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Bad Bunny, el cajero de supermercado que desafió a Trump y rodará con Bardem

Benito Martínez Ocasio, antiguo monaguillo y estudiante, reivindica el uso de nuestra lengua frente a la hegemonía anglosajona en Estados Unidos.

Benito Martínez Ocasio, antiguo monaguillo y estudiante, reivindica el uso de nuestra lengua frente a la hegemonía anglosajona en Estados Unidos.
Bad Bunny | EFE

Que Bad Bunny es un referente entre los artistas hispanos que cultivan su repertorio en español bastaría para tenerlo en cuenta. Otra cuestión es que guste más o menos. Su presencia en la Super Bowl el pasado 8 de febrero ha desatado una reacción algo desmesurada en España. Algunos articulistas consideran que no se le entendía lo que cantaba. Lo que prevaleció ese día en el Levi's Stadium de Santa Clara, California, es su reivindicación de ser hispano, de cantar en nuestro idioma, de atacar la política de Donald Trump por su desaforada decisión de expulsar a miles y miles de emigrantes latinos. De ahí el liderazgo de Bad Bunny desafiando al Presidente de los Estados Unidos. Ningún otro desde la Casa Blanca ha criticado a un artista por cantar en español y no hacerlo en inglés en un evento como el de la Super Bowl, que retransmitido por televisión a todo el mundo registra cifras espectaculares de audiencia.

Estamos ante un ídolo mundial que, además de su contribución a la música hispana va a dedicarse también ahora al cine, como autor y productor.

Competirá con Bardem

Cuando todavía resuenan los ecos de su actuación en esa Super Bowl y la de su presencia en la gala de los Grammys donde recogió su trofeo "al mejor álbum del año", hemos sabido del próximo rodaje de la película "Porto Rico", dirigida por el novel René Pérez Joglar, guion de Alexander Dinelaris (Óscar por "Birdman") con un reparto encabezado por él mismo junto a Javier Bardem, Edward Norton y Vigo Mortensen. El acreditado Alejandro González Iñárritu figura como productor ejecutivo.

Será un "western" caribeño, drama histórico basado en hechos reales. Ante las cámaras cinematográficas Bad Bunny ya no es un recién llegado, pues intervino tiempo atrás en otros proyectos audiovisuales en Hollywood.

Aquel disfraz de conejo

Quien hoy en día acumula millones de dólares nació en un hogar humilde, cuyo padre era conductor de camiones y su madre maestra de inglés, quien inculcó al futuro artista el amor por la lectura.

Su verdadera identidad es la de Benito Antonio Martínez Ocasio, que vino al mundo en un hospital el 10 de marzo de 1994. Ahora celebra, por tanto, su treinta y dos cumpleaños. En aquel tiempo la familia vivía en un pueblo alejado una distancia de setenta kilómetros de la capital, San Juan de Puerto Rico. Se despertó en el chico su vocación musical a la temprana edad de cinco años, lo que lo llevó a ingresar, hasta los trece, en el coro de la parroquia local, donde era también monaguillo.

Ya estudiando en un colegio de segunda enseñanza superó como pudo su enorme timidez para cantar en una fiesta estudiantil una composición de Juanes, "Mala gente", el primero de los concursos en los que tomaría parte andando el tiempo.

Ocurrió en su infancia una anécdota que marcaría su futuro artístico cuando en unos carnavales su madre eligió como disfraz para el pequeño, de seis años, el de un conejo. Un fotógrafo lo captó de esa guisa. A él no le hizo ni pizca de gracia verse así retratado. Como quiera que esa imagen la contempló luego gente de su familia y amigos, trascendió de tal forma que le endilgaron un mote que hizo fortuna en su futuro profesional: sería conocido, ya en sus comienzos de cantante como Bad Bunny, al punto de que muchos de sus admiradores y quizás también entre informadores, desconozcan su verdadera identidad.

El cajero de un supermercado

Aunque sigamos citándolo por su sobrenombre, todavía le quedaba tiempo para cumplir sus sueños musicales. Tenía a su favor que fue buen estudiante, aplicado, que ayudaba a sus padres trabajando en un supermercado, primero como empaquetador, luego cajero. Trabajo que no le impedía cursar estudios en la Universidad de Puerto Rico la carrera de Comunicación Audiovisual.

Como su vocación de cantante proseguía se sirvió de un modesto equipo para ir grabando sus propias composiciones, la primera de ellas, fechada en 2013, "Get" y al año siguiente otra, "Diles". Las escuchó el responsable de una discográfica y con ella, Bad Bunny firmó su primer contrato, el primer escalón para su futura carrera, mientras en "Youtube" iba reuniendo cientos, miles de seguidores.

España, primera cita internacional

Ya fogueado en Puerto Rico y desde allí con actuaciones en otros países de lengua hispana, Bad Bunny hizo una gira europea en 2017, que lo trajo a España. En Madrid actuaba en salas a base de tres pases por noche, a razón de ocho mil euros.

Por lo tanto, el puertorriqueño es un viejo conocido nuestro. Su carrera fue ascendente. ¿Quién iba a decirle en sus comienzos que un día iba a encabezar las listas de éxitos y ventas de sus discos a la vez que la emergente estrella Taylor Swift?

El trap, el reguetón, eran "su marca de la casa", para a los pocos instantes de aparecer en el escenario, llevarse de calle a su clientela. Y no sólo cultiva esos ritmos aunque sean sus preferentes, por los que se le conoce. Le va el hip-hop, sí. Y también el soul y las derivaciones del R&B. Y el pop. Criticado en algunos sectores porque utiliza a menudo un tono bajo, de ahí que algunos no capten ni su música ni sus mensajes. Es como si sostuviera na conversación con alguien, o, mejor, un monólogo. De su repertorio señalamos como temas más conocidos "La canción", "Tití me preguntó", "Me Porto Bonito" y desde luego "Dákiti", que en 2020 fue de las más escuchadas.

Enfrentado a Trump

No era todo en él frívolo, superficial o comercial, pues llevado por su solidaridad con los que sufren (y él había conocido en su adolescencia muchas privaciones en casa), se prestó a ayudar a los damnificados de Puerto Rico tras el huracán "María". Y en programas de televisión hacía saber que las víctimas fueron miles, criticando la pasividad de Donald Trump, que minimizó esa tragedia.

Y, no sólo eso: hacía valer la cultura hispana. Puerto Rico es un país asociado a los Estados Unidos. Bad Bunny es bilingüe. Pero siempre que encuentra el lugar adecuado prefiere dar a conocer sus canciones en nuestra lengua, sin demérito para él de la sajona. Sus críticas a Trump sobre nuestra cultura ha sido una constante en él, en Ricky Martín y otros colegas, en favor de la lengua que España llevó a las tierras descubiertas por Colón.

Excéntrico para unos pero solidario para una mayoría cuando en los últimos tiempos se ha significado como paladín en las críticas a la política migratoria de Trump. Se le podrá juzgar negativamente como artista, para unos, mas insistimos que ostenta un liderazgo en pro de la libertad de los pueblos hispanos para defender la cultura de más de seiscientos millones de hispanohablantes.

Conciertos programados en Madrid

Luego está su biografía personal, que ha llevado siempre a su manera, pues tampoco es amigo de que se cuenten las mujeres que han pasado por su vida, aunque también ha bromeado por la posibilidad de que alguna vez se decida por conocer otro tipo de amor; un guiño, quizás, aunque no en serio, porque le siguen muchos admiradores gays.

Para no perdernos en nombres femeninos de un lejano pasado, entre 2011 y 2016 tuvo como pareja a Carliz de la Cruz. El siguiente año se prendó de una modelo y diseñadora de joyas, empresaria de nombre Gabriela Berlingeri con la que convivió hasta 2022. La dejó por Kendall Jenner hasta 2024 que rompió con ella. Acordándose de su amor de ayer, reinició su intimidad con la mentada Gabriela. Por ahora se cree que ha vuelto a ser su pareja, pero Bad Bunny no ha dado detalles a la prensa. Lo que sí se sabe que ésta lo acompaña a la gira que está dando por medio mundo.

En mayo Bad Bunny tiene programados diez conciertos a partir del día 30, hasta el 7 de junio en el Metropolitan Stadium de la parroquia rojiblanca. Llevan como título el del último disco suyo, "Debí tirar más fotos". Lo anuncian con un detalle, cuya razón desconocemos, escrito así: "DeBí tirar más fotos".

El puertorriqueño mantiene una costumbre: llevar siempre gafas oscuras, aunque sea de noche.

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