Menú

El escándalo del anillo que Putin robó a Kraft: "Se lo guardó en el bolsillo y salió de la sala"

En 2005, el dueño de los Patriots perdió su joya de diamantes ante el mandatario ruso, un suceso que Washington intentó ocultar por diplomacia.

En 2005, el dueño de los Patriots perdió su joya de diamantes ante el mandatario ruso, un suceso que Washington intentó ocultar por diplomacia.
Vladimir Putin se prueba la joya, compuesta por 124 diamantes. A la izquierda, Robert Kraft sonríe. | AP

La Super Bowl es mucho más que un espectáculo deportivo: es cultura popular, historia, negocio y, a veces, anécdotas tan insólitas que parecen sacadas de una película. Una de las historias más curiosas de este evento involucra al presidente ruso, Vladímir Putin, un anillo de campeón de la NFL y un gesto que, según algunos relatos, nunca debería haber ocurrido.

Esta es una anécdota que tiene ya 21 años… Fue en el año 2005, cuando el entonces propietario de los New England Patriots, Robert Kraft, participó en una visita oficial a Rusia acompañado de otros magnates estadounidenses, entre ellos Sandy Weill y Rupert Murdoch. La intención era estrechar lazos comerciales y diplomáticos con el gobierno ruso, en un contexto en el que aún se buscaba una mayor apertura hacia Occidente.

Sin embargo, durante una conferencia de prensa en el Palacio Konstantinovsky, Weill sugirió a Kraft que mostrara a Putin uno de los valiosos anillos de campeón de la Super Bowl XXXIX, uno de los seis conquistados por los Patriots bajo la propiedad de Kraft… Kraft aceptó la sugerencia y, con orgullo, exhibió la joya de 4,94 quilates compuesta por 124 diamantes.

En ese momento, según los testigos de la escena, Putin se la colocó en el dedo y pronunció una frase que dejó boquiabiertos a los presentes: "Podría matar a alguien con este anillo", aludiendo con ironía al peso y la presencia de la pieza. La respuesta de Kraft fue típica de un empresario nervioso ante un jefe de Estado: "Tú podrías matar a alguien sin él. Eres el jefe del KGB". Pero la anécdota no terminó ahí. Cuando Kraft extendió la mano para recuperar su anillo, Putin supuestamente lo guardó en el bolsillo y salió de la sala acompañado por tres agentes de su seguridad personal. Desde ese momento, el objeto desapareció del control de su legítimo dueño.

Reacciones y diplomacia

La noticia del incidente tuvo consecuencias diplomáticas. De hecho, el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, se mostró molesto al enterarse de que un símbolo tan estadounidense había quedado en manos de Putin frente a altos ejecutivos y sin que se hubiera podido reaccionar. Según relatos posteriores, la Casa Blanca pidió a Kraft que suavizara la historia para no enturbiar las relaciones bilaterales. Como resultado, el empresario emitió un comunicado en el que afirmó que había dado el anillo como un gesto de respeto hacia Rusia y su presidente.

Con el paso de los años, Kraft confesó públicamente lo que realmente había sucedido. En una entrevista para un documental de la NFL, admitió que no quería entregar el anillo y que le afectó emocionalmente perder una joya que llevaba su nombre. También comentó un intento posterior de recuperar la pieza, proponiendo al entonces presidente Donald Trump que actuara como mediador intercambiando el original por uno idéntico con las iniciales de Putin. La negociación nunca prosperó.

¿Dónde está ahora el anillo?

Según testimonios de una ejecutiva de los Patriots que visitó Moscú, el anillo permanece en una estantería dentro de una de las bibliotecas de la residencia oficial del gobierno ruso. A pesar de lo delicado del episodio, esa misma representante afirmó que a Kraft le "encanta" que el anillo esté allí y que conserva respeto por Rusia y su líder, aunque la pieza sigue siendo un símbolo polémico.

El portavoz del Kremlin ha negado la versión del "robo", asegurando que el anillo fue regalado voluntariamente por Kraft durante ese encuentro. Esta versión alternativa alimenta el debate sobre lo que realmente ocurrió aquel día en San Petersburgo.

Más allá del valor material estimado en unos 25.000 dólares, el anillo de la polémica representa una curiosa intersección entre deporte, diplomacia y poder. Es un recuerdo tangible de cómo un objeto aparentemente trivial puede convertirse en un emblema político, cultural y personal, y cómo una simple exhibición de orgullo deportivo puede desembocar en una anécdota con ecos internacionales que perdura más de dos décadas.

En el terreno deportivo, los Patriots son una de las franquicias más exitosas de la NFL, con seis títulos de Super Bowl bajo el liderazgo de Kraft. Sin embargo, ese episodio de 2005 dejó una marca distinta: un anillo menos en la colección y una historia que la comunidad futbolística norteamericana recuerda como una de las más peculiares de la larga historia del deporte más popular de Estados Unidos.

Temas

En Deportes

    Servicios

    • Radarbot
    • Curso
    • Inversión
    • Securitas
    • Buena Vida
    • Reloj