
Era un secreto a voces en Valdebebas, pero se ha acabado de confirmar de forma casi oficial: la salida de Xabi Alonso como entrenador del Real Madrid no ha sido solo consecuencia de una derrota o un "mutuo acuerdo" que ha sido suavizado por el departamento de comunicación (bonita forma de tapar un despido encubierto), sino que detrás hay una batalla silenciosa por el control del equipo y, en particular, de su preparación física. Y en el centro de ese vendaval está Antonio Pintus, el preparador físico italiano cuya sombra es bastante más alargada de lo que parece.
Aunque el club ha oficializado el adiós de Alonso como un simple "mutuo acuerdo" tras la derrota por 3-2 ante el Barcelona en la Supercopa de España, varios movimientos de los últimos meses dibujan una historia interna muy distinta. Oficialmente, el Real Madrid anunció el cese del técnico vasco tras siete meses en el cargo, con Álvaro Arbeloa como sustituto inmediato. El comunicado resaltó agradecimientos y elogios mutuos, pero la realidad que se vive entre bambalinas es mucho más compleja.
El regreso de Pintus: un terremoto en Valdebebas
Antonio Pintus, de 63 años, no es un preparador físico más. Es considerado por muchos dentro del club como una pieza clave en las últimas grandes etapas de éxito del Real Madrid, desde las duodécima y decimotercera Champions hasta la solidez física que caracterizó a varias generaciones de blancos.
Con la llegada de Xabi Alonso, sin embargo, su presencia se vio reducida a un rol menor. El tolosarra aterrizó con su propio cuerpo técnico y, según los informes internos, optó por mantener a Pintus como performance manager con poca incidencia en el día a día del primer equipo. Esa decisión, que en teoría debía ser técnica y puramente profesional, generó no pocos recelos dentro de las oficinas de Valdebebas.
La directiva, encabezada por Florentino Pérez, se preocupó cada vez más por el estado físico de la plantilla y por un registro de lesiones que estaba lejos de ser anecdótico. No era solo una percepción externa: dentro del club se había puesto en marcha una estrategia para dar de nuevo protagonismo a Pintus, incluso por encima de algunas decisiones técnicas del propio cuerpo técnico de Xabi.
El detonante real
Según fuentes cercanas a la dinámica interna del Real Madrid, la insistencia de Florentino Pérez en devolverle galones a Pintus fue interpretada como una intromisión directa en las competencias del entrenador. La preparación física es, hoy en día, un elemento fundamental en cualquier equipo de élite, y en el Real Madrid esa parcela siempre ha sido vista como una fuente de ventaja competitiva… o de problemas cuando falla.
Lo que comenzó como una presión casi "técnica" para reforzar la preparación física terminó transformándose en una lucha de poder interno: ¿quién manda en el Real Madrid? ¿El entrenador que dibuja el sistema y la táctica? ¿O el hombre que decide cómo deben llegar los futbolistas a esa táctica en términos de forma física?
En la última reunión entre la directiva y Xabi Alonso, varias voces firmes reclamaron que Pintus recuperase peso en las decisiones diarias. Esa moción no fue bien recibida por el técnico vasco, que vio cómo su autoridad dentro del vestuario y en la preparación semanal de los partidos era puesta en entredicho.
El simbolismo detrás del relevo
La salida de Xabi Alonso no solo responde a una derrota ante el Barcelona o a un mal puñado de resultados mejorables. Sin olvidar el juego del equipo, obviamente. El hecho de que Álvaro Arbeloa haya sido elegido como sustituto refleja un giro interno: vuelven los hombres de casa, los que encarnan la tradición y la cultura del club, frente a un técnico con ideas propias y periféricas.
Y junto a Arbeloa, Antonio Pintus vuelve a la primera línea del cuerpo técnico con más poder que nunca, marcando un antes y un después en la gestión física del equipo. Muchos interpretaban su llegada como un intento de reforzar la preparación física; otros, como un signo de que la directiva quería imponer su criterio técnico por encima del entrenador. En cualquiera de los dos casos, Pintus ha sido —como pocos en este caso— el verdadero detonante de la crisis.
El método Pintus, ahora sin tapujos
El italiano no es un personaje precisamente tímido. Conocido entre los jugadores como el Diablo y el Sargento por la dureza de sus métodos, el propio Pintus ha dejado claras sus convicciones: su meta es llevar a los futbolistas al límite de sus capacidades, con entrenamientos que han devenido casi legendarios en Valdebebas.
Su retorno a la primera línea no es solo un cambio de rol: es un mensaje poderoso al vestuario y al entorno madridista. Pintus representa el Real Madrid de siempre: intensidad, competitividad pura y rechazo absoluto a los métodos suaves. En una plantilla plagada de estrellas con egos y expectativas propias, ese mensaje se traduce en disciplina brutal o en fricción, dependiendo de cómo se asuma.
Si la salida de Xabi Alonso fuera un terremoto futbolístico más, no merecería tantas páginas. Pero lo que ha ocurrido en el Real Madrid va más allá de táctica, resultados o estilo: ha sido una batalla por el control de un club que siempre ha aspirado a liderar desde todos los frentes. Y en esa batalla, Antonio Pintus, siempre en la trastienda, ha acabado siendo el detonante definitivo que ha precipitado la salida de un entrenador cuyo único pecado —según algunos— fue no someterse al poder orgánico del vestuario y la directiva blanca.



