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El Barça da otro golpe de mano en el Bernabéu

El último clásico del año se ha teñido de azulgrana gracias a los goles de Alexis, Xavi y Cesc, que remontaron el tanto inicial de Benzema.

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Día de la marmota en el Santiago Bernabéu. Como ya ocurriera hace dos y tres temporadas, así como en la ida de semifinales de la pasada Liga de Campeones, allí ha vuelto a ganar el Barcelona al Real Madrid (1-3), esta vez para situarse líder de la Liga y marcharse feliz a Japón, donde la próxima semana disputará el Mundial de Clubes. Los azulgranas han sido muy superiores –especialmente en la segunda mitad– a los blancos, que encaraban el gran clásico como favoritos, pero que han acabado enfilando el túnel de vestuarios con las orejas gachas, después de haber sumado quince victorias consecutivas entre el campeonato doméstico y la Champions.

Sólo en la última final de Copa del Rey (1-0), José Mourinho ha podido ganar al Barça como entrenador del Madrid. Los otros siete enfrentamientos se han saldado con tres empates y cuatro derrotas. Dolorosa ha resultado esta última porque, de haber ganado a los azulgranas, que cuentan con un partido más, los blancos se habrían puesto con una ventaja de seis puntos y hubieran dado un golpe de autoridad en la Liga. Pero nada más lejos de la realidad porque el último clásico del año sólo ha tenido un dueño.

Hasta última hora no se despejaron las incógnitas respecto a los onces iniciales de los dos equipos, en lo que ha sido uno de los secretos mejor guardados, tanto por Mourinho como por Pep Guardiola. En el Madrid, como ya había adelantado Aitor Karanka en la víspera, el técnico portugués apostó por un 4-3-3, con Xabi Alonso, Lass Diarra y Özil formando en el centro del campo por detrás de Di María, Cristiano Ronaldo y Benzema. La sorpresa, relativa, fue la presencia en el lateral derecho de Fabio Coentrao, quien ya actuó por esa demarcación la semana pasada en Gijón (0-3). En el Barça, que venía de hacerle una manita al Levante (5-0), Guardiola puso en liza una defensa de cuatro, con Piqué y Puyol como pareja de centrales. La gran novedad fue Alexis, que jugó en el costado izquierdo del ataque barcelonista, acompañando a Cesc Fábregas y Leo Messi.

Con un estadio hasta la bandera, como no podía ser menos en una cita de este calibre, el Madrid empezó soñando muy pronto. A los 23 segundos, Valdés regaló la pelota a Di María. Tocó el Fideo para Özil y el rechace, tras golpear el esférico en Puyol, le cayó a Benzema, que fusiló al meta visitante con una gran volea dentro del área. Fue el comienzo soñado para el madridismo, que se frotaba las manos con la posibilidad de poder tumbar, al fin, a su bestia negra.

Pero el Barcelona siempre se crece en el Bernabéu y nunca le perdió la cara al partido. Pronto se hizo dueño de la pelota y, a los seis minutos, Messi gozó de una clara ocasión para haber empatado la contienda, aunque apareció la mano salvadora de Casillas. No fue la noche del argentino, aunque el Barça ha demostrado que tiene muchos más recursos.

Di María, que se movía con rapidez por la banda derecha y presiona muy arriba para dificultar la salida del balón del rival, dio el susto al cuarto de hora. Cayó mal y se torció el tobillo, pero pudo seguir en el terreno de juego. Después de un par de ocasiones para uno y otro equipo, como un disparo de falta a cargo de Xavi que rechazó Iker y un remate de Cristiano que salió desviado, el partido entró en una fase de juego brusco. Xabi Alonso y Alexis vieron la tarjeta amarilla antes de llegarse a la media hora. Fernández Borbalán, que ya había pitado el último clásico en la vuelta de la Supercopa de España (3-2) –el partido marcado por el dedo de Mou en el ojo a Tito Vilanova– no quería que se le escapara el encuentro.

A la media hora llegó el tanto del empate. Messi, que apenas estaba apareciendo, se libró de la marca de Özil y Lass, y conectó un buen pase en profundidad para Alexis. Casi sin oposición –Coentrao y Pepe anduvieron lentos a la hora de frenarle–, el chileno se presentó en el balcón del área grande y puso el 1-1 en el marcador con un disparo ajustado al palo. Se gestaba así la remontada azulgrana.

El Madrid se vino abajo ante la superioridad del eterno rival, que se hizo dueño del juego. En una de las últimas jugadas de la primera mitad, Messi pudo haber visto la segunda cartulina amarilla por una fea entrada por detrás a Xabi Alonso, pero no se la mostró el árbitro andaluz. Minutos antes había sido amonestado por protestar. Con el 1-1, y todas las espadas en alto, se llegó al descanso en el Santiago Bernabéu.

Baño en la segunda parte

Si el Barcelona ya había sido mejor antes del paso por vestuarios, la segunda mitad sirvió para comprobar que sobre el césped sólo hubo un equipo, el de Guardiola. Y muy pronto se encargó de corroborarlo con el segundo tanto. A los siete minutos, Xavi sacó petróleo de un remate sin aparente peligro. Disparó flojo y a media altura, pero la pelota tocó en Marcelo para acabar despistando a un Casillas que nada pudo hacer para evitar el 1-2.

Mourinho, cariacontecido en el banquillo, lo veía cada vez más oscuro y decidió agotar todos los cambios en apenas diez minutos, los que fueron entre el 58 y el 68, dando entrada a Kaká, Khedira e Higuaín –el argentino fue suplente en el día de su 24 cumpleaños– en sustitución de Özil, Lass y Di María, respectivamente. Pero las sustituciones no le dieron resultado al portugués, resignado a su suerte.

Cristiano gozó de una clara ocasión (m.64) con un cabezazo, tras un gran envío de Xabi Alonso, que se marchó desviado. Y de lo que pudo ser el 2-2 se pasó al 1-3. Dani Alves, que encontró una autopista por su banda derecha ante los desajustes defensivos de Marcelo, sirvió un balón perfecto a la cabeza de Cesc Fábregas, que se aprovechó del error de Coentrao en el marcaje para plantarse casi sin oposición en el segundo palo y batir a Casillas con un buen remate de cabeza. Era la sentencia del Barça, que en los últimos años suele sacar algo positivo del Bernabéu.

El Madrid se quedó ya completamente roto. Con todo a favor, Guardiola se permitió el lujo de cambiar el dibujo táctico y poner una defensa de tres, pasando Alves a jugar más como centrocampista que como zaguero. Lejos de reaccionar, los blancos –a excepción de un tiro cruzado de Kaká que salió fuera– acabaron sudando la gota gorda para no encajar más goles. Iniesta, que hizo lo que le vino en gana por la izquierda, tuvo un par de ocasiones clarísimas para haber ampliado la cuenta, pero Casillas evitó un descalabro todavía mayor.

Se consumaba así la nueva profanación al templo blanco de un Barcelona que se marcha con una sonrisa de oreja a oreja a Japón, donde la próxima semana aspira a conseguir su tercer título de la temporada, el Mundial de Clubes, tras haber ganado las Supercopas de España y Europa el pasado mes de agosto.


Ficha técnica

Real Madrid, 1: Casillas; Coentrao, Pepe, Sergio Ramos, Marcelo; Xabi Alonso, Lass (Khedira, m.62), Özil (Kaká, m.58); Di María (Higuaín, m.68), Cristiano; y Benzema
FC Barcelona, 3: Valdés; Dani Alves, Piqué, Puyol, Abidal; Busquets, Xavi, Iniesta (Pedro, m.89); Alexis (Villa, m.83), Cesc Fábregas (Keita, m.78) y Messi

Goles: 1-0, m.1: Benzema; 1-1, m.30: Alexis; 1-2, m.52: Xavi; 1-3, m.65: Cesc
Árbitro: Fernández Borbalán (Colegio andaluz). Mostró cartulina amarilla a Xabi Alonso (m.25), Lass (m.60), Pepe (m.61), Sergio Ramos (m.69), del Real Madrid y a Alexis (m.27), Messi (m.36), Piqué (m.47), del Barcelona
Incidencias: Partido correspondiente a la decimosexta jornada de Liga disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante unos 82.500 espectadores. Tito Vilanova pudo estar en el banquillo visitante junto a Pep Guardiola tras ser recuperarse de una delicada operación

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