
L D (EFE)
La proximidad del arranque de la Liga ACB no deja respiro. Tau y Unicaja son dos equipos siempre con aspiraciones y, una vez perdido el tren de la final, interpretaron la final de consolación como una ocasión ideal para avanzar en su puesta a punto con el aliciente de la competición oficial.
El parte médico de las dos plantillas les obligaba a un esforzarse bajo una situación de tremenda exigencia, un aspecto más para el interés preparatorio del partido. El Tau partía con las bajas del lituano Arvidas Macijauskas, el ítalo-argentino Pablo Prigioni y, por una estiramiento de última hora, el argentino Roberto Gabini. El Unicaja estaba privado del croata Zan Tabak, del estadounidense J.R. Bremer y del francés Florent Pietrus. La formación vasca, además, prescindió del pívot húngaro Kornell David, aunque no por cuestiones físicas. En definitiva, había mucho trabajo para los hombres disponibles.
El equipo malagueño, por jugar en casa, entró en acción con más intensidad, mientras que el Tau -cosa poco habitual- sólo tuvo una ventaja a lo largo del choque: el 0-2 inicial. Desde ese instante la velocidad malagueña postergó al conjunto alavés en el marcador sin darle respiro. El dominio de los anfitriones no impidió que Fran Vázquez, por parte malacitana, y Tiago Splitter, su alter ego del Tau, volvieran a dejar constancia de su poderoso presente y esplendoroso futuro. Éste fue el cara a cara de un encuentro que, en el tercer y el último cuartos, brindó un pulso de ritmo alto y buenas acciones individuales.
El parte médico de las dos plantillas les obligaba a un esforzarse bajo una situación de tremenda exigencia, un aspecto más para el interés preparatorio del partido. El Tau partía con las bajas del lituano Arvidas Macijauskas, el ítalo-argentino Pablo Prigioni y, por una estiramiento de última hora, el argentino Roberto Gabini. El Unicaja estaba privado del croata Zan Tabak, del estadounidense J.R. Bremer y del francés Florent Pietrus. La formación vasca, además, prescindió del pívot húngaro Kornell David, aunque no por cuestiones físicas. En definitiva, había mucho trabajo para los hombres disponibles.
El equipo malagueño, por jugar en casa, entró en acción con más intensidad, mientras que el Tau -cosa poco habitual- sólo tuvo una ventaja a lo largo del choque: el 0-2 inicial. Desde ese instante la velocidad malagueña postergó al conjunto alavés en el marcador sin darle respiro. El dominio de los anfitriones no impidió que Fran Vázquez, por parte malacitana, y Tiago Splitter, su alter ego del Tau, volvieran a dejar constancia de su poderoso presente y esplendoroso futuro. Éste fue el cara a cara de un encuentro que, en el tercer y el último cuartos, brindó un pulso de ritmo alto y buenas acciones individuales.
