
El pasado 22 de enero, el Ministerio de Asuntos Exteriores alemán convocó al embajador de Rusia en Berlín para anunciarle la declaración como persona "non grata" de uno de sus empleados acreditado como diplomático. El trabajador señalado, el agregado militar adjunto de la embajada, según DPA, estaba acusado de espiar para la inteligencia militar rusa. Según se informó en su día, en el encuentro el Gobierno alemán trasladó al embajador ruso, "con firmeza, que la república federal no tolerará actividades de espionaje" en su territorio y si se producen, "tendrán consecuencias".
La respuesta rusa ha llegado este jueves: Rusia ha anunciado la expulsión de un diplomático de la embajada de Alemania en Moscú como represalia. Según ha informado el Kremlin, la embajadora alemana fue convocada al Ministerio de Exteriores ruso para informarle de la decisión de declarar también persona non grata al empleado como respuesta a las "acusaciones infundadas" contra su trabajador.
Moscú dice que las acusaciones alemanas son "infundadas", "carecen de fundamento y son fabricadas" y habla de una "espiomanía" en Alemania alentada "por las propias autoridades. Tachan la decisión alemana de "provocación burda" que busca "desacreditar" a la delegación diplomática rusa. Lo de hoy, añaden, es una "respuesta simétrica" a la expulsión del trabajador ruso.
La expulsión del diplomático ruso se produjo un día después del arresto en Berlín de otra supuesta espía para Rusia, una mujer de nacionalidad germano-ucraniana acusada de recopilar información sobre fabricantes de armas y drones y planes para las entregas de armamento a Ucrania. Según las pesquisas de la Fiscalía, la mujer, identificada como Ilona W., tenía como intermediario al empleado de la embajada ahora expulsado y que estaría encargado de trasladar la información al servicio de inteligencia ruso.
La espía, según informaron medios alemanes, también habría estado en contacto con dos exempleados del Ministerio de Defensa germano, acusados de haber difundido información del Bundeswehr.
La mujer habría utilizado para sus trabajos de espionaje una asociación que empleaba como tapadera, según la televisión pública ARD, y a través de la cual organizaba eventos con personalidades relevantes. Según Der Spiegel, era una habitual en los círculos políticos de Berlín.

