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Daniel Guzmán: "Estoy preparado para el fracaso"

El actor y director de cine se enfrenta a un nuevo reto al frente de la obra teatral Los tragos de la vida, con Juan José Ballesta y Belén Cuesta.

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Daniel Guzmán: "Estoy preparado para el fracaso"
Daniel Guzmán, Juan José Ballesta y Belén Cuesta | Smedia

Indicaciones al equipo de sonido, a iluminación, a atrezzo y a los actores. Es amable en sus formas pero lanza a diestro y siniestro claras directrices porque son demasiados los flecos pendientes en el día del estreno. Sin embargo, el buen rollo se nota. Daniel Guzmán, cara conocida de la pequeña pantalla en series como Aquí no hay quien viva o Velvet; Premio Goya a Mejor Cortometraje (2003) y Goya al mejor director novel por A cambio de nada, se atreve ahora con la pieza teatral Los tragos de la vida, en cartel en el Teatro Infanta Isabel.

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Horas antes del estreno, es puro nervio. "Soy como el entrenador de fútbol que no puede jugar", bromea. "Estoy muchísimo más agobiado que si me subiese al escenario. Quiero controlarlo todo y no puedo. Justo ahora tengo inseguridades con el texto, con la puesta en escena….Es más complicado que en cine porque el teatro es aquí y ahora".

El pasado febrero, Daniel Guzmán y su abuela aparecían en todos los periódicos posando con un Goya. El actor y director dedicaba el premio a su "yaya", que con 93 años protagonizaba la cinta que le había valido tal reconocimiento. Empezaba a verse que "el novio de la pija" de la comunidad de vecinos más loca de la televisión era mucho más que eso. Es considerado uno de los jóvenes talentos del cine español y, a pesar de su juventud, acumula un buen número de títulos en su currículo desde que a los 16 años apareciera en su primera película. Ahora se pone detrás del telón con Los tragos de la vida, una pieza teatral en forma de diálogo "muy conceptual", una comedia con emoción que "busca la reflexión" y que "habla de primeras oportunidades", protagonizada por Juan José Ballesta y Belén Cuesta. "Ves a los dos actores y piensas en una historia de amor, pero me gustan más las historias de desamor", confiesa el actor.

Está preparado, dice, para las malas críticas. "Estoy preparado para el fracaso. Estoy preparado para asumir toda la responsabilidad de lo que suceda en el escenario", dice con media sonrisa. "Nos gusta jugar, así que vamos a jugar con las cartas que tenemos".

"La obra habla del amor, del desamor, del éxito y del vacío existencial que el éxito provoca", explica. El escenario es sencillo: una barra de bar, algún que otro maniquí sentado en taburete y sonido ambiente y voces en off que visten el momento. Cuenta la historia de Beto (Juan José Ballesta), un inmigrante que, tras un año de dificultades, consigue trabajo en una coctelería. Sin apenas saber servir un gin tonic se convierte en el mejor bartender de la ciudad gracias a su carisma. Beto disfruta del éxito y los placeres de su nueva vida hasta que un día se pregunta qué le falta. La visita inesperada de Mía (Belén Cuesta) le dará la respuesta.

El director no se cansó de alabar a los protagonistas: "Cuando conectan Juanjo y Belén, se hace la vida en el escenario". Y ellos, por su parte, lanzaron las mismas flores al jefe. "Dani trabaja desde el corazón, con mucha ilusión, currando como el que más", aseguró Ballesta. "Me gusta trabajar con directores que son actores porque la comunicación fluye mejor, te entiende perfectamente", añadió Cuesta.

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Daniel Guzmán aceptó esta obra como un encargo de Tanqueray Stage, una plataforma para promover artes escénicas que en otras ediciones ha contado con la dirección de Nancho Novo, Daniel Sánchez Arévalo y Secun de la Rosa, con la premisa de que debía interpretarse alrededor de una barra de bar. De hecho, por el precio de la entrada, el espectador podrá visitar el Bar Tanqueray y degustar de forma gratuita un gin tonic.

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