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El día que Elvis recibió a los Beatles

Recordamos  el encuentro privado entre el Rey del Rock y los Cuatro de Liverpool en Los Ángeles.

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El día que Elvis recibió a los Beatles
Elvis y The Beatles en 1965 | Libertad Digital

La discusión sobre cuál ha sido el icono más grande de la historia de la música puede eternizarse según las opiniones de los participantes, pero en la mayoría de los casos, la lista de probables se reduce a dos nombres: The Beatles o Elvis Presley. Teniendo en cuenta su importancia, influencia, popularidad y significado en la cultura moderna, estos dos nombres siempre aparecen como referentes básicos: Europa frente a América, un artista frente a una banda, el rock clásico frente a la evolución del género y su explosión en multitud de tendencias… los argumentos hacia uno u otro lado nos tendrían todavía más tiempo debatiendo sobre quién ganaría en esa lucha, pero lo cierto es que esa rivalidad no tendría sentido, si escuchamos a los implicados en la misma. Dos estrellas en lo alto del firmamento musical que surcaron el mismo y que, la noche de un 27 de agosto de 1965, cruzaron sus caminos en un encuentro irrepetible del que no quedan testimonios visuales.

Elvis Presley

El contexto del encuentro entre Elvis y The Beatles explica cómo en aquel momento, el primero se centraba en sus apariciones en el mundo del cine (con menos peso en su actividad musical que en años anteriores), mientras que los segundos se hallaban en la cima de su popularidad a ambos lados del atlántico. Un año después de su primer desembarco en Estados Unidos, la banda ya estaba considerada como la más popular del mundo, y se encontraban en el inicio de un proceso de cambio que cristalizaría en el fin de sus giras, discos como Revolver o Sgt Pepper’s… o experimentos como Magical Mystery Tour. En aquellos días, los todavía jóvenes artistas británicos habían logrado entrar en todos los hogares del país… salvo en la casa del músico que les había marcado de forma más decisiva a la hora de emprender sus carreras: Elvis.

La verdad, el encuentro entre ambos no se había producido todavía debido al recelo con que el entorno del solista observaba a la competencia de aquellos cuatro chicos: el mánager de Elvis, el Coronel Parker, calculaba cada aparición, entrevista o visita de su estrella, y había dado largas hasta el momento a cualquier intento de su homólogo Brian Epstein por lograr aquel encuentro histórico. Tras mucha insistencia, y con motivo de la visita del grupo a Hollywood, accedió a arreglar la cita, aunque con ciertas condiciones. Para empezar, no se sacaría material gráfico de la misma (de hecho, no existen fotografías ni audios de aquella noche), y tampoco se informaría a nadie de la misma, ya que la presencia de la banda aumentaría el ya de por sí enorme número de fans que anegaban la casa de su protegido cada noche. Por otro lado, también hay quien dice que no se informó a la prensa de la reunión informal por miedo a que la popularidad de John, Paul, George y Ringo superase a la del propio Elvis.

The Beatles llegando a la casa de Elvis Presley

Entre las diez y las once de la noche, los Beatles son conducidos en limusinas con cristales tintados a la mansión de "El Rey", donde son recibidos en el salón por el mismísimo Elvis, y las versiones a partir de aquí difieren según el entorno de qué bando cuente la historia. Lo cierto es que los cuatro chicos se quedaron casi sin palabras al comienzo, hasta el punto de que Elvis les dijo que, si no hablaban de nada, se iría a dormir. Este comentario provocó las risas y la relajación necesaria para que los de Liverpool perdieran el miedo a hablar con su ídolo y comenzaron a conversar de forma más desenfadada, compartiendo una bebida y comentando anécdotas de giras y grabaciones.

Todo esto ocurría ante la atenta mirada de los dos managers ya mencionados, retirados en una esquina de la habitación mientras negociaban posibles conciertos del de Tupelo en las islas británicas en su próxima gira. Aunque a cada momento controlaban la situación de reojo, mientras los músicos hacían lo que mejor sabían: tocar, improvisar juntos, hacer un poco de rock and roll. Elvis hizo traer unas guitarras y él mismo se puso al bajo, para regocijo de Paul McCartney, quien se permitía aconsejarle sobre el instrumento. Ringo, a falta de batería, golpeaba los laterales del sillón, mientras los demás ejecutaban una pequeña sesión que, por exigencias del guión, no podía ser grabada… quién sabe lo que se podría pagar hoy por ese material. Según algunos de los presentes, se escuchó I Feel Fine, alguna de Chuck Berry… un poco de rock and roll, eso fue todo.

The Beatles en 1965

Pasadas unas breves e intensas horas, la historia terminó y Elvis y su entorno dieron por concluida la noche. Los Beatles se fueron a casa y Lennon insistía en que les devolviera la visita una de aquellas noches, pues tenían una mansión alquilada en la ciudad. El encuentro no se repitió, pero la admiración mutua fue palpable a lo largo de los años: como el propio Lennon transmitió al entorno del cantante, no habría Beatles sin Elvis. Como el propio Elvis confió a su círculo más íntimo, adoraba la música de la banda, y las versiones entre ambos artistas se repitieron en varias ocasiones. Lo que no pudo repetirse fue ese único momento en el que dos fuerzas de la música convivieron en la misma habitación por unas horas: Elvis y The Beatles. Medio siglo después, el encuentro resulta incluso más mítico que entonces.

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