
L D (EFE)
"Yo creo que la situación no es irreversible. Como dije al comienzo de la carrera, creo que esta Vuelta a España no hay un solo día en el que te puedas relajar ni un minuto. Quizá no haya una etapa decisiva, con la suficiente montaña para que se puedan marcar grandes diferencias, pero hay terreno suficiente para hacer bastante daño. Hasta que lleguemos a Madrid no hay nada ganado ni nada perdido", señala el líder del CSC.
Sastre se muestra contentó con lo conseguido hasta el momento, sobre todo porque ha hecho todo lo que ha podido. Lo peor, la contrarreloj de Zaragoza. "No me voy a quejar de la cronometrada porque sabía que estaba ahí, pero ha sido el día que más he sufrido en esta Vuelta. Trato de ser realista y sé cuáles son mis virtudes y cuáles mis defectos. Sé que la contrarreloj no es mi fuerte, máxime de las características de la de Zaragoza, y me ha dejado un poco marcado, pero me siento muy tranquilo y a la espera de ver qué nos depara esta segunda parte de la carrera", dice.
Además, reconoce que la etapa de Zaragoza "ha marcado estos diez primeros días, pero también hemos tenido tres etapas de montaña y Menchov ha demostrado ser un líder sólido en todos los terrenos". El corredor abulense admite el potencial del equipo del líder, lo que ha hecho "que Menchov haya salido fortalecido de los Pirineos". Respecto al recorrido, Sastre admite la idea de que faltan puertos más exigentes, que se adapten más sus cualidades. "Comparto esa idea. En las grandes vueltas, en cualquier etapa de montaña llega un grupito muy selecto al último puerto, y aquí estamos viendo que llega un pelotón de 80 o 90 corredores, lo que indica que no hay suficiente dureza como para que se puedan marcar grandes diferencias", explica.
El líder del CSC no se muestra preocupado por la falta de colaboración de otros equipos para desbancar a Menchov, sino que valora el trabajo de sus propios compañeros del CSC. "Es algo que no me preocupa. Yo tengo la colaboración de todo mi equipo, que me arropa y me ayuda en todo momento, y tratamos de seguir nuestras tácticas al cien por cien. Me siento arropado y querido por mis compañeros, que me dan todo su apoyo, y eso es para mí lo más importante. Que otros corredores actúen como si yo fuera segundo de la general, es un tema que se le debería de preguntar a ellos", dice.
Carlos Sastre dice que "Cadel Evans hace su carrera y en montaña bastante tiene con aguantar. Tal vez pondría en aprietos al líder en otros terrenos". En referencia a sus críticas al italiano Leonardo Piepoli por una supuesta ayuda a Menchov, Sastre ratifica sus palabras del día anterior. "Sigo pensando lo mismo que ayer. Ni fue un cabreo ni un calentón. Sentí una gran decepción, porque hay maneras de hacer las cosas y lo que hizo Piepoli no me pareció lo más elegante. Pero bueno, anoche hablamos las personas que teníamos que hablar, expusimos nuestros puntos de vista y entre nosotros no ha habido antes ningún problema, no lo ha habido ahora y no lo va a haber después de lo de ayer", afirma.
Carlos Sastre recalcó que la Vuelta aún no ha terminado y manda un mensaje a los aficionados. "Yo le aconsejo a la gente que siga atenta a la pantalla de la televisión", concluyó.
Sastre se muestra contentó con lo conseguido hasta el momento, sobre todo porque ha hecho todo lo que ha podido. Lo peor, la contrarreloj de Zaragoza. "No me voy a quejar de la cronometrada porque sabía que estaba ahí, pero ha sido el día que más he sufrido en esta Vuelta. Trato de ser realista y sé cuáles son mis virtudes y cuáles mis defectos. Sé que la contrarreloj no es mi fuerte, máxime de las características de la de Zaragoza, y me ha dejado un poco marcado, pero me siento muy tranquilo y a la espera de ver qué nos depara esta segunda parte de la carrera", dice.
Además, reconoce que la etapa de Zaragoza "ha marcado estos diez primeros días, pero también hemos tenido tres etapas de montaña y Menchov ha demostrado ser un líder sólido en todos los terrenos". El corredor abulense admite el potencial del equipo del líder, lo que ha hecho "que Menchov haya salido fortalecido de los Pirineos". Respecto al recorrido, Sastre admite la idea de que faltan puertos más exigentes, que se adapten más sus cualidades. "Comparto esa idea. En las grandes vueltas, en cualquier etapa de montaña llega un grupito muy selecto al último puerto, y aquí estamos viendo que llega un pelotón de 80 o 90 corredores, lo que indica que no hay suficiente dureza como para que se puedan marcar grandes diferencias", explica.
El líder del CSC no se muestra preocupado por la falta de colaboración de otros equipos para desbancar a Menchov, sino que valora el trabajo de sus propios compañeros del CSC. "Es algo que no me preocupa. Yo tengo la colaboración de todo mi equipo, que me arropa y me ayuda en todo momento, y tratamos de seguir nuestras tácticas al cien por cien. Me siento arropado y querido por mis compañeros, que me dan todo su apoyo, y eso es para mí lo más importante. Que otros corredores actúen como si yo fuera segundo de la general, es un tema que se le debería de preguntar a ellos", dice.
Carlos Sastre dice que "Cadel Evans hace su carrera y en montaña bastante tiene con aguantar. Tal vez pondría en aprietos al líder en otros terrenos". En referencia a sus críticas al italiano Leonardo Piepoli por una supuesta ayuda a Menchov, Sastre ratifica sus palabras del día anterior. "Sigo pensando lo mismo que ayer. Ni fue un cabreo ni un calentón. Sentí una gran decepción, porque hay maneras de hacer las cosas y lo que hizo Piepoli no me pareció lo más elegante. Pero bueno, anoche hablamos las personas que teníamos que hablar, expusimos nuestros puntos de vista y entre nosotros no ha habido antes ningún problema, no lo ha habido ahora y no lo va a haber después de lo de ayer", afirma.
Carlos Sastre recalcó que la Vuelta aún no ha terminado y manda un mensaje a los aficionados. "Yo le aconsejo a la gente que siga atenta a la pantalla de la televisión", concluyó.
