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Ucrania pone a prueba un nuevo concepto de desembarco anfibio sin humanos mezclando un dron naval con un dron terrestre

La operación se ha desarrollado en la península de Kinburn y ha mostrado un asalto coordinado entre vehículos no tripulados de superficie y terrestres

La operación se ha desarrollado en la península de Kinburn y ha mostrado un asalto coordinado entre vehículos no tripulados de superficie y terrestres
Llegada del dron naval a la zona ocupada por los rusos en la operación de asalto anfibio sin humanos llevada a cabo por Ucrania. | 123.ª Brigada Independiente de Defensa Territorial de Ucrania

Ucrania ha dado un nuevo paso en la evolución de la guerra al ejecutar una operación sin humanos que podría marcar un antes y un después en las operaciones anfibias. La 123ª Brigada de Defensa Territorial ha demostrado sobre el terreno un concepto que hasta ahora apenas había pasado de la fase teórica: utilizar un dron naval como plataforma de desembarco para transportar un dron terrestre armado hasta una playa controlada por los rusos.

La acción tuvo lugar en la península de Kinburn, una estrecha franja de tierra situada entre el mar Negro y el estuario del Dniéper, escenario habitual de enfrentamientos entre ambos bandos. Las imágenes difundidas por las fuerzas ucranianas muestran cómo un vehículo naval no tripulado alcanza la costa, encalla deliberadamente y permite el desembarco de un robot terrestre equipado con una ametralladora para abrir fuego contra el enemigo.

Todo el proceso se desarrolló sin que ningún militar participara físicamente en la primera fase del asalto. El vehículo terrestre avanzó una vez alcanzada la playa y comenzó a atacar objetivos mientras era controlado de forma remota. Existe la posibilidad además que el propio dron naval pudo actuar como repetidor de comunicaciones, ampliando el alcance del enlace de control entre los operadores y el robot desplegado en tierra.

Aunque la operación tuvo una dimensión táctica limitada, su importancia radica en el concepto que pone sobre la mesa. Tradicionalmente, los primeros minutos de cualquier desembarco anfibio son los más peligrosos, ya que las tropas quedan expuestas al fuego enemigo antes de consolidar una cabeza de playa. El empleo de plataformas completamente no tripuladas permitiría asumir ese riesgo sin exponer vidas humanas durante la fase inicial del ataque.

La experiencia acumulada por Ucrania con drones navales y vehículos terrestres no tripulados ha facilitado esta nueva combinación de capacidades. Desde el inicio de la invasión rusa, Kiev ha convertido los sistemas autónomos y controlados a distancia en una de sus principales herramientas para compensar la superioridad material de Moscú. La integración de ambas plataformas representa un paso más en esa estrategia de innovación constante.

El concepto no es completamente nuevo sobre el papel. Empresas como la turca ARES Shipyard ya habían presentado diseños de embarcaciones de desembarco no tripuladas capaces de transportar vehículos terrestres y aéreos autónomos, aunque nunca llegaron a probarse en combate. Ucrania ha sido la primera en demostrar que esta combinación puede emplearse en una operación real, abriendo una nueva etapa en la evolución de la guerra robotizada y de las operaciones anfibias modernas.

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