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Rosa Belmonte

Mare, alma en suplicio

Kate Winslet debe de ser un poco merluza, pero verla en Mare of Easttown es gloria bendita.

Rosa Belmonte
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Kate Winslet debe de ser un poco merluza, pero verla en Mare of Easttown es gloria bendita.
Kate Winslet en 'Mare of Easttown' | HBO

Kate Winslet debe de ser un poco merluza, pero verla en Mare of Easttown es gloria bendita. También en Ammonite, aunque la película sea un horror. Supongo que es la falta absoluta de química con Saoirse Ronan. Porque con Gemma Jones (que también era su madre, pero más amable, en Sentido y sensibilidad, la tiene toda). Como dice una amiga, ya hemos visto a Frances McDormand hacer caca en un cubo y a Kate Winslet hacer pipí en la playa. ¿Qué más nos puede ofrecer esta temporada cinematográfica? Digo que debe de ser un poco merluza por el eterno tema de Woody Allen. Le vino bien que Allen ya hubiera escrito sus memorias cuando se le ocurrió decir que se arrepentía de haber trabajado con Polanski y con Allen. Este contaba en sus memorias que Timothé Chalamet donó el salario de Un día lluvioso en Nueva York para tener más posibilidades de ganar el Oscar. Winslet, que parecía más lista, equiparó a Polanski y Allen. No sabe qué "cojones" estaba haciendo al rodar con ellos. Se traga las patrañas sobre Allen, cuando hasta el hijo psiquiatra, Moses Farrow, ha contado lo chiflada que está su madre.

Ya se ha acabado Mare of Easttown (HBO). Y qué serie, qué miniserie. Creo que la mejor del año. Una serie que podía parecer una cosa al empezar y era otra. El ¿quién mató a Erin? ha sido ¿quién mató a Laura Palmer? pero sin las loqueras de David Lynch. Qué trama tan adulta (eso también pasa en The Split, es que tiene narices que tengamos que admirar a adultos entreteniéndonos en la tele). El guión de Brad Ingelsby es fabuloso, no es una burda serie de crímenes misterioso en un pueblo de mala muerte donde abundan las madres adolescentes. Y antes de ponerse a escribir ya sabía quién era el asesino. Ahora esperamos que haya segunda temporada.

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Kate Winslet en 'Mare of Easttown'

Y qué actores. Es verdad que de la serie me quedo hasta con Jean Smart, que me gusta desde Chicas con clase, donde hacía de tonta de remate (una especie de Rose en Las chicas de oro). Y Julianne Nicholson desde que la vi en Ally McBeal con su cara pecosa, que queda mejor cuando eres joven. A la tía le pusieron de madre a Jacqueline Bisset, que eso sí es una putada. Su Lori en Mare of Easttown es prodigiosa. Y qué decir de Guy Pearce, al que antes de Memento ya veía en La saga de los McGregor. Y sí, ya estuvo con Kate Winslet en Mildred Pearce, esa renovación televisiva de Alma en suplicio, de Joan Crawford. Por supuesto, la película de Michael Curtiz se llamaba en el original Mildred Pierce. Alma en suplicio es uno de esos rimbombantes nombres tan dados a las traducciones españolas. Pero uno que le va muy bien a la pobre Mare (Kate Winslet), una mujer que es policía y está investigando un crimen pero que, sobre todo, ha perdido un hijo.

A partir de ahora quizá se me escape algún destripamiento. Al menos, decir que el capítulo siete, el último, te deja con buen sabor de boca. Nada más empezar el episodio, a los diez minutos, vale, sabes que tiene que haber alguna sorpresa, porque no puede ser que todo se haya resuelto y todavía quede tanto metraje. Y como nos hemos encariñado con Mare y su familia nos gusta que les vaya bien. De hecho, esa escena de Kate Winslet riéndose en el coche después de un funeral en el que el viudo confiesa en público que tuvo algo con su madre (Jean Smart) es tan activador de felicidad como Lydia Lozano poniéndose de pronto a bailar el chuminero. Como le dice su hija a Mare (y lo mismo sirve para Winslet), Easttown es un lugar mejor porque está ella. Aunque sea un alma en suplicio.

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