
L D (EFE) El equipo malagueño presentaba al comienzo unas estadísticas enormes. Dos años sin perder como local en la Euroliga. Traducido a números, 23 partidos sin saber lo que era perder ante su entregado público. Pero eso se acabó y el conjunto griego ganaba por última vez en el Martín Carpena hace tres años y lo ha vuelto a repetir.
El Panathinaikos no quería ninguna sorpresa y comenzó muy agresivo y con una ventaja de 3-11 (m.4). El pívot serbio Nikola Pekovic se imponía debajo de los tableros a unos jugadores del Unicaja demasiado nerviosos. Una llamada al orden de Aíto García Reneses hizo que la situación se replanteara y todo cambió.
La defensa ahogó por completo al equipo griego. Un parcial de 16-0 en el minuto 10 (19-13), con cinco triples y seis minutos sin anotar del Panathinaikos, permitió la remontada ante una afición enfervorizada. El partido había cambiado y entraba en una fase movida, loca y llena de intercambio de canastas. Los triples seguían existiendo para el Unicaja. Tres consecutivos del base estadounidense Omar Cook y uno del escolta de origen eritreo Thomas Kelati mantenían la ventaja del equipo local (34-30, m.15).
El Panathinaikos, un rival sobrio, no perdía la compostura. Emuló a su contrincante y tanto Spanoulis como Jasikevicius y Diamantidis se sumaron al festival anotador desde la línea de 6,25 metros (40-42, m.18). Un gran partido, vibrante, sin escudos y sin excesivas preocupaciones en defensa por parte de ambos equipos. Al descanso se llegó con un apretado marcador de 45-44.
En el tercer cuarto las fuerzas estaban niveladas, aunque el Panathinaikos, con más experiencia, marcaba los pasos del partido. El Unicaja quería imprimir velocidad al juego, pero el equipo griego no se lo permitía hasta que llegaron los instantes finales, con el cansancio de los visitantes, que aprovechó para igualar y dejar todo para los diez minutos finales (61-61).
Nueve minutos sin anotar en juego. Fue demasiado lastre para el Unicaja, y el cuadro heleno lo aprovechó a la perfección. Solamente cuatro tiros libres de Haislip y Cabezas eran muy poca renta para vencer a un Panathinaikos experimentado y excelente en defensa. Jasikevicius y el base estadounidense Drew Nicholas sacaron sus esencias y ayudaron a conseguir una victoria que coloca al Panathinaikos como líder del grupo G.
El Panathinaikos no quería ninguna sorpresa y comenzó muy agresivo y con una ventaja de 3-11 (m.4). El pívot serbio Nikola Pekovic se imponía debajo de los tableros a unos jugadores del Unicaja demasiado nerviosos. Una llamada al orden de Aíto García Reneses hizo que la situación se replanteara y todo cambió.
La defensa ahogó por completo al equipo griego. Un parcial de 16-0 en el minuto 10 (19-13), con cinco triples y seis minutos sin anotar del Panathinaikos, permitió la remontada ante una afición enfervorizada. El partido había cambiado y entraba en una fase movida, loca y llena de intercambio de canastas. Los triples seguían existiendo para el Unicaja. Tres consecutivos del base estadounidense Omar Cook y uno del escolta de origen eritreo Thomas Kelati mantenían la ventaja del equipo local (34-30, m.15).
El Panathinaikos, un rival sobrio, no perdía la compostura. Emuló a su contrincante y tanto Spanoulis como Jasikevicius y Diamantidis se sumaron al festival anotador desde la línea de 6,25 metros (40-42, m.18). Un gran partido, vibrante, sin escudos y sin excesivas preocupaciones en defensa por parte de ambos equipos. Al descanso se llegó con un apretado marcador de 45-44.
En el tercer cuarto las fuerzas estaban niveladas, aunque el Panathinaikos, con más experiencia, marcaba los pasos del partido. El Unicaja quería imprimir velocidad al juego, pero el equipo griego no se lo permitía hasta que llegaron los instantes finales, con el cansancio de los visitantes, que aprovechó para igualar y dejar todo para los diez minutos finales (61-61).
Nueve minutos sin anotar en juego. Fue demasiado lastre para el Unicaja, y el cuadro heleno lo aprovechó a la perfección. Solamente cuatro tiros libres de Haislip y Cabezas eran muy poca renta para vencer a un Panathinaikos experimentado y excelente en defensa. Jasikevicius y el base estadounidense Drew Nicholas sacaron sus esencias y ayudaron a conseguir una victoria que coloca al Panathinaikos como líder del grupo G.