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El rescate costará un mínimo de 21.000 euros a cada irlandés

Tras el anuncio oficial del rescate de Irlanda, las primeras estimaciones calculan que el crédito extraordinario a Dublín por parte de Bruselas, el FMI, Gran Bretaña y Suecia rondará los 90.000 millones de euros. Es decir, unos 21.000 euros, como mínimo, por cada hombre, mujer y niño irlandés.

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El Gobierno irlandés negocia este lunes con la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) las condiciones del plan de rescate que se anunció oficialmente el domingo, entre las que destacan una profunda reforma del sistema bancario y de su política presupuestaria.

Aunque aún no hay cifras concretas, las primeras estimaciones sitúan la cuantía del fondo en unos 90.000 millones de euros, un número bastante superior al estimado por Dublín, que confiaba en no superar los 70.000 millones de euros. De confirmarse esta cifra, el rescate de Irlanda supondrá un coste extra (deuda pública) próxima a los 21.000 euros per capita (la población irlandesa se aproxima a los 4,35 millones de personas).

Aunque el dinero irá destinado principalmente a los bancos, los préstamos serán concedidos al Estado irlandés, que se hará responsable de su devolución. Aunque todavía no se han concretado las condiciones del crédito, su aceptación implicará nuevos recortes de gasto público, del salario mínimo interprofesional, así como subidas fiscales, aunque el Gobierno irlandés asegura que, en principio, mantendrá el Impuesto de Sociedades en el 12,5% actual pese a las presiones internacionales para que lo suba.

Dublín confía en ahorrar unos 6.000 millones de euros adicionales en los Presupuestos Generales del Estado de 2011, cuyo proyecto se presentará el próximo 7 de diciembre. Sin embargo, el plan de austeridad se extenderá durante 4 años, con el fin de reducir el déficit público hasta el 3% del PIB en 2014 mediante un ahorro valorado en 15.000 millones de euros (10.000 en recortes y otros 5.000 en aumento de impuestos). Además, el Gobierno reducirá de forma significativa el "tamaño" de su sistema bancario (10 veces superior al PIB nacional).

Reino Unido y Suecia, pertenecientes a la UE pero no a la zona euro, también participarán en el rescate mediante préstamos bilaterales, próximos a los 8.000 y hasta un máximo de 1.000 millones de euros, respectivamente.

De este modo, Irlanda sería el segundo país de la zona euro, tras Grecia, en ser rescatado. El principal culpable de su actual situación es su sistema financiero, que creció de forma exponencial durante la última década al calor de la burbuja inmobiliaria propiciada por los bajos tipos de interés del Banco Central Europeo (BCE). El precio de los activos inmobiliarios (vivienda) aumentó un 187% entre 1997 y 2010, superior al 162% de España, según The Economist. Como resultado, se disparó el crédito destinado al sector inmobiliario, al igual que en España.

El sector privado acumula una deuda próxima a los 350.000 millones de euros (175% del PIB). Tan sólo la deuda hipotecaria asciende a 110.000 millones. Sin embargo, tras el estallido de la burbuja, la depreciación de activos y la morosidad se han materializado en enormes pérdidas para el sector bancario irlandés. Dublín estima que tendrá que inyectar cerca de 50.000 millones de euros extra para rescatar a su banca. Las ayudas prestadas hasta ahora al sistema han disparado el déficit público irlandés hasta el 32% del PIB en 2010.

 

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Así, los problemas financieros de Irlanda no provienen de su política presupuestaria sino del respaldo público prestado a su deteriorado sistema financiero. Hasta hace poco, la deuda pública de Irlanda era del 30% del PIB, pero la crisis financiera ha disparado el montante desde los 60.000 millones hasta los 140.000 millones de euros en apenas tres años (casi el 80% del PIB).

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La delicada situación financiera se ha visto agravada en los últimos meses por la fuga de depósitos que vienen sufriendo las grandes entidades irlandesas. Así, por ejemplo, la entidad irlandesa Allied Irish Banks (AIB) reconoció el pasado viernes una fuga de depósitos en lo que va de año por importe de 13.000 millones de euros (el 17% de sus depósitos) como consecuencia de la "adversa percepción internacional hacia Irlanda y sus bancos". La retirada de fondos se ha producido fundamentalmente entre empresas e inversores institucionales.

En los últimos meses, la banca irlandesa ha sobrevivido gracias a la financiación extraordinaria y casi gratuita del BCE. Ahora, con el rescate, serán los contribuyentes irlandeses los que, en última instancia, tendrán que pagar la factura al resto de la zona euro con el fin de mantener en pie su banca nacional. Asimismo, tanto Bruselas como Gran Bretaña acuden al rescate de Irlanda para evitar las grandes pérdidas que su caída (quiebra) supondría para sus respectivos bancos.

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