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Champions League

El Atlético se venga del Bayern para estar en la final de Milán (2-1)

El gol de Griezmann y las paradas de Oblak, determinantes. Müller falló un penalti y Torres otro. Tercera final para los colchoneros.

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Era la única manera de pasar a la final. No había otra. Estaba claro que el Atlético de Madrid sólo podía sacarse la espina del año 1974 con un partido épico en Múnich. Hubo de todo en el Allianz Arena. Se pasó de un posible 2-0 al resurgir del Atlético y, cuando los rojiblancos vieron peligrar la final con el 2-1, Torres tuvo un penalti para evitar más infartos en su afición. Lo falló y la épica aumentó. Pero el Bayern se quedaría sin conseguir ese tercer gol que le hubiera dado el billete a Milán. Sí lo consiguió el Atlético, que el próximo 28 de mayo disputará su tercera final tras las que perdió en 1974 contra el Bayern y en 2014 frente al Real Madrid. Podría repetirse la final de hace dos años en Lisboa si los blancos eliminan este miércoles al Manchester City en el Santiago Bernabéu.

"Nunca dejes de creer" es el lema del Atlético de Madrid y, viendo todo lo que pasó en Múnich, es normal que la afición considere esta nueva frase como una religión. Simeone y los suyos ya están en Milán, ahora toca esperar rival, pero el sueño está a un solo partido.

El Bayern, arrollando

En la primera parte sólo hubo un equipo y un color sobre el césped. Al Atlético de Madrid se le vinieron encima todos los clichés que acompañan al Bayern de Múnich. El equipo de Guardiola fue un vendaval a base de jugadas de combinación, disparos desde cualquier parte de los alrededores del área y envíos a la misma. Fue un asedio en toda regla. El famoso "once contra once" y "siempre ganan los alemanes" se paseaba por el Allianz Arena, pero el Atlético aguantaba como un jabato.

Sería en el minuto 30 de la primera parte cuando el choque empezaría a volverse loco. Primero llegó el gol de Xabi Alonso de falta. El jugador tolosarra probó fortuna con un lanzamiento potente desde el pico del área y, tras tocar en Giménez, el balón acabó en la red. A partir de ahí la furia alemana terminó de desatarse y el Atlético pudo perder la eliminatoria.

Sería tres minutos después cuando llegaría uno de esos momentos que pueden marcar la historia. Si el Atlético finalmente conquista la Champions, Oblak debería tener un monumento en el Vicente Calderón. El cancerbero esloveno apareció para salvar a su equipo parándole un penalti a Müller que Giménez, de forma incomprensible, cometió sobre Javi Martínez con un inocente agarrón dentro del área. San Oblak se disfrazó de héroe y no sería la última vez que lo hiciese en el partido.

A duras penas, los rojiblancos aguantaron el resto de las acometidas germanas y llegaron al descanso con la sensación de haber salvado un match-ball que podía hacerles pasar de semifinalistas orgullosos a finalistas destacados.

Griezmann y Oblak alcanzan Milán

En el descanso, Simeone arengó a los suyos y puso en el campo a un puntal para romper al Bayern. Ése fue Yannick Carrasco. La velocidad del belga era necesaria para asustar al rival porque en la primera parte el Atlético no dio miedo, ni siquiera un leve susto al Bayern. Rápidamente se notó el cambio y el esquema, que había variado del 4-4-2 al 4-3-3, revertió la situación.

Los madrileños adelantaron líneas y el Bayern empezó a pensar que el 1-1 no era tan descabellado. Un tanto rojiblanco destrozaba el plan de un Guardiola ansioso, intranquilo, sabedor de que sólo le valía ganar, ganar o ganar. En el 53’ todos esos miedos se le vinieron encima a Pep y el encargado de hacerlos realidad fue Antoine Griezmann. Un pase perfecto de Torres permitió al francés quedarse solo ante Neuer, y ahí el 7 rojiblanco no dudó. Pudo haber fuera de juego, sí, pero Antoine no se paró a pensar en el puede. Sólo pensó en el gol y lo logró.

El Atlético había dejado KO al Bayern, aunque para finiquitar a un equipo alemán no vale sólo con dejarle tambaleándose, hay que rematarlo del todo. Los alemanes tiraron de orgullo, de escudo, y el gol de Lewandowski, tras continuar una dejada con la cabeza de Arturo Vidal -enorme despliegue físico del chileno, que estuvo en todas partes del campo-, volvió a animar el choque.

Curiosidades del destino, el gol llegó en el minuto 74. Como el mismo año en el que el Atlético perdió la final de Copa de Europa ante el gigante bávaro, después de que Schwarzenbeck neutralizara el golazo anterior de Luis Aragonés. De ahí al final, con veinte minutos por delante, el Bayern -ya con Kingsley en el campo en lugar de un cansado y desafortunado Douglas Costa- asedió la portería de un Jan Oblak que nuevamente se erigiría en salvador del conjunto colchonero. Como tantas otras veces.

En la recta final, el Atlético tuvo la ocasión de empatar el partido -y amarrar aún más la eliminatoria- con un penalti que se inventó el colegiado turco Cuneyt Çakir al interpretar que Javi Martínez derribó a Fernando Torres dentro del área cuando en realidad la falta se produjo fuera. Pero el Niño falló la pena máxima, como queriendo demostrar que a este Atleti le gusta sufrir. Un sufrimiento que mereció la pena, pues el equipo de Simeone disputará su segunda final de Champions en dos años. Algo impensable hace un lustro. ¡Cómo le ha cambiado la cara el Cholo a este equipo!


Ficha técnica

Bayern Múnich, 2: Neuer; Lahm, Javi Martínez, Boateng, Alaba; Xabi Alonso, Vidal; Douglas Costa (Coman, m.73), Müller, Ribéry; y Lewandowski
Atlético de Madrid, 1: Oblak; Juanfran, Giménez, Godín, Filipe; Saúl, Gabi, Augusto (Carrasco, m.46), Koke (Savic, m.93); Griezmann (Thomas, m.82) y Fernando Torres

Goles: 1-0, m.31: Xabi Alonso; 1-1, m.53: Griezmann; 2-1, m.74: Lewandowski
Árbitro: Cüneyt Çakir (Turquía). Mostró tarjeta amarilla a Giménez (m.33), del Atlético; y a Javi Martínez (m.85), del Bayern
Incidencias: Partido de vuelta de semifinales de la Liga de Campeones disputado en el Allianz Arena de Múnich ante unos 75.000 espectadores, entre ellos unos 2.800 seguidores del Atlético de Madrid

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