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Marea combustiona el azogue de Madrid

La banda de Berriozar se marcó un trueno de rock&roll puro durante el concierto ofrecido en la noche del sábado en el WiZink Center.

La banda de Berriozar se marcó un trueno de rock&roll puro durante el concierto ofrecido en la noche del sábado en el WiZink Center.
Kutxi Romero, en un concierto de Marea de la gira 'El azogue' | Twitter: @losmareaoficial

Lo que hizo Marea en la noche del sábado en el WiZink Center de Madrid fue una ciclogénesis catártica o, traducido del errejonita al español, un conciertaco del copón. El grupo integrado por Kutxi Romero (voz), Kolibrí Díaz –¡qué máquina de hacer solos!– y César Ramallo (guitarras), Eduardo Beaumont El Piñas (bajo) y Alén Ayerdi (batería) ofreció un espectáculo potente, festivo y generoso –tocaron 26 canciones–, repleto de invitados y que fue brindado a unos referentes que, pocos días antes, anunciaron su separación: "Esta noche, desde la primera nota a la última que yo cante, se la voy a dedicar a Extremoduro".

El concierto de Marea en la capital del Reino fue el penúltimo de la gira El azogue –que les ha llevado por Europa y que culmina este sábado en Bilbao–. Los de Berriozar, puntuales, con unos efectos como extraterrestres y con un equipo de luces espectacular –fuegos artificiales incluidos–, parecían estar hechos de adamantium: a lo largo de las dos horas y pico que duró el show, no hubo altibajos ni fisuras, sino una explosión sonora y enérgica de rock&roll con pedigrí, directo, reptiliano y plagado de minas literarias.

Con una voz pulmonar tan renegrida "como el agua de fregar", Romero dio las buenas noches al Madrid de sus "podridas entrañas" y arrancó con "En las encías". Le siguieron otras dos canciones del disco que justificaba la gira: "El temblor" y "La noche de Viernes Santo"; la cuarta pieza, "Mierda y cuchara", fue una detonación colectiva: las 15.000 personas congregadas se desgañitaron, bailaron y saltaron como si hubieran vuelto a nacer. En esa simbiosis contagiosa de banda y público, el cantante gritó: "¡¡¡Rock&roll, rock&roll!!!".

Marea dejó claro que no vino a pasar la tarde, sino a subir "el azogue en cada estancia". Para ello, se sirvió también de una legión de invitados que le acompañó en "Mierda y cuchara" (Mai Medina, de Ciclonautas), "Corazón de mimbre" (Pedro Fernández Razkin, de La Fuga), "Que se joda el viento" (Juanito Lorente, guitarrista de Bocanada) o "En tu agujero" (Iratxo). Mención especial merece "Jindama", cantada junto a Eduardo García Martín Luter, y en la que se homenajeó a Rosendo y a Extremoduro: "La ciencia llegó de Plasencia / y de Carabanchel". Por su parte, el bajista, Eduardo Beaumont, ejerció de vocalista en dos canciones: "Pecadores" y "Trasegando".

La mascletá fue total en los momentos previos a los bises, con las –ya– clásicas "La rueca", "Romance de José Etxailarena" y "Como los trileros". Tras la primera retirada, Marea reivindicó a Los Suaves y, junto a dos de sus miembros, Charly Rodríguez y Fernando Calvo, interpretaron "Dulce castigo" y "Preparados para el rock&roll". Tras presentar a los músicos y reconocer el trabajo de la gente de organización –unas cuarenta personas subieron al escenario para ser reconocidas–, el concierto continuó con "Como el viento de poniente", de El Cabrero, "El perro verde" y, para rematar la faena, la canción que da nombre al grupo. Tras dos horas y pico de concierto, la tromba desatada por la tropa de Berriozar no llegó hasta la rodilla, sino hasta el cuello. Qué tíos.

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