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Francia estudia cómo desarrollar su primera unidad robótica de combatientes: las claves del proyecto Pendragon

El Ejército francés estudia un modelo de pelotón híbrido con sistemas autónomos y soldados humanos dentro de su nuevo proyecto de defensa avanzada.

El Ejército francés estudia un modelo de pelotón híbrido con sistemas autónomos y soldados humanos dentro de su nuevo proyecto de defensa avanzada.
Emmanuel Macron visita una base militar en Francia. | EFE

El uso de la robótica empieza a convertirse en una realidad en el campo de batalla. La guerra de Ucrania está suponiendo un impulso sin precedentes y todos los países occidentales tratan de ponerse las pilas asumiendo buena parte de las enseñanzas que está dejando la invasión rusa de Ucrania. El Ministerio de Fuerzas Armadas de Francia es uno de los que ha decidido dar un paso al frente con el lanzamiento del Proyecto Pendragon.

El proyecto se enmarca dentro de la estrategia francesa de modernización acelerada de sus capacidades terrestres, con el objetivo de integrar sistemas no tripulados en unidades de combate convencionales. La idea es crear unidades híbridas capaces de combinar infantería, vehículos robotizados y drones en una misma estructura operativa, reduciendo la exposición directa del soldado y aumentando la capacidad de respuesta en escenarios de alta intensidad.

El desarrollo está coordinado por la Agencia de Innovación de Defensa (AID) junto al Mando de Combate del Futuro (CCF), que supervisa la transformación doctrinal del ejército francés. Estas estructuras trabajan en paralelo con centros de investigación y empresas tecnológicas para acelerar la transición hacia un modelo de combate digitalizado y automatizado.

En el ámbito industrial, el proyecto cuenta con la participación de actores estratégicos como Thales, especializada en sistemas de mando, comunicaciones y sensores; Nexter Systems, responsable de la parte de plataformas blindadas; y Safran, centrada en navegación, guiado y sistemas de autonomía. A estos se suman pymes y startups francesas especializadas en robótica militar.

El núcleo tecnológico del Pendragon se basa en una arquitectura de combate en red que integra sistemas terrestres no tripulados (UGV), drones de reconocimiento y municiones merodeadoras en un único entorno operativo. Esta red permitiría compartir información en tiempo real entre sensores y unidades de fuego, generando una imagen táctica unificada que facilite la toma de decisiones en el nivel de mando.

Uno de los conceptos clave es el denominado "pelotón aumentado", una unidad mixta en la que robots terrestres realizan funciones de exploración, apoyo logístico y, en algunos casos, fuego directo. Estos sistemas operarían de forma semiautónoma bajo supervisión humana, con el objetivo de asumir tareas de alto riesgo como el avance en zonas urbanas o áreas fuertemente defendidas.

En paralelo, el programa incorpora desarrollos de inteligencia artificial aplicada al combate, con sistemas de apoyo a la decisión capaces de procesar grandes volúmenes de datos procedentes de sensores múltiples. Estas herramientas no buscan sustituir al mando humano, sino acelerar la evaluación táctica y reducir el tiempo entre la detección de una amenaza y la respuesta operativa.

En términos económicos, Pendragon se integra inicialmente en la Ley de Programación Militar francesa y cuenta con una financiación en su fase inicial de 35 millones de euros, aunque si se confirmase la validez doctrinal de este tipo de unidad militar mixta humanos-drones, su implantación definitiva en las fuerzas armadas francesas supondría una inversión de miles de millones de euros.

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