
Muy irregular, España se fue desinflando conforme pasaban los minutos, a pesar de que en el comienzo Rudy Fernández tomó la batuta. Sin embargo, a medida que la inspiración del jugador de Portland decrecía, los turcos despertaban gracias viejos conocidos como el ex madriddista Kareem Tunçeri. El base mantuvo a su equipo a base de triples y de asistencias a Omer Asik, que firmó una primera parte impecable.
El pívot del Ulker rompió la zona española hasta que Scariolo intervino para meter a los hermanos Gasol juntos en la cancha. Aunque lejos de su mejor estado de forma, Pau y Marc aprovecharon para anotar puntos fáciles, una eficacia que se redujo a la hora de jugar el uno contra uno.
El dominio ajustado de España al borde del descanso: Turquía apretó las tuercas de su juego defensivo introduciendo a otro gigante: Semih Erden. Los hombres de Scariolo perdieron entonces las riendas y se quedaron por detrás en el marcador.
Tras el paso por vestuarios, Navarro tuvo sus cinco minutos de gloria para encabezar un parcial de 9-0. Sólo sirvió para alimentar momentánemente la esperanza de remontada, ya que Ersan Ilyasova despertó de su letargo y logró mantener a su equipo por delante en el marcador. España siguió sin encontrar soluciones y volvió a acusar la ausencia de José Manuel Calderón en esta cita continental. Con Rudy ausente y Felipe Reyes y Garbajosa inofensivos, todo apuntaba a que el partido se resolvería por pequeños detalles o, simplemente, por cuestión de suerte.
El empate a 55 a cuatro minutos para el final vistió de gonñia el encuentro. Cada acción podía ser la que decantara la balanza. A un minuto para el final y con el 61-60 la tensión que podía cortarse con un cuchillo. Entonces Llull fue el encargado de jugar la última posesión y falló. Si su canasta hubiera entrado, España habría logrado la victoria, pero lo cierto es que Turquía está casi en cuartos y los de Scariolo han complicado su clasificación.
