
La tensión entre Estados Unidos e Irán ha escalado de forma notable en las últimas semanas, debido a la represión de manifestantes por parte de Teherán y las amenazas de sanciones y acciones militares desde Washington. Unas semanas que la Casa Blanca ha aprovechado para aumentar su despliegue militar en la zona con el envío de un buque de combate naval y de nuevos medios a las bases estadounidenses en la zona.
El elemento más visible del despliegue es el portaaviones nuclear USS Abraham Lincoln (CVN-72), que se ha desplazado desde el Indo-Pacífico hacia el área de responsabilidad del Comando Central estadounidense (CENTCOM). Este portaaviones puede embarcar hasta 75–90 aeronaves de ala fija y helicópteros, y su presencia brinda a la Casa Blanca una capacidad de acción rápida y sostenida.
En el interior de este portaaviones, según medios internacionales, habría unos 40-45 cazas F-18 Super Hornet, con capacidad para misiones de superioridad aérea y ataque a tierra, y un número no determinado de cazas F35C, aeronaves de quinta generación con capacidad de realizar ataques de precisión con un alto sigilo. También cazas F-18 Growler, especializados en guerra electrónica y supresión de las defensas enemigas.
Además de los cazas, el Lincoln embarca aviones E-2D Advanced Hawkeye de alerta temprana y mando y control aerotransportado, así como helicópteros MH-60R/S Seahawk para guerra antisubmarina, búsqueda y rescate, y apoyo logístico. El portaaviones no navega sólo, sino que va acompañado por destructores AEGIS de la clase Arleigh Burke, con capacidad de defensa aérea y ataque con misiles de crucero Tomahawk, así como otros buques de escolta.
Paralelamente a la presencia naval, Estados Unidos ha reforzado el despliegue en bases clave de Oriente Medio, como Al Udeid (Qatar), Kuwait, Bahréin y Jordania, donde la Fuerza Aérea ha rotado unidades adicionales, incluyendo F-15E Strike Eagle para misiones de ataque terrestre de largo alcance y apoyo a las operaciones navales. Estas bases también han visto el refuerzo con sistemas de defensa antimisiles Patriot y THAAD, diseñados para proteger instalaciones, personal y fuerzas propias frente a posibles represalias de Irán o sus aliados.
La suma del portaviones con su aviación embarcada —incluidos cazas de quinta generación—, destructores armados con misiles de largo alcance, unidades aéreas basadas en tierra y defensas antiaéreas conforma un despliegue estadounidense muy superior al normal en la región y amplia las opciones o recursos que Donald Trump tendría en sus manos para llevar a cabo un ataque militar contra Irán.
