
El esplendor y la decadencia de la España de Felipe IV regresan a las tablas del Teatro de la Comedia de la mano de Ángel Ruiz. En El Rey de la Farándula, el dramaturgo y director –tal y como ha contado en Kilómetro Cero– propone un viaje sensorial que combina la investigación histórica con la estética del cabaré contemporáneo para explicar cómo el teatro se convirtió en el refugio de un monarca cercado por las guerras.
La obra se vertebra sobre una figura enigmática, mitad actor y mitad confidente del soberano. A través de este personaje, Ruiz explora la cara B del Siglo de Oro, revelando episodios históricos poco conocidos. La propuesta rompe la cuarta pared constantemente, utilizando la ironía y el descaro para interpelar a un público que descubre cómo la influencia de los cómicos en la corte era mucho más profunda de lo que dictan los libros de texto tradicionales.
Fusión de barroco y modernidad
La puesta en escena destaca por su estética híbrida. El montaje entrelaza textos clásicos con una selección musical que abarca desde Monteverdi hasta Juan Hidalgo o José Marín.
Acompañado al piano por Bru Ferri, Ángel Ruiz despliega una narrativa donde la música no es un mero adorno, sino un vehículo para transmitir la emoción de una época en la que el teatro era el único espacio de libertad posible frente a la decadencia imperial.
Última oportunidad en la calle Príncipe
La producción afronta su recta final en el Teatro de la Comedia (calle Príncipe, 14), donde permanecerá en cartel únicamente hasta este domingo 1 de marzo. La obra se posiciona como una de las apuestas más arriesgadas y premiadas de la temporada, logrando conectar la picaresca del siglo XVII con las sensibilidades del espectador del siglo XXI mediante un lenguaje directo y provocador.

