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1966-1969: la Balada de los Cinco Delfines

Trigésimo cuarto artículo de Historias de Fútbol, de la mano de CIHEFE, recordando a la mítica delantera del RCD Español de finales de los 60.

Trigésimo cuarto artículo de Historias de Fútbol, de la mano de CIHEFE, recordando a la mítica delantera del RCD Español de finales de los 60.
El RCD Español de la temporada 1967/68. | CIHEFE | CIHEFE

Esta es la breve historia de un equipo que pudo erigirse como alternativa de poder a los grandes de su época —que son los mismos de ahora: Real Madrid, Barça y Atleti—, pero acabó precipitándose al pozo de la Segunda División. Y constituyó el sueño de un hombre, un gran empresario que terminó quebrado y en la cárcel. Y todo ello sucedió allá por 1969, cuando el primer terrícola pisó la Luna (o al menos eso nos contaron…). Fue el periodista Josep Maria Ducamp quien bautizó así, Los Cinco Delfines, al ataque formado por Amas, Marcial, Re, Rodilla y José María, en las páginas del diario deportivo barcelonés Dicen, pero no por los simpáticos mamíferos acuáticos, sino por el nombre que se les daba a los herederos de la Corona de Francia, al considerar que venían a tomar el relevo de otra delantera gloriosa, Los Cinco Magníficos del Real Zaragoza: Canario, Santos, Marcelino, Villa y Lapetra.

El quinteto españolista, por lo demás, era muy completo, pues en él cada uno aportaba diferentes virtudes: Carmelo Amas viveza y rapidez, Marcial Pina elegancia y talento, Cayetano Re habilidad y picardía, José María Sánchez Rodilla potencia y definición, y José María García Lavilla inteligencia y veteranía .

El Español de Vilá Reyes

Explotan justo cuando al entonces hombre fuerte del Español, y muy pronto su presidente, Juan Vilá Reyes, se le ocurre cambiar el diseño de la camiseta, sustituyendo las rayas estrechas, utilizadas desde 1941, por otras mucho más anchas, como las que vestía tradicionalmente antes de esa fecha. Con las anchas el club había ganado dos Campeonatos de España (1929 y 1940), y con las estrechas había perdido tres finales (1941,1947y 1957), salvado dos promociones de permanencia, y descendido por vez primera a Segunda División, al finalizar la temporada 61-62.

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Vilá Reyes, presidente del Español en los 60.

Vilá Reyes (Barcelona, 1925-2007) era un joven y dinámico empresario del sector de la maquinaria textil, que había fundado en Pamplona una empresa llamada Matesa, para la producción de telares sin lanzadera, entonces toda una innovación tecnológica, que tuvieron un gran éxito en el mercado. Entra en la directiva perica en 1962, justo después del descenso, e irá haciéndose paulatinamente con las riendas del club, que logró el retorno a Primera en mayo de 1963, y a partir de ahí va a iniciar una intensa y ambiciosa política de fichajes con vistas a confeccionar una plantilla competitiva.

En el verano de ese mismo año sorprendió a todos con la vuelta de Ladislao Kubala al fútbol activo, lo cual no impidió que el Español tuviese que jugarse la permanencia en una promoción ante el Sporting gijonés, salvando finalmente ese escollo. Para la 64-65 el fichaje estrella fue el de un Alfredo Di Stefano repudiado por el Real Madrid, y que apuraría sus dos últimas temporadas en Sarria. Con él llegaron otros nombres importantes, como el veterano guardameta Carmelo Cedrún, Osorio Juan Manuel, Ramírez, Rodilla o Vall, pero las cosas no mejoraron ostensiblemente. En el verano del 65 las novedades fueron Amas y José María, junto a Mingorance y Miralles, y ya avanzada la temporada el goleador paraguayo Cayetano Re, desechado por el Barça, y el ilicitano Marcial, con 19 esplendorosos años, la Gran Esperanza Blanca del fútbol español.

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José María Rodilla.

Temporada 66/67: terceros en Liga

Así que de cara al curso 66-67 ya estaba formada una delantera que haría historia, puesta a las órdenes de un viejo zorro el técnico húngaro Janos Kalmar, que había dirigido en los 50 nada menos que al Honved de Budapest de los Kocsis, Puskas o Czibor, poca broma. El equipo se convertirá muy pronto en la revelación de la Liga, y va a firmar una magnífica primera vuelta, que finaliza en segunda posición tras el Real Madrid, con 21 puntos y 7 positivos, habiendo derrotado a Athletic de Bilbao, Barcelona, Valencia, Atlético de Madrid y Zaragoza, y empatado en el Bernabéu. La segunda ronda fue más floja, pero le aseguró la tercera plaza -su mejor clasificación hasta entonces, igualando la de la temporada 32-33-, con 37 puntos y 7 positivos, marcando 50 goles y encajando 40, con un plantel donde también figuraban nombres como Carmelo, Osorio, Mingorance, Riera, Juan Manuel, Bergara, Ramirez, Ramoní , Martínez Vilaseca o Miralles. En Sarriá se lo pasaron en grande aquel año.

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José María García La Villa.

Temporadas 67/68: campaña irregular (novenos)

Prácticamente con la misma plantilla, el curso 67-68 ya no es tan brillante, sino que estuvo marcado por el signo de la irregularidad alternando luces y sombras. El Español nunca ocupó los primeros lugares, y terminó la primera vuelta en sexta posición, con 16 puntos, finalizando el campeonato aun peor, noveno con 29 y un negativo, habiendo anotado 48 goles —una buena cifra, no obstante— y recibido 44, que eran demasiados. La temporada había sido mediocre, sin confirmar los buenos augurios de la anterior, pero para la siguiente Vilá Reyes va a echar la casa por la ventana, reforzando el equipo en la zona medular con los fichajes del internacional Glaría, procedente del Atlético de Madrid, y el ilicitano Lico, uno de los hombres de moda del fútbol español.

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Marcial Pina.

Temporada 68/69: rumbo a Segunda (vicecolista)

Pero nada va a salir tal como se esperaba. Candidato al título, el club de Sarriá comenzó con una dinámica perdedora, que llevó a un cambio de entrenador en fecha tan temprana como la quinta jornada, y luego todo vino rodado, pero cuesta abajo: lesiones, nerviosismo creciente, presión psicológica y mediática…La pólvora de los Delfines se mojó, los recambios no funcionaban, pues el equipo carecía de un buen fondo de armario, y así se vio abocado el descenso. Se jugó el todo por el todo en la última jornada, en La Rosaleda, ante un Málaga ya descendido, y salió goleado, rumbo al infierno por segunda vez en su historia.

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Cayetano Re.

Y como las desgracias nunca vienen solas, el estallido del caso Matesa —con evidentes connotaciones políticas y enfrentamientos entre familias del franquismo— dio con los huesos del propio Vilá Reyes en la cárcel. Y ante una deuda pavorosa, y la perspectiva de pasar al menos una temporada en el pozo de víboras de la Categoría de Plata, hubo que vender la joya de la corona, es decir, Marcial Pina, que cruzó la Diagonal con destino al Camp Nou.

Pero afortunadamente para el españolismo la penitencia duró poco, tan sólo la campaña 69-70. De nuevo en la élite, el Español sobrevivió un año mal que bien, y al siguiente fue poniendo los cimientos de otra etapa brillante, aunque sin títulos, con José Emilio Santamaría en el banquillo, y el empresario tabacalero Manuel Meler (Barcelona,1922-2006) llevando el timón desde el palco. En cuanto a los Delfines, la carrera más larga —de hecho era el más joven— fue la de Marcial: ocho temporadas en el Barça, y tres más con el Atlético de Madrid antes de retirarse. Amas volvió a la Real Sociedad en 1972 (abandonaría el futbol cuatro años después), José María, convertido en Gran Capitán, seguiría en el Español hasta 1976, mientras que Rodilla acabó en el San Andrés en 1972, y Re pondría fin a su trayectoria un año más tarde en el Badalona.

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Carmelo Amas.

Todos, a excepción de Rodilla, abogado en ejercicio, entrenaron en algún momento, aunque fue Re quien gozó de un mayor periplo como técnico, llegando incluso a ser seleccionador paraguayo en el Mundial 86.

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