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Estados Unidos amenaza a Canadá con romper su acuerdo de defensa aérea si no compra sus cazas F35

El embajador estadounidense presiona para que su vecino no se decante por la oferta sueca para cazas y aviones de alerta temprana.

El embajador estadounidense presiona para que su vecino no se decante por la oferta sueca para cazas y aviones de alerta temprana.
El presidente estadounidense, Donald Trump. | EFE

Estados Unidos ha elevado la presión sobre Canadá para que no modifique su decisión actual de modernizar su Fuerza Aérea con cazas estadounidenses. El embajador estadounidense en Ottawa, Pete Hoekstra, ha advertido que un rechazo del contrato de los 88 F‑35 podría afectar directamente el funcionamiento del NORAD, el mando conjunto de defensa aeroespacial que protege el espacio aéreo de ambos países. La declaración es un ultimátum en toda regla.

Actualmente, Canadá mantiene comprometida la compra de solo 16 de los 88 cazas F‑35, mientras estudia alternativas europeas. La empresa sueca Saab ha intentado pescar en las aguas revueltas con una oferta de 72 cazas Gripen y seis aviones de alerta temprana más económica y flexible, pero Washington considera que no garantiza la plena interoperabilidad con los sistemas de alerta temprana y de defensa aérea compartida.

El embajador estadounidense ha subrayado que la colaboración en defensa aérea es un pilar estratégico entre ambos países. Según sus palabras, si Canadá opta por otras plataformas, Estados Unidos podría aumentar la presencia de sus propios aviones sobre el territorio canadiense para cubrir los posibles vacíos de vigilancia, lo que cambiaría sustancialmente la operativa habitual del NORAD.

La presión se enmarca en un contexto de rearmamento y tensiones geopolíticas crecientes. La administración estadounidense insiste en que los F‑35 son indispensables para mantener la coordinación de sistemas de defensa antimisiles, intercepción de aeronaves y vigilancia estratégica. Cualquier cambio en la compra podría generar un desajuste operativo entre los equipos conjuntos que protegen el espacio aéreo norteamericano.

Canadá se encuentra dividido entre la presión de su aliado histórico y las necesidades presupuestarias y tecnológicas de sus fuerzas armadas. Mientras los conservadores apoyan la compra del F‑35, sectores del Parlamento y del Gobierno consideran que los Gripen suecos y otros aviones europeos podrían ofrecer una solución más económica, pero menos integrada con la defensa aérea estadounidense.

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