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Mundial de Rugby: los cinco 'hakas' del rugby mundial

A pesar de la creencia general, no son algo propio únicamente de Nueva Zelanda. Fiyi, Tonga y Samoa también las hacen.

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Uno de los momentos de esta Copa del Mundo fue y será el haka de los All Blacks antes de su partido de cuartos de final con The Fields of Athenry de fondo, cantada por los miles de aficionados irlandeses que abarrotaban las gradas del estadio Ajinomoto de Chofu. Más allá de la inexistente polémica alrededor de la falta de silencio durante el baile, siempre que los jugadores neozelandeses lo llevan a cabo se vive uno de los episodios más representativos del rugby.

Se dice que estas danzas de guerra evocan el espíritu de los ancestros, preparan a los jugadores mentalmente para el partido a punto de comenzar y, de una manera más folclórica que realmente bélica, advierten al rival de que el equipo está listo para la batalla. Proviene de pueblos polinesios, cuyas costumbres aún perviven en no pocos lugares de Oceanía. Y es que, a pesar de la creencia general, no son algo propio únicamente de Nueva Zelanda. Fiyi, Tonga y Samoa también tienen sus propios rituales antes de cada partido. En total, cuatro países, cinco bailes.

Nueva Zelanda: Haka

Estampa más que del rugby, del deporte mundial, el haka tiene su origen en una leyenda maorí que cuenta cómo Tama-nui-te-ra, dios del sol, y Hine-raumati, una de sus esposas, encarnación de la esencia del verano, tuvieron un hijo llamado Tane-rore. Los maoríes consideran que el aire tembloroso de los calurosos días de verano es una señal de que Tane-rore baila para su madre. Así, el movimiento ligero y rápido de las manos es una constante durante la danza.

En la actualidad, los All Blacks interpretan dos hakas diferentes. El más antiguo y común, Ka Mate, compuesto alrededor de 1820 por el jefe maorí Te Rauparaha, en uso desde 1905, y Kapa O Pango, una versión encargada para el equipo, un siglo más moderna. Reservada para ocasiones especiales, fue la utilizada en el Nueva Zelanda - Irlanda del pasado sábado. En concreto, por 68ª ocasión desde que Tana Umaga la liderara por primera vez en 2005.

Fiyi: Cibi

Fue en suelo neozelandés donde Fiyi comenzó a utilizar Cibi, un baile con reminiscencias de las guerras entre islas, durante su gira de 1939. Se pensó precisamente para contrarrestar el haka. Volvieron a casa invictos.

A pesar de las referencias bélicas, Cibi carece de agresividad para algunos, por lo que en 2012 fue sustituido por Bole, menos lúdico que Cibi, con más tintes de declaración de guerra. Sin embargo, tras la Pacific Nations Cup de 2012, la Federación Fiyiana decidió abandonar la idea, volver a los orígenes, y recuperar la danza tradicional.

Tonga: Sipi Tau

El archipiélago de Tonga se dio a conocer en Occidente como las "Islas Amistosas", por la recepción que recibió el capitán James Cook durante su primera visita allá por 1773. El desembarco coincidió con el festival i, la donación anual de los primeros frutos al Tunga (jefe supremo de las islas), al que fue invitada la tripulación. Con versos como "hoy, destructor de almas soy", su baile, sin embargo, poco tiene de amistoso.

Más cercano en estilo al haka, el Sipi Tau difiere de la referencia en que sus palabras se pueden cambiar para adaptarse a la ocasión. Durante la Copa del Mundo de 2015, los más de 54.000 aficionados presentes en el Saint James’s Park de Newcastle presenciaron las dos danzas enfrentadas. Sipi Tau y Ka Mate solapadas, durante el encuentro de la fase de grupos que enfrentó a neozelandeses y tonganos.

Samoa: Siva Tau

De nombre casi calcado al del baile de su vecino polinesio, y similar en agresividad, Siva Tau fue compuesto para el Mundial de 1991, con el fin de reemplazar a Ma'ulu'ulu Moa, una danza más lenta y menos intimidante para la oposición.

El pasado 24 de noviembre, los jugadores samoanos lo pusieron en práctica en el Central de la Ciudad Universitaria, antes de un durísimo partido contra el XV del León, que acabó con dos componentes de la selección nacional conmocionados y tres lesionados. "El parte de bajas más grande la historia del rugby español", según el seleccionador Santi Santos.

Estas danzas son un elemento tan arraigado en el deporte que, tras polémicas y desórdenes, World Rugby incluso elaboró reglas para interpretarlas antes de un partido internacional. Entre ellas, su emplazamiento tras los himnos, la prohibición para ambos equipos de sobrepasar la línea de 10 metros durante el rito o el orden en caso de que se enfrenten dos de estas cuatro selecciones, según el cual el visitante precede al local.

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