
El Parlamento Europeo ha aprobado un texto no vinculante que insta a la Unión Europea a fortalecer las alianzas de seguridad y defensa con países socios, con el objetivo de avanzar hacia una autonomía estratégica real. La resolución subraya la necesidad de consolidar capacidades militares propias, reforzar la cooperación con la OTAN y prepararse para un entorno de seguridad europeo más volátil y complejo.
Los eurodiputados destacan que Europa se enfrenta a un entorno de seguridad más grave desde la Segunda Guerra Mundial, marcado por la guerra en Ucrania, ciberataques, terrorismo y presiones híbridas de potencias como Rusia y China. Por ello, consideran prioritario ampliar la cooperación con socios de confianza y asegurar que las fuerzas europeas puedan actuar de manera autónoma cuando sea necesario.
Entre las recomendaciones figura la colaboración reforzada con países como Noruega, Reino Unido y Canadá, así como con socios estratégicos del Indo‑Pacífico, para mejorar la capacidad de respuesta europea frente a crisis internacionales. La resolución también resalta la necesidad de desarrollar interoperabilidad, estándares de armamento comunes y entrenamiento conjunto, de modo que las fuerzas de la UE puedan operar de forma coordinada y eficaz.
El texto aprobado enfatiza que la autonomía estratégica no significa desvincularse de la OTAN, sino reducir la dependencia excesiva de Estados Unidos en materias críticas, como logística, inteligencia y tecnologías militares avanzadas. Según los eurodiputados, Europa debe asumir más responsabilidades en su propia defensa y garantizar que sus fuerzas estén listas para responder ante amenazas sin esperar apoyo externo inmediato.
El Parlamento subraya además la importancia de invertir en innovación y defensa tecnológica, incluyendo inteligencia artificial, ciberseguridad y sistemas de vigilancia avanzados. Estas capacidades permitirán a la UE mantener ventaja tecnológica y responder con rapidez a conflictos híbridos o agresiones directas, reforzando al mismo tiempo su posición como actor estratégico global independiente y fiable para aliados y socios.
Los eurodiputados también instan a los Estados miembros a incrementar su gasto en defensa hasta alcanzar objetivos comunes acordados, promoviendo una planificación conjunta y programas multinacionales de armamento. Esto incluye la creación de capacidades críticas en transporte aéreo, fuerzas terrestres rápidas y defensa aérea y espacial, necesarias para que Europa pueda proteger su espacio estratégico sin depender únicamente de socios externos.
