
Tras el histórico espectáculo de Bad Bunny en la Super Bowl LX, los directores de la producción han roto su silencio para explicar los detalles más comentados en redes sociales. En una entrevista concedida a Variety, Harriet Cuddeford (directora creativa) y Hamish Hamilton (director del show) han aclarado desde la logística de la escenografía hasta la verdadera identidad del niño que recibió el Grammy.
El misterio del niño del Grammy: ¿Quién es Lincoln Fox?
Uno de los momentos más virales de la noche fue cuando el artista entregó su Grammy dorado a un pequeño que lucía un atuendo idéntico al de Benito en una famosa foto de su infancia.
benito entregándole un Grammy a sí mismo de niño🥹 pic.twitter.com/cwvZa7uHRd
— clara: BENITOBOWLDAY (@malamiakbrn) February 9, 2026
Los productores desmintieron los rumores que vinculaban al menor con un caso de detención del ICE en Minnesota. El niño es, en realidad, Lincoln Fox, un actor infantil de cinco años con ascendencia argentina y egipcia.
La idea fue del propio Bad Bunny: "Él quería representar una versión joven de sí mismo para inspirar a la próxima generación", explicó Cuddeford. El objetivo era mostrar el viaje de un niño que veía a sus ídolos ganar premios por televisión y que ahora, años después, entrega el suyo propio a su "yo" del pasado.
Una de las incógnitas que quedó en el aire tras el show fue el destino del premio físico que el cantante puso en manos del pequeño Lincoln Fox. Al ser preguntada sobre si Bad Bunny recuperó el galardón tras las cámaras. "Conociéndolo, es posible que se lo haya dejado al niño, sinceramente", apuntó Cuddeford, mostró sus dudas sobre si el trofeo volvió a las manos del "Conejo Malo".
La solución de las "personas planta"
La impresionante puesta en escena que transformó el Levi's Stadium en un campo verde fue el resultado de una limitación logística. La NFL solo permitió 25 carros para transportar equipo, lo que hacía imposible meter una escenografía de césped tradicional.
"Esa solución de convertir a las personas en plantas, y luego hacer que las personas planta subieran y bajaran a tiempo, además de todos los decorados y todos los intérpretes, fue audaz en todos los sentidos", admitió Cuddeford. Más de 300 personas, además de las "personas planta", formaron este pastizal humano que se movía al ritmo de la música, creando un ecosistema vivo sobre el campo.
Cuando en la función del cole te tocaba hacer de árbol o de nube. Todos los hemos pasado por ahí.
Bad Bunny lo ha llevado al nivel máximo: 380 personas vestidas de arbustos. pic.twitter.com/QcGt3L2b4i
— Pau Brunet (@BrunetPau) February 10, 2026
Acrobacias sin red: El ascenso al poste
Hamish Hamilton reveló que hubo momentos de verdadera tensión tras las cámaras, especialmente cuando Bad Bunny decidió subir a un poste de gran altura sin arnés de seguridad ni equipo de protección. "Se negó a llevar arnés. Dijo: 'No lo necesito'. Lo aprendió en tres minutos. Él simplemente subió y se las arregló para cantar", comentó la directora creativa.
Aunque la decisión generó nerviosismo por los riesgos legales, el equipo aprovechó la falta de cables para colocar una cámara en lo alto del poste y obtener planos espectaculares.
Una invitación de más para Bad Bunny
El enlace de una pareja que se casó en directo frente a millones de espectadores fue uno de los momentos más sorprendentes. Lo que parecía un recurso escénico fue, en realidad, fruto de una carambola del destino. Los novios habían impreso invitaciones de más y decidieron enviar una de ellas a Bad Bunny. Para su asombro, el artista respondió con la insólita propuesta de celebrar su unión en pleno halftime show.
"¡Una sobreimpresión de las invitaciones de boda dio lugar a una serie de acontecimientos que culminaron con su boda durante la actuación!", resumió entusiasmado, destacando cómo un error de imprenta acabó convirtiéndose en uno de los hitos del espectáculo.

Las actuaciones sorpresa
La actuación también dio voz a figuras humildes de la comunidad latina, como Víctor Villa (Villa's Tacos) o los boxeadores Xander Zayas y Emiliano Vargas, cumpliendo el deseo de Benito de celebrar la humanidad en el escenario más grande del mundo. "La actuación celebra a la gente normal, lo que significa ser humano, amar y disfrutar, y apreciarse realmente unos a otros", comentó sobre la aparición de diferentes artistas. "Se trataba de mostrar lo mucho que valora su comunidad, de celebrar a la gente normal en el escenario más grande del mundo, especialmente a las personas que son importantes en la cultura latina".
Más allá de la logística y los "misterios" del show, las actuaciones musicales fueron el motor emocional de la noche. La dirección creativa subrayó que no se trató solo de un concierto, sino de una "celebración de la gente normal" y de la identidad latina. El espectáculo fue una pieza calculada en la narrativa de Bad Bunny para celebrar la humanidad, la cultura latina y el control creativo absoluto sobre su arte.



