
El Atlético de Madrid ha vuelto a salir con las manos vacías de Anfield. Como hace casi un año. Esta vez, además, después de adelantarse en el marcador y tener durante muchos minutos la oportunidad de hacer saltar por los aires el guion de un partido que el Liverpool dominó, remontó y terminó ganando por 2-1. Llorente puso la ilusión; Szoboszlai y Mac Allister se encargaron de devolver al conjunto rojiblanco a la realidad.
Llorente aprovecha el regalo
El Liverpool salió como un tiro. Antes del primer minuto, una pérdida del Atlético permitió a Szoboszlai plantarse en las inmediaciones del área y servir a Isak, cuyo disparo cruzado se marchó fuera. Fue el primer aviso de una noche en la que los de Andoni Iraola encontraron demasiadas veces petróleo en las pérdidas rojiblancas.
Pero el fútbol tiene esas cosas. El que manda no siempre marca y el que espera puede encontrar el premio. En el minuto 17, Julián Álvarez —sorprendente titularidad de la Araña, por primera vez esta temporada— bajó a recibir, levantó la cabeza y encontró el desmarque de Marcos Llorente. El '14' aprovechó el desajuste defensivo de Kerkez, controló con la derecha y fusiló a Alisson con la izquierda. El Atlético de Madrid se encontraba con un 0-1 casi sin haberlo buscado. Y, durante unos minutos, hasta pudo creérselo.
El Liverpool no se inmuta
El problema para los rojiblancos es que Anfield no suele ser un lugar demasiado recomendable para confiarse. El Liverpool siguió atacando por los costados, con el joven Ngumoha especialmente activo y Barcola poniendo en aprietos a la defensa de Simeone.
Oblak sostuvo al Atlético con varias intervenciones de mérito. También Alisson tuvo que responder a un disparo lejano de Julián. Pero el dominio local terminó encontrando recompensa justo antes del descanso.
Otra pérdida peligrosa, otro ataque vertiginoso y otra demostración de que el Atlético de Madrid sufría demasiado cuando el Liverpool aceleraba. Barcola se encontró con Oblak, Wirtz recogió el rechace y Szoboszlai, después de una pared tan rocambolesca como efectiva con Araujo, acabó batiendo al esloveno con un disparo raso y cruzado. 1-1.
El empate hacía justicia a lo visto. Quizá incluso se quedaba corto para los méritos del Liverpool.
Mac Allister dicta sentencia
La segunda parte comenzó como había terminado la primera: con el Liverpool mandando. En el 49', Barcola perdonó solo ante Oblak. Un minuto después, los ingleses ya no tuvieron piedad. Un córner mal defendido, un despeje defectuoso y Mac Allister esperando en el balcón del área. El argentino armó la zurda y su disparo encontró el camino hacia la portería entre las piernas de Koke. 2-1 y cara de pocos amigos de Oblak, que no podía hacer mucho más ante semejante colección de espacios.
Simeone movió el banquillo y el Atlético de Madrid mejoró algo. Llorente y Giuliano encontraron más metros por la derecha y el conjunto rojiblanco reclamó dos posibles manos dentro del área. Massa dijo que no y el VAR tampoco encontró motivos para contradecirle.
Ni reacción ni pólvora
El Liverpool supo administrar la ventaja y el Atlético se quedó sin demasiados argumentos. Los córners ofrecieron alguna esperanza, pero ni los testarazos de Hancko ni los posteriores acercamientos colchoneros encontraron premio. Jonathan David, discreto en su estreno, apenas pudo cambiar la dinámica. Lookman tampoco aportó la pólvora que necesitaba un equipo obligado a remontar en territorio enemigo. El Liverpool incluso llegó a marcar el tercero, aunque el tanto de Frimpong fue anulado por fuera de juego.
Al final, otra derrota en Anfield y un comienzo poco alentador para el Atlético de Madrid en la Champions. Se adelantó, resistió cuanto pudo y terminó pagando sus errores. Una película que el equipo de Simeone ya conoce demasiado bien. Anfield vuelve a ser territorio prohibido para el Atlético. Y la Champions, esa competición que el club lleva años convirtiendo en obsesión, empieza otra vez cuesta arriba.
