
L D (EFE) Tras adentrarse en las grandes citas internacionales en 2001 arbitrando el Campeonato del Mundo sub'20, con el premio extra de dirigir la final, disputada por Argentina y Ghana, el asturiano se consolidó desde entonces como uno de los habituales en las competiciones europeas, donde el pasado año alcanzó su mayor cota al pitar la final de la Liga de Campeones entre Milán y Liverpool. La FIFA le proporcionó a Mejuto González una de las mayores recompensas desde su debut en Primera División (95-96) al elegirle para dirigir el partido conmemorativo del centenario de la FIFA, que disputaron Francia y Brasil en el estadio Saint Dennis.
Entre sus actuaciones internacionales, el colegiado español presenta en su currículum una hoja de servicios con sello de la Eurocopa 2004, en la que pitó los encuentros Dinamarca-Italia y Holanda-República Checa. El estreno mundialista le llegará finalmente al langreano cuatro años después de quedarse en 2002 a las puertas del Mundial de Japón y Corea, ocasión en la que el representante del colectivo arbitral español fue el andaluz Antonio Jesús López Nieto.
En su carrera deportiva no se ha visto involucrado en polémicas importantes, a excepción de aquel incidente ocurrido en La Romareda, de alargada sombra para el hoy reconocido como mejor colegiado español del momento. A Manuel Enrique Mejuto González (La Felguera, 16 abril 1965) le molesta que le recuerden por el incidente ocurrido en La Romareda hace ya una década, cuando por indicaciones del linier Rafael Guerrero expulsó erróneamente a Aguado en un Zaragoza-Barcelona, que les hizo a ambos cobrar fama en España.
La famosa frase "Ha sido el seis, penalti y expulsión", pronunciada por Guerrero, quedó grabada en la historia del fútbol español, y propició la creación en la capital aragonesa de una peña zaragocista llamada "Ha sido el seis, penalti y expulsión", con su propia página web y en la que se menciona a Guerrero como "el enterao". El Zaragoza, que vencía en ese momento 3-2, terminó perdiendo 3-5. Mejuto empezó a arbitrar a los 13 años ante la sugerencia de un profesor del colegio en el que cursaba sus estudios que le propuso para dirigir una "pachanga" entre amigos, encarrilando un camino que le llegó a debutar en Primera División el 16 de septiembre de 1995 dirigiendo el encuentro Valladolid-Compostela (0-0).
Casado y padre de un hijo, Quique Mejuto, como le llaman sus amigos, trabaja en el departamento administrativo de Correos, en Oviedo, y está considerado como extrovertido y con gran sentido del humor. Forma parte de una peña de amigos denominada "Maridos Oprimidos", según consta en el carné expedido a favor de cada uno de sus integrantes.
Entre sus actuaciones internacionales, el colegiado español presenta en su currículum una hoja de servicios con sello de la Eurocopa 2004, en la que pitó los encuentros Dinamarca-Italia y Holanda-República Checa. El estreno mundialista le llegará finalmente al langreano cuatro años después de quedarse en 2002 a las puertas del Mundial de Japón y Corea, ocasión en la que el representante del colectivo arbitral español fue el andaluz Antonio Jesús López Nieto.
En su carrera deportiva no se ha visto involucrado en polémicas importantes, a excepción de aquel incidente ocurrido en La Romareda, de alargada sombra para el hoy reconocido como mejor colegiado español del momento. A Manuel Enrique Mejuto González (La Felguera, 16 abril 1965) le molesta que le recuerden por el incidente ocurrido en La Romareda hace ya una década, cuando por indicaciones del linier Rafael Guerrero expulsó erróneamente a Aguado en un Zaragoza-Barcelona, que les hizo a ambos cobrar fama en España.
La famosa frase "Ha sido el seis, penalti y expulsión", pronunciada por Guerrero, quedó grabada en la historia del fútbol español, y propició la creación en la capital aragonesa de una peña zaragocista llamada "Ha sido el seis, penalti y expulsión", con su propia página web y en la que se menciona a Guerrero como "el enterao". El Zaragoza, que vencía en ese momento 3-2, terminó perdiendo 3-5. Mejuto empezó a arbitrar a los 13 años ante la sugerencia de un profesor del colegio en el que cursaba sus estudios que le propuso para dirigir una "pachanga" entre amigos, encarrilando un camino que le llegó a debutar en Primera División el 16 de septiembre de 1995 dirigiendo el encuentro Valladolid-Compostela (0-0).
Casado y padre de un hijo, Quique Mejuto, como le llaman sus amigos, trabaja en el departamento administrativo de Correos, en Oviedo, y está considerado como extrovertido y con gran sentido del humor. Forma parte de una peña de amigos denominada "Maridos Oprimidos", según consta en el carné expedido a favor de cada uno de sus integrantes.
