
El invierno taurino es época de reflexión. De paladear lo visto en las plazas de toros y de ahondar en el conocimiento de ese pozo infinito que es la tauromaquia. La editorial El Paseíllo, que está revolucionando el sector editorial en materia taurina desde hace dos años, ha sumado un nuevo ejemplar a su colección: ¡Chicuelo! El hombre que cambió el toreo. Se trata de un libro imprescindible para los aficionados que quieran conocer la historia y la obra de Manuel Jiménez Chicuelo (Sevilla, 15 de abril de 1902 - Sevilla, 31 de octubre de 1967), un matador de toros que ha pasado de ser el eslabón perdido en el Hilo del toreo (José Alameda) a un torero fundamental para el devenir de la tauromaquia. Sobre todo tras su faena al toro Corchaíto de Graciliano Pérez Tabernero el 24 de mayo de 1928 en Madrid.
Libertad Digital habla con su autor, el químico Manuel Escalona Franco, responsable de los laboratorios de medio ambiente y agua de la Junta de Andalucía y que "por afición" se zambulló en crónicas taurinas de hace un siglo para contar la verdadera historia de Chicuelo. El autor, que es aficionado práctico, conoció a los nietos de Chicuelo que le pidieron ayuda para crear una página web para divulgar la historia de su abuelo y de la saga taurina de su familia. "Como consecuencia de eso me empiezo a interesar un poco por Chicuelo, porque me gustan los toros y me gusta leer también cosas antiguas, sobre todo del principio del siglo XX, de la época de la Edad de Oro y de la Edad de Plata, y empiezo a ver que la figura de Chicuelo era mucho más interesante de lo que yo en principio conocía y me daba la impresión de que había mucha gente a la que le pasaba lo mismo".
Sobre la investigación a la que ha dedicado varios años cuenta: "Empecé a rescatar crónicas antiguas. Yo tengo, no sé, 2.500 entre crónicas, entrevistas, reportajes de prensa y demás y fui consultando las hemerotecas y las hemerotecas digitales, fundamentalmente de la Biblioteca Nacional de España y otras." Uno de los autores que más cita es José Alameda cuya obra es un referente en la nueva visión que hay de la historia de la tauromaquia. También reconoce que una de las fuentes que ha tenido es la propia familia del maestro sevillano. ¡Chicuelo! El hombre que cambió el toreo se presenta este jueves a las 19:30 en el Real Círculo de Labradores de Sevilla.
Libertad Digital: ¿Qué ha pasado con Chicuelo para que su historia no se haya contado con tanto detalle hasta ahora?
Manuel Escalona Franco: Yo no sé exactamente por qué no se ha contado. Yo creo que en parte el haber sido un torero emblemático de la escuela sevillana o iniciador de la escuela sevillana, el haber creado un lance tan reconocible y tan interpretado como la chicuelina, pues eso ya ha eclipsado un poco esa otra parte suya. Es una opinión. Quizá ha pagado un precio alto porque esa parte, digamos, artística, que no es nada desdeñable, es muy importante también, pero se ha impuesto sobre la otra. Y además porque quizá en algunos momentos se le ha tachado de haber sido un torero muy irregular, que yo creo que no lo ha sido tanto. Yo creo que hemos visto muchos toreros que han sido mucho más irregulares que él. Su irregularidad es más explicable porque él intentaba hacer un toreo como el que se hace ahora, pero el toro no tenía las condiciones de ahora. Los públicos le exigían que torease como habían escuchado que él toreaba en redondo y, entonces, él no podía, digamos, manifestar su tauromaquia siempre. Por otra parte, también tenía una enfermedad que le condicionaba mucho. Tampoco era un torero que tuviese muy buena prensa en la época. Él no cuidaba difundir sus éxitos, por ejemplo, de América. Llegaban aquí muy tarde, porque en México era fundamental. Él no mandaba los telefonemas que se mandaban entonces a la prensa.
LD: Se empezó con Joselito el Gallo y, ahora, se está haciendo con Chicuelo ¿Estamos viviendo un revisionismo histórico de la tauromaquia?
MEF: Bueno, yo no sé si es revisionismo. Cuando leo lo que dice Alameda después yo no me quedo ahí, sino que yo me voy a la fuente de aquellos años 20 y años 30. Voy a las crónicas. Yo creo que muchas veces se escribe sobre lo que ya está escrito. Y entonces uno no se dirige a la fuente. He encontrado cosas que he visto que se han escrito y reescrito y todo el mundo lo había asumido, como por ejemplo, la fecha de nacimiento que en todos los sitios que encontraba estaba equivocada. O que en todos los sitios donde buscaba, incluido El Cossío, dicen que debutó en Tejares cuando él debutó en Salamanca. En el libro aparece el cartel y las crónicas del día que debuta en Salamanca. Yo he tratado de que se vea lo que en aquel momento se contaba y cómo se contaba. Por eso digo lo de la irregularidad. Yo he encontrado muchas decenas, si no cientos de éxitos de Chicuelo. Entonces dices: un torero irregular no tiene muchas tardes importantes.
LD: En este sentido, ¿las teorías de José Alameda y sus libros en los que las plasma son ahora la referencia a la hora de contar la historia del toreo? ¿Por qué no ha sucedido antes?
MEF: Quizá porque es un crítico afincado en México, ¿no? Y entonces, bueno, estaba alejado de las teorías, por decirlo así, oficiales aquí de España. Puede que sea por eso. También me consta que en México era una autoridad de primer orden en materia taurina. Yo lo descubrí porque alguien me lo dijo y me puse a leerlo. Oye, y me convencía lo que decía porque fundamentalmente… Mira yo soy de ciencias, soy químico y esto es como el método científico, ¿sabes? En el método científico hay una observación, hay una hipótesis y, después, tú tienes que demostrarlo o tienes que investigarlo. Pues yo parto de una hipótesis que para mí es la hipótesis de Alameda. Pero yo no me conformo con esa hipótesis, investigo y me voy a la hemeroteca y me voy a lo que dicen sus coetáneos y los que lo están viendo.
LD: ¿La de Chicuelo va en contra de una historia oficial que se había contado durante un tiempo determinado?
MEF: Tampoco tengo respuesta a eso. Yo puedo decirte lo que yo he visto y he tratado de no conformarme con una línea paralela, por decirlo así, que era la de Alameda, sino irme a comprobarlo en origen. No te puedo dar más explicaciones de por qué no hubo antes. Yo es que lo he visto claro y no solo por Alameda, que evidentemente esa es la hipótesis. Y lo veo realmente que cuando dice, por ejemplo, Néstor Luján en su Historia del Toreo, que Joselito dio seis naturales en Madrid en el año 1916 y aquello fue un escándalo. Pero es que en el año veintitantos, en México al toro Dentista Chicuelo le da veinticuatro naturales y habían pasado nueve años. Posiblemente si Joselito no hubiese muerto él habría encontrado esta línea, pero murió y Chicuelo fue el continuador. Fue un testigo y no imitó, sino que siguió evolucionando y, a partir de la técnica también de Belmonte, consigue lo que te digo. Probablemente era el camino que estaba recorriendo Joselito.
LD: ¿Es Chicuelo el eslabón perdido en la historia de la tauromaquia?
MEF: Yo creo que sí. Manolete aprende de él, parece que Cámara lo lleva al campo muy jovencito con Chicuelo y él mismo dice que aprende la técnica de Chicuelo. Claro, Manolete ya se encuentra… Tengamos en cuenta una cosa, en 1928 se introduce el peto, el toro es el soñado por Joselito, de casta Vistahermosa que tanto nos han contado. Joselito había empezado a tratar de imponer las ganaderías, pero claro, tarda unos años en que salgan más toros de ese tipo. Entonces Manolete se encuentra ya con unos toros… Aunque Manolete y Chicuelo, digamos, en la expresión no se parecen, porque Manolete es alto y torea hierático, pero en la técnica sí. Entonces Manolete ya se encuentra con el toro propicio. Entonces, a Chicuelo muchas veces se lo han saltado. Hay una frase al principio del libro, de Alameda, que decía que los historiadores no sabían qué hacer con Chicuelo y se lo saltaban envueltos en una chicuelina, algo así. Se lo saltaron por algún motivo. He escuchado decir cosas sobre Chicuelo muy peyorativas, pero después ahí están las crónicas de la época y ahí está lo que decían los críticos que lo veían y no era en absoluto insignificante sino que era clave.
LD: Se ha dicho mucho, demasiado, que la faena a Corchaíto en la que "cambia el toreo" no supo verla nadie y usted demuestra que no es así. O al menos no cómo se ha contado. Demuestra que prácticamente todos los críticos lo supieron ver, incluso Corrochano unos días después.
MEF: Lo que pasó es que a Gregorio Corrochano, que era el que tenía más predicamento del momento, lo que no le gustó fue el toro. Es verdad que no le dio énfasis a la faena. En el libro hay un índice donde se ponen todas las crónicas y se ve que son absolutamente enormes en prácticamente toda la prensa. Y ahí sí que he hecho una búsqueda a ver si veía alguna crónica más negativa y no la he encontrado. He encontrado que el público lo vio y yo creo que toda la prensa lo vio también. Y Corrochano tuvo que rectificar más tarde, porque a lo mejor no había sido lo suficientemente claro a la hora de valorar la faena. Yo creo que hubo unanimidad en público y en prensa. Lo que pasa es que es otra de las cosas que se han venido contando. Por eso digo que se escribe sobre lo que se escribe y se van repitiendo cosas. Después yo voy y digo: esto no es verdad. Esto no es así. Lo vio la prensa también.
LD: ¿Cómo es de desconocida la llamada Edad de Plata del toreo?
MEF: Es fácil decir ahora a un torero que era medroso, como se ha dicho de Chicuelo. En esa época, la Edad de Plata, murieron más de cien profesionales. O sea, los toros mataban mucho y era una época muy sangrienta. Es una época donde se revoluciona el toreo, cambia el toreo, pero el toro no ha cambiado del todo. Y las condiciones no han cambiado del todo. Entonces, claro, es una época difícil porque se está intentando hacer otro tipo de toreo, más parecido a lo que se hace ahora, con unos toros que no eran los que salen ahora. Entonces es una época muy dura, muy difícil, donde además se cruza todo el tema político en España y demás. Era una sociedad muy complicada.
LD: Y truncada por la llegada de la República y la Guerra Civil.
MEF: Hay una España muy convulsa. El toreo también es muy convulso. Es la década, yo no sé si más sangrienta, no sé en el siglo XIX, pero del siglo XX, desde luego es la más sangrienta de las épocas del toreo. Y es desconocida y apasionante. Yo que he tenido la oportunidad de leer mucho de esa época, es realmente apasionante.
LD: Afirma que "el toreo actual se escribe a partir de la gramática que Chicuelo impone". ¿Tanta es su influencia y su vigencia en la actualidad?
MEF: Yo entiendo que sí. Ahora mismo ninguna faena se consigue si no es a partir de esa técnica del toreo en redondo. Yo defiendo que eso surge del toreo de Chicuelo. Nace de esa fusión del toreo de Joselito y Belmonte que hace Chicuelo. Yo creo que hoy en día, cuando estamos viendo una corrida de toros, estamos viendo la gramática de Chicuelo. Es como los escritores, cada uno tiene su estilo de escribir, pero la gramática es común, ¿no? Y entonces yo creo que hay un nexo común que es ese. Todos los toreros lo que tratan es de dar adornos, pero en el toreo que llamamos fundamental todos torean con esa gramática. Con esos principios intentando dar las series lo más rotundas posible con el mejor remate posible.
LD: Casi con la misma estructura de la faena.
MEF: Yo defiendo eso. Yo creo que lo que es la faena de muleta es eso. Ojo, que no hay que olvidar las otras facetas. Chicuelo con el capote tenía una capacidad de inventar y de improvisar tremenda. Era un gran artista.



