
L D (EFE)
Los rostros de los jugadores madridistas reflejaban la dureza del día. Todos, salvo Thomas Gravesen, agradecieron el pitido final del partido con el que acababa la doble sesión. El danés, recuperado del fuerte golpe que sufrió en la rodilla que le obligó a ser sustituido ante el Celta, pidió a López Caro que se prolongase más tiempo para deshacer el empate que había entre los dos equipos.
Los ausentes fueron Guti, que recibió masaje para recuperarse del leve esguince de tobillo que sufre; Sergio Ramos, que guardó reposo tras quitase por la mañana una muela, y Raúl Bravo; que sí acudió por la tarde para realizar carrera continua y ejercitarse al margen del grupo. A tope se entrenó el brasileño Ronaldo, animado y exigido continuamente por López Caro en todos los ejercicios. La sesión física matinal y de gimnasio, dio paso por la tarde a un entrenamiento marcado por la presencia de balón, con los que comenzaron a preparar el próximo partido ante el Espanyol (sábado, 20.00 horas).
Los jugadores madridistas se exigieron especialmente en un ejercicio duro, un partido de uno contra uno a mitad de campo. Dejó bonitos goles de un inspirado Robinho y un incidente que no gustó a Antonio Cassano, que en la presión de Gravesen recibió un fuerte pisotón tras una patada de su compañero. La máxima competitividad personificada en Míchel Salgado y Pablo García que se vaciaron para optar a recuperar la titularidad, se prolongó en los partidos que preparó López Caro, que contó con los refuerzos de los canteranos De La Red y Jurado, dos piezas claves en el último triunfo del Castilla ante el líder de Segunda, el Xerez.
El entrenamiento vespertino se completó en el Bernabéu por el mal estado del césped de la Ciudad Real Madrid, donde este miércoles se volverá a entrenar el equipo desde las 17.00 horas tras aprovechar la mañana para descansar del intenso trabajo.
Los ausentes fueron Guti, que recibió masaje para recuperarse del leve esguince de tobillo que sufre; Sergio Ramos, que guardó reposo tras quitase por la mañana una muela, y Raúl Bravo; que sí acudió por la tarde para realizar carrera continua y ejercitarse al margen del grupo. A tope se entrenó el brasileño Ronaldo, animado y exigido continuamente por López Caro en todos los ejercicios. La sesión física matinal y de gimnasio, dio paso por la tarde a un entrenamiento marcado por la presencia de balón, con los que comenzaron a preparar el próximo partido ante el Espanyol (sábado, 20.00 horas).
Los jugadores madridistas se exigieron especialmente en un ejercicio duro, un partido de uno contra uno a mitad de campo. Dejó bonitos goles de un inspirado Robinho y un incidente que no gustó a Antonio Cassano, que en la presión de Gravesen recibió un fuerte pisotón tras una patada de su compañero. La máxima competitividad personificada en Míchel Salgado y Pablo García que se vaciaron para optar a recuperar la titularidad, se prolongó en los partidos que preparó López Caro, que contó con los refuerzos de los canteranos De La Red y Jurado, dos piezas claves en el último triunfo del Castilla ante el líder de Segunda, el Xerez.
El entrenamiento vespertino se completó en el Bernabéu por el mal estado del césped de la Ciudad Real Madrid, donde este miércoles se volverá a entrenar el equipo desde las 17.00 horas tras aprovechar la mañana para descansar del intenso trabajo.