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De Ibrahimovic a Kaká: claves económicas de un mal fichaje

Este verano el Barça se gastó 50 millones más Eto’o en fichar a Ibrahimovic. En Madrid, Florentino Pérez mandaba a Wesley Sneijder al Inter a cambio de 16 millones, mientras fichaba a Kaká por 65. El fútbol mueve cada vez más dinero pero, ¿existe lógica económica detrás de este negocio?

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El próximo 22 de mayo Eto’o, Sneijder y Robben estarán en el Bernabéu. Mientras, Kaká, Benzema e Ibrahimovic verán el partido desde sus casas. La calidad de unos y otros no se puede medir por el éxito puntual en una competición, pero muchos aficionados se preguntan en qué se basaron sus clubes a la hora de decidir los fichajes del pasado verano.

La rentabilidad económica de los fichajes en el fútbol no ha sido demasiado estudiada por los expertos. En EEUU se han hecho algunos intentos, aunque sus ligas profesionales tienen poco que ver con las europeas. Los profesores James Mahar y Rodney Paul lo intentaron hace unos años y construyeron un complicado modelo que llegaba a la conclusión de que para mejorar el rendimiento de los jugadores de fútbol americano una buena política era “incluir incentivos sobre resultados” y un sistema salarial creciente con el paso de los años y ligado al rendimiento para asegurarse de que no se dejaban ir tras firmar un gran contrato.

En Inglaterra, la Universidad de Leicester publicó un informe sobre la economía en el deporte en el que destacaba la distorsión que produce “la presión de los fans” sobre los presidentes y que lleva a cometer algunos errores graves y a una “escalada” en los traspasos que acaba llevando a los clubes a ofrecer a sus estrellas contratos cada vez más largos y mejor pagados para evitar que sean tentados en el exterior.

Pero quizás el único trabajo exhaustivo que relaciona el gasto en fichajes con el rendimiento deportivo sea el que hizo Ignacio Urrutia en 2006 para IESE: Los cinco errores más comunes en la valoración económica del precio de traspaso de jugadores. En este documento se intenta analizar la lógica económica (si es que se puede utilizar esta expresión en el fútbol) que debería haber detrás de cada inversión en un jugador. Urrutia analizó los 216 fichajes de más de 10 millones de euros realizados entre 2000 y 2006.

Y, siguiendo sus conclusiones, las decisiones de los dos grandes clubes españoles en el pasado verano no salen demasiado bien paradas, sea quien sea el que gane la liga.

Error 1: “Comprar expectativas de futuro” (Benzema, Chigrinsky):

El primer error habitual para Urrutia es “comprar caro cuando el futbolista es joven” y aún no está demostrado que pueda rendir en la elite de forma continua. Un jugador joven, además, tiene que demostrar no sólo su calidad en el campo, sino también que será capaz de soportar la presión de un equipo grande, que puede cumplir profesionalmente y que no será una promesa de un día. Por eso, Urrutia lo definía en 2006 como “comprar expectativas de futuro”.

En agosto, Florentino Pérez decidió que el delantero del futuro del Real Madrid sería Karim Benzema (41 goles en sus dos últimos años en el Olympique de Lyon). Pagó 35 millones de euros. En lo que va de temporada el francés ha anotado 8 goles y muchos se preguntan si Higuaín o, incluso, Negredo no se hubieran merecido algo más de confianza.

Desde la Ciudad Condal, casi no hay semana en que no se recuerden los 25 millones pagados por Chigrinsky.

Error 2: “Demostrar que se tiene dinero para comprar” (Kaká, Ibrahimovic)

Parece evidente que los presidentes de Real Madrid y Barça no están muy versados en el arte del regateo. Cualquier comerciante aconsejaría no parecer demasiado ansioso por un bien, puesto que en ese caso el comprador está en manos del vendedor, que puede pedir lo que quiera. Este verano, tanto blancos como blaugranas dejaron claro que querían a Kaká (64 millones de euros) e Ibrahimovic (50 millones más el traspaso de Eto’o).

Urrutia advierte a los clubes de que tengan cuidado “con las subastas”. Viendo lo que está pasando a estas alturas con los rumores sobre Cesc, Silva o Ribery, no parece que los dos grandes españoles hayan aprendido.

Error 3: “No gastar en scouting” (Canales, Alves)

El consejo de Urrutia va destinado a ahorrar con un buen trabajo de estudio. Si el Barça se hubiera adelantado al Sevilla se podría haber ahorrado lo que costó Dani Alves y si el Real Madrid hubiera conocido a Sergio Canales antes de su eclosión en Primera quizás podría haberse ahorrado parte de los 10 millones pagados al Racing de Santander. Pero mientras Sevilla o Villareal se hacen de oro en Latinoamerica fichando jugadores jóvenes con gran proyección, Madrid y Barça casi no fichan jugadores que no sean ya una estrella.

Error 4: “Vender barato cuando el jugador tiene fama internacional” (Sneijder, Eto’o)

Urrutia también analiza las ventas y tampoco en este aspecto parece que salgan bien parados Real Madrid o Barça. Los tres fichajes más importantes de los dos finalistas de la Champions League 2010 fueron sus descartes: Eto’o, Sneijder y Robben. Por ninguno de ellos se sacó el dinero que costaron sus sustitutos.

Error 5: “Tener prisa por vender” (Robben, Sneijder, Negredo)

Este quinto error es complementario con el cuarto. Si Sneijder, Eto’o, Robben o Negredo salieron de sus equipos por tan poco dinero en gran parte fue porque sus dirigentes demostraron de forma evidente que querían, por diversos motivos, deshacerse de ellos. Lo consiguieron, pero quizás a un precio bastante inferior al que hubieran conseguido con una negociación más inteligente.

El mítico José Samitier dijo una vez que “si el fútbol fuera negocio, hace tiempo que lo tendrían los bancos". Es posible que alguno de los aficionados reunidos el miércoles pasado en el Camp Nou le vinieran a la mente estas palabras en el minuto 18 de la segunda parte, mientras veía a Zlatan Ibrahimovic enfilar el túnel de vestuarios, con 0-0 en el marcador.

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