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ANTE UN PREVISIBLE REPUNTE DE LA MOROSIDAD

El boom inmobiliario presionará al alza las provisiones bancarias

El Banco de España defiende la “solvencia” del sistema financiero ya que, en la actualidad, cuenta con algo más de dos euros por cada posible euro impagado procedente de créditos dudosos. Tras años récord de beneficios por parte de bancos y cajas, el estallido de la burbuja inmobiliaria podría elevar la morosidad crediticia hasta el 2,2 por ciento, obligando a aumentar las provisiones en 7.800 millones de euros.

Noticia publicada el 21-02-2008

LD (M. Llamas) El ministro de Economía, Pedro Solbes, ha defendido la "solidez" del sistema financiero español ante las dudas lanzadas ayer por el PP sobre las dificultades por las que están atravesando determinadas entidades de crédito a nivel nacional. En este sentido, los socialistas han contado con el apoyo del Banco de España y la patronal de las Cajas de Ahorro (CECA): ninguna entidad sufre una “situación crítica ni delicada”.
 
Y es que, tanto bancos como cajas han cerrado 2007 batiendo un nuevo récord histórico de beneficios. Ayer, el propio director de Supervisión del Banco de España, Javier Aríztegui, no dudó a la hora de garantizar la “solidez” y “fortaleza” de la que goza nuestro sistema crediticio.
 
Para ello, Aríztegui mencionó la existencia de dos indicadores claves para demostrar la buena salud de la banca nacional: la baja tasa de morosidad (0,8 por ciento, frente a una media europea del 2,2), y el elevado nivel de provisiones por parte de los bancos y cajas (superiores al 200 por ciento). Es decir, que las entidades españolas disponen, en la actualidad, de más de dos euros por cada posible euro prestado que quede impagado.
 
Sin embargo, los efectos del estallido de la burbuja inmobiliaria amenaza con tener que elevar tales reservas bancarias a corto y medio plazo, según un informe del Observatorio de Coyuntura Económica del Instituto Juan de Mariana (IJM).
 
Y es que, “si bien los datos de Javier Aríztegui son del todo ciertos, conviene situarlos en su adecuado contexto”. Así, “si la morosidad volviera a alcanzar los niveles medios del período 1997-1999 (un 2,2 por ciento, coincidente con la actual media europea), tales provisiones serían insuficientes para cubrir los créditos dudosos”.
 
En concreto, el Observatorio indica que “los créditos morosos pasarían de los actuales 17.133 millones de euros a 45.412 millones de euros, frente a unas provisiones a día de hoy de 37.554 millones de euros”. Es decir, el sistema financiero nacional tendría que afrontar “un déficit de provisiones de 7.857 millones de euros” o, lo que es los mismo, el 0,75 por ciento del PIB español.
 
Y es que, “es previsible que la tasa de morosidad se duplique en 2008”, hasta alcanzar un nivel próximo al 1,6 por ciento, según los analistas consultados por Libertad Digital. De hecho, un reciente estudio de BNP Paribas señala que el crecimiento de la dudosidad crediticia es inversamente proporcional al decrecimiento económico.
 
De este modo, en caso de cumplirse las previsiones lanzadas por los principales organismos internacionales, el PIB nacional apenas avanzará un 2,5 por ciento en 2008 frente al 3,8 registrado el pasado año. Es decir, una desaceleración de, al menos, 1,3 puntos, que correría el riesgo de trasladarse a la tasa de morosidad, elevándola hasta un nivel, incluso, superior al 2 por ciento.
 
El IJM recuerda que no sería la primera vez que sucede algo similar. “Durante la breve recesión de 1993, España sufrió una burbuja inmobiliaria mucho más reducida que la actual”. Sin embargo la morosidad “se disparó entonces por encima del 6 por ciento”. Una media histórica que se mantuvo entre 1992 y 1996.
 
Mensaje de prudencia
 
En este escenario, “los créditos de dudoso cobro ascenderían a 123.850 millones de euros (12 por ciento del PIB)”. En este caso, “el déficit de provisiones se dispararía hasta los 86.296 millones de euros (8,5 por ciento del PIB)”, advierte. Al mismo tiempo, dicho Observatorio explica que “en diciembre de 1993, en plena crisis económica, los créditos dudosos sólo representaban alrededor del 5 por ciento del PIB”, mientras que el déficit de provisiones era “de poco más de 5.000 millones de euros (1,2 por ciento del PIB)”.
 
Por ello, “no parece que los excesos de prudencia deban ser tildados de catastrofistas". De hecho, “resulta previble que la banca, a corto y medio plazo, se vea forzada a incrementar su dotación de provisiones ante el recrudecimiento de la crisis financiera”, indica. Sin embargo, también es previsble que los amplios beneficios acumulados durante los últimos años permita a la mayoría de entidades afrontar con solvencia tales problemas, según advierten los propios bancos y cajas.
 
Las reducciones de tipos de interés, vividas desde 1999 hasta la actualidad, a causa de “la intervención inflacionista del Banco Central Europeo (BCE), han contribuido a generar un boom artificial de la vivienda y, a través de la construcción, en todo el crecimiento de la economía”. Según el IJM, “éste es el motivo por el que la tasa de morosidad se ha mantenido tan reducida: Mientras las familias seguían endeudándose a tipos de interés artificialmente bajos, la economía, el empleo y los salarios crecían y la carga financiera era soportable”.
 
En los últimos tiempos, sin embargo, “la burbuja inmobiliaria comienza a pincharse, con los consiguientes aumentos del desempleo y de los tipos de interés en el Euribor”. De este modo, los analistas del Observatorio no dudan en afirmar que “las actuales tasas de morosidad, en mínimos históricos, son un espejismo con el que no debería ensimismarse la banca española” y, por ende, el propio Gobierno.



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