
La selección española femenina debe enfrentarse el sábado a Ucrania en Turquía. El partido corresponde a la segunda jornada del grupo A3 de la fase de clasificación para el Mundial Brasil 2027, pero el viaje al país es incierto. En un principio el combinado cogería un avión este jueves 5 de marzo a primera hora de la tarde y se habría pospuesto para el viernes.
La decisión se tomó en la tarde del miércoles tras varias horas de reuniones en Las Rozas con el objetivo de tener las máximas garantías de seguridad. El plan inicial de la RFEF pasaba por que el equipo apenas permaneciese 48 horas en un hotel resort de la costa de Antalya y volvería al término del encuentro, pero ahora todo es una incertidumbre.
Durante el miércoles se dio a conocer que un misil lanzado desde Irán, a través del espacio aéreo iraquí y sirio, fue interceptado en el territorio turco por defensas antimisiles de la OTAN. Respecto a este suceso, el presidente de Turquía, Erdogan, afirmó que ya había "expresado las advertencias más claras" para evitar que se repitan ataques a su territorio.
Los restos de este proyectil cayeron en suelo otomano, pero no causaron víctimas ni heridos, según explicó el comunicado del Ministerio de Defensa turco.
Preocupación latente
Tanto la Real Federación Española como la selección nacional se encuentran preocupadas y se está monitorizando la situación con la UEFA porque no se quiere poner en riesgo a la expedición que debe viajar. En el caso de no poder acudir deberían llegar previamente a un acuerdo con el organismo para que el partido no se diese por perdido y pudiera aplazarse para otro momento.
Este emplazamiento de los partidos de Ucrania se debe a que se buscó una alternativa para escapar de su guerra y se eligió la zona turística turca como sede de los dos primeros partidos clasificatorios. Sin embargo, el estallido del conflicto el pasado sábado 28 de febrero, ha terminado repercutiendo en el país otomano y, por ello, en la sede del equipo ucraniano.


