
Estados Unidos y Europa viven una de sus mayores crisis políticas. Una situación provocada por las aspiraciones territoriales de Donald Trump, que apuesta por hacerse con el control de Groenlandia casi por las buenas o por las malas, pues no ha descartado una intervención militar. Un hecho que supone una amenaza directa a Dinamarca, que controla el territorio desde la firma del Tratado de Kiel en 1814. La isla había pertenecido a la Corona de Noruega desde el año 1.261.
La ubicación de Groenlandia es clave para la seguridad del Atlántico norte y el Ártico. Con vastos recursos minerales, tierras raras y petróleo, destaca sobre todo por ser un punto clave en las nuevas rutas marítimas emergentes que se están abriendo en la zona -que enlazan Asia con Europa y América con mucho menos recorrido- y por tener una ubicación estratégica para frenar posibles misiles intercontinentales procedentes de Rusia o China.
El Gobierno danés ha decidido reforzar su despliegue militar en Groenlandia en las últimas horas en respuesta a las reiteradas declaraciones de Trump. Su movimiento forma parte de un nuevo plan de seguridad que busca aumentar la seguridad en la zona para que Estados Unidos desista de sus aspiraciones al ver que es una zona perfectamente controlada por sus aliados. Una decisión que Dinamarca ha coordinado con varios países europeos.
Ha anunciado el envío de contingentes adicionales y el despliegue de medios coordinados con aliados en las próximas semanas. Esto incluye unidades navales para patrullaje, aviones de combate para ejercicios y vigilancia aérea, así como soldados en rotación para reforzar la presencia militar en Nuuk -la capital de Groenlandia- y otras zonas sensibles, aunque sin cifras exactas. Todo bajo el nombre de Operación Resistencia Ártica.
Junto a los efectivos de los ejércitos daneses habrá militares de otros cinco países europeos. Francia ha anunciado el envío de unidades especializadas en Montaña. No ha dado oficialmente cifras, pero la prensa gala habla de que un equipo compuesto por una quincena de militares ha salido ya hacia Groenlandia. Noruega va a enviar dos oficiales de enlace y Suecia unas cifras similares.
Alemania ha confirmado el envío de un grupo de reconocimiento de 13 efectivos para evaluar las condiciones logísticas y operativas del terreno. Reino Unido va a mandar un militar de reconocimiento. Las cifras pueden parecer ridículas, pero son efectivos militares que van a ver la situación de primera mano para examinar qué tipo de contingentes, materiales, sistemas de armas se puede enviar a la zona y cómo debe hacerse.
La Operación Resistencia Ártica puede ir a más en los próximos días. Los países europeos van a tener varios reuniones durante este jueves y mañana viernes para ver las condiciones de la misión y qué implicación o aportación puede tener o enviar cada uno. De estas reuniones pueden salir más países implicados. Claro ejemplo es el del Gobierno de España, que ya ha dicho que tomará la decisión después de este ciclo de encuentros.

