
L D (EFE) Pese a que el astro del fútbol argentino sufrió una recaída el pasado sábado con un cuadro febril con complicación pulmonar, parece que podría estar en condiciones de viajar a La Habana el lunes.
Tras su llegada a la Isla, Maradona será ingresado de inmediato en el Centro de Salud Mental Censam, a unos 15 kilómetros al oeste de la capital, donde ya se han habilitado dos bungalós, uno para el ex futbolista y otro para su hermana y Cahe. En el Censam, dependiente del Ministerio del Interior cubano, estará bajo un régimen de "comunidad terapéutica cerrada", que promete darle pocas libertades en beneficio de su propia recuperación.
La institución, situada unos 15 kilómetros al oeste de La Habana, se encuentra en una zona considerada "de alta seguridad", por su proximidad a las residencias del presidente Fidel Castro, y de su hermano menor, Raúl Castro, ministro de Defensa. En el centro, los extranjeros pagan unos 11.200 dólares por una hospitalización de 70 días, que incluye estancia, alimentación (desayuno, almuerzo y cena), así como la recogida y regreso al aeropuerto.
El Pelusa se someterá en La Habana a un sistema mucho más severo del que tuvo en la clínica La Pradera, adonde llegó gravemente enfermo en enero de 2000 y en la que se mantuvo hasta finales del pasado marzo. En La Pradera, Maradona disfrutaba de un régimen ambulatorio, que le concedía libertad de entrar y salir con frecuencia, practicar golf de manera asidua en un exclusivo club capitalino y hacer cierta vida nocturna.
"En La Pradera casi estaba en un spa, tenía control médico pero poco más", explicaba recientemente el embajador argentino en La Habana, Raúl Abraham Taleb, convencido de que en el Censam no ocurrirá lo mismo porque "está en juego el prestigio" de la medicina cubana y porque el ex futbolista "viene dispuesto a enclaustrarse". Esta vez, tanto la justicia argentina como la familia de Maradona seguirán estrechamente el tratamiento y los informes de los especialistas cubanos.