
L D (EFE) Tras un flojo comienzo de los visitantes (10-3, m.4), que debieron sustituir a Wideman, con tres personales en minuto y medio de juego, el partido se equilibró al final del primer cuarto (18-17) y tomó color estudiantil en la segunda manga.
Un parcial de 1-16, guiado sobre todo por Udrih -ocho puntos-, dejó entrever las carencias de concentración de los locales, muy imprecisos e inferiores en el rebote, y catapultó al conjunto madrileño, que apuntó una máxima ventaja de catorce tantos (29-43, m.19) al filo del descanso.
La reprimenda de Pedro Martínez, técnico local, a sus jugadores en el descanso (31-43) sirvió sólo para despertar el instinto anotador de Ellis, quien encadenó cuatro triples en el cuarto, pero ahí quedó la reacción de los locales, que nunca se acercaron a menos de nueve puntos.
Con un juego interior paupérrimo, para solaz de Junyent -el más valorado del partido- y compañía, los andaluces fueron de nuevo a remolque en los últimos diez minutos, en los que el Estudiantes, en plena desidia local, elevó su máxima renta hasta los veinticinco puntos (65-90, m.39).
