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Copa del Rey

"Voy a pitar penalti": el audio del VAR que indignó al Athletic

La RFEF publica la charla entre los jueces. El colegiado castigó una sujeción en el área y Oyarzabal certificó el pase de los suyos ante el Athletic.

La RFEF publica la charla entre los jueces. El colegiado castigó una sujeción en el área y Oyarzabal certificó el pase de los suyos ante el Athletic.
El árbitro César Soto Grado rodeado de los jugadores del Athletic Club mientras decidía sobre el penalti. | EFE

Corría el tramo final del encuentro cuando desde el VAR se activó la alerta en Anoeta en la vuelta de la semifinal de la Copa del Rey. "César, te recomiendo que vengas a ver una posible acción de penalti", le comunicó Figueroa Vázquez desde la sala de videoarbitraje. La jugada había pasado desapercibida en directo, pero las repeticiones mostraban un forcejeo en el área tras un saque de esquina a favor del conjunto txuri-urdin.

En ese momento, el marcador reflejaba empate y la eliminatoria estaba completamente abierta. La tensión era máxima en Anoeta, consciente de que cualquier detalle podía inclinar la balanza hacia uno u otro lado.

¿Qué había sucedido en el área? En el centro del debate, la pugna entre Yangel Herrera y Ruiz de Galarreta. En esa acción, el jugador de la Real Sociedad intentaba ganar la posición para rematar cuando cayó al suelo sin llegar a contactar con el balón. Las imágenes mostraban un agarrón de camiseta en el salto, aunque la intensidad y la influencia real en la acción generaron división de opiniones.

Soto Grado acudió al monitor mientras los futbolistas del Athletic rodeaban la escena. Entre ellos, el capitán rojiblanco, Iñaki Williams, protestaba airadamente señalando una posible falta previa. El colegiado pedía calma y se concentraba en la repetición.

"Déjamela. Lo que quiero ver es si el agarrón impide que ese jugador vaya a rematar", se escucha en el audio difundido posteriormente por la Real Federación Española de Fútbol. La clave no era solo la existencia del contacto, sino su efecto en la posibilidad de remate.

Tras observar varias tomas, Soto Grado verbalizó su conclusión: "Quiero ver si le suelta al final cuando salta o le tiene sujeto. Ese jugador va a rematar. Voy a pitar penalti". Una decisión firme que no dejó espacio a la duda en el terreno de juego.

La interpretación arbitral se centró en que el agarrón condicionaba la acción ofensiva. Aunque no hubo un impacto violento ni una caída aparatosa provocada por un empujón claro, el colegiado entendió que la sujeción era suficiente para impedir el remate en condiciones normales.

La decisión encendió los ánimos en el banquillo bilbaíno y en la grada visitante. Para el Athletic de Bilbao, la acción no alcanzaba el umbral de penalti en un partido de semejante trascendencia. Para la Real Sociedad, se trataba de una infracción clara en un lance decisivo.

Oyarzabal no falla

Con el punto de penalti señalado, toda la presión recayó en los hombros de Mikel Oyarzabal. El capitán realista asumió la responsabilidad y transformó la pena máxima con seguridad, desatando la euforia en Anoeta.

El 1-0 resultó definitivo. El Athletic, obligado a remar contracorriente, se lanzó al ataque en los minutos finales, pero el empuje no fue suficiente para alterar el marcador. El pitido final confirmó el pase de la Real a la final de la Copa del Rey, donde se medirá al Atlético de Madrid.

Más allá del resultado, la jugada vuelve a poner sobre la mesa el debate recurrente sobre los agarrones en el área y el criterio arbitral en acciones a balón parado. ¿Debe sancionarse cualquier sujeción que condicione mínimamente un salto? ¿O solo aquellas que impidan de forma clara y manifiesta el remate?

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