive en Europa su otro amigo infantil, Dill (inspirado en Truman Capote); Atticus tiene ya 72 años, sufre de artritis; su ayudante es Hank, el joven vecino enamorado de Scout.

Es lógico acoger con recelo una maniobra editorial dudosa y un best-seller fulminante. Olvidemos todo eso. Si leemos el libro sin prejuicios, saborearemos auténtica literatura de calidad: los personajes siguen siendo inolvidables; el estilo es magnífico; toda la obra respira humanidad, sentimientos, inteligencia, poesía, sentido del humor. Presenta un mundo propio, que viene de una veta literaria fecundísima, la del "Sur profundo", con ecos de Mark Twain o Carson McCullers... ¿Se puede pedir mucho más?

Más que novela, el libro parece una serie de cuentos o episodios, con los mismos personajes e idéntico ambiente. Baja algo la parte final, centrada en el debate ideológico sobre la segregación de los negros; en ella, además, Atticus Finch aparece con unos ribetes racistas menos atractivos que los del héroe que todos admiramos (a muchos no les va a agradar) pero era necesario para presentar el conflicto entre la hija y el padre.

Se explica el título en la página 98, es un fragmento del "Libro de Isaías" (21,6): "Porque el Señor me dijo así: 'Ve y pon un centinela que haga saber lo que viere'". Insiste en la página 180: "El señor Stone puso ayer en la iglesia un centinela. Debería haberme dado también uno a mí. Necesito un centinela para que me guíe y me diga lo que va cada hora a la hora en punto (...) que trace una raya en medio y diga 'aquí hay una justicia y aquí hay otra' y me haga entender la diferencia". La conciencia de cada ser humano es ese centinela: la escritora nos ayuda a descubrirlo.

Como tantos hijos, choca Scout con su padre, Atticus, al final del relato: ni siquiera él es un dios sino un hombre, con sus limitaciones; un hombre tolerante, eso sí, que lucha contra la injusticia pero disculpa a sus vecinos: "Hace lo que puede" (p. 231), dice de uno. Es lo mismo que repite Galdós, tantas veces.

No es ésta –como se ha dicho– una "precuela" de Matar un ruiseñor: la historia es posterior... pero, según parece, se escribió antes. ¿Cuál es la relación de las dos obras? No es difícil imaginar una hipótesis: comenzó Harper Lee por escribir ésta uniendo una serie de personajes, en un ambiente peculiar, con variedad de episodios cómicos y dramáticos. Supongo que el editor al que presento el manuscrito no lo acabó de ver claro pero se fijó en un episodio que se menciona brevemente –el de la defensa que hace Atticus de un negro acusado de haber violado a una blanca– y le pidió que lo desarrollara: así nació Matar un ruiseñor.

Maycom significa el mundo entero, en síntesis: los hijos se pelean con los padres, por mucho que los quieran. Es imposible parar el reloj del tiempo (p. 80). Todos soñamos con la infancia perdida: "En aquel entonces, sin saber por qué, era siempre verano" (p. 60). Pero no podemos recuperarla: los helados de vainilla "ya no vienen en cucurucho" (p. 105).

La conclusión va más allá del regodeo sentimental: "Es fácil mirar atrás y ver lo que éramos, ayer o hace diez años. Ver lo que somos ahora, en cambio, es muy difícil. Si consigues cogerle el tranquillo, te irá perfectamente".

Si nos olvidarnos de los "best-sellers", de las maniobras editoriales y hasta de Matar un ruiseñor, disfrutaremos leyendo este excelente relato.

Harper Lee: Ve y pon un centinela, Madrid, ed. Harper-Collins, julio 2015, 269 págs, 19’90 euros. ISBN: 978-84-687-6703-1.

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