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Los indicadores internos de Economía arrojan nuevas dudas sobre el PIB oficial

Un estudio elaborado por el Ministerio de Economía en 2007 analizaba la correlación existente entre diversos indicadores parciales de la actividad económica y el PIB. La economía española ha caído un 3,1% entre 2008 y 2009 según el dato oficial, pero los datos que emplea Economía arrojan un desplome muy superior.

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Eurostat ha publicado la segunda actualización de las cifras de déficit público para el año 2009. Independientemente de que España sea el tercer país de Europa con peores cifras, lo que más llama la atención es la pésima evolución de la recaudación impositiva en España, que no tiene parangón en Europa.

Ante la incoherencia de este dato, surge la cuestión de si el informe anónimo que publicó LD hace unas semanas y las conclusiones de la consultora británica Lombard Street Research podrían estar en lo cierto. Si fuera así, no cabe duda que la evolución de la recaudación en España sería consistente con la de otros países de nuestro entorno.

Evolución de la recaudación en países de nuestro entorno

Como podemos ver en la tabla y gráfico adjuntos, la evolución de la recaudación en los países de nuestro entorno ha sido bastante homogénea a lo largo de la crisis, oscilando en una horquilla que va desde un aumento de 7 décimas del PIB en Alemania hasta una caída de 1,2 puntos en Francia. Sin embargo, en España el desplome ha sido nada menos que 6,4% del PIB. En Irlanda, un país devastado por la crisis y con una burbuja inmobiliaria aún más gigantesca que la nuestra, la recaudación sólo ha caído 2,3 puntos porcentuales.

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Aunque un economista extranjero, ajeno a nuestra realidad, pudiera justificar esto a priori por la aplicación de agresivas medidas de rebajas fiscales emprendidas con el fin de reactivar la economía, tal y como se hizo en los años 80 en el Reino Unido o en los EEUU, cualquier español de a pie sabe que esto no ha sido así, y que los impuestos, lejos de bajar, si acaso lo único que han hecho durante la crisis es subir, sobre todo a nivel municipal. Las medidas como la deducción de los 400 euros o la devolución mensual del IVA no son rebajas fiscales, sino adelantos en devoluciones que de cualquier manera tendrían que producirse.

Otra explicación podría ser que la economía sumergida haya aumentado mucho durante este período, pero este razonamiento tiene dos problemas. El primero es que aunque así hubiera sido, este aumento no contabilizaría en el PIB. Y el segundo es que no hay prueba alguna de que la economía sumergida aumentara entre 2007 y 2009. No se detectó aumento del efectivo en circulación y estimaciones independientes (enlace facilitado por Ángel Martín) no detectan aumento de la economía sumergida entre 2006 y 2010, antes bien observan una leve contracción de ésta.

¿Y si la economía hubiera caído más de lo estimado por el INE?

Sin embargo, si el informe de la consultora británica Lombard Street Research y el anónimo que se publicó hace unas semanas en varios medios extranjeros y en LD estuvieran en lo cierto y el PIB hubiera caído más de lo estimado por el INE, los datos de recaudación sí que serían consistentes. Una caída adicional de 10 puntos del PIB colocaría la ratio recaudación fiscal/PIB en un 38,6%, lo que significaría una caída de 1,5 puntos que, aunque alta, sería más consistente con los datos de otros países de nuestro entorno.

Otros datos apuntan también en que ésta es probablemente la explicación correcta. El Ministerio de Economía publicó en 2007 un estudio en el que analizaba la correlación entre diversos indicadores parciales y el PIB. Entre ellos, destacan las ventas de grandes empresas, las afiliaciones no agrarias, el consumo aparente de cemento y las importaciones no energéticas. En la tabla adjunta se puede observar la correlación en el período estudiado (1995-2006) y la caída de estos indicadores entre 2007 y 2009.

Como se ve, los cuatro indicadores más correlacionados caen mucho más que el PIB informado (-3,1%), lo cual resulta sumamente extraño. Si el PIB subía cuando los indicadores subían ¿por qué cuando bajan el PIB apenas lo nota?

Para ayudar a la interpretación de los cifras de la tabla, hay que reseñar varios datos adicionales. En primer lugar, las afiliaciones es muy posible que vayan con retraso con repecto a la caída de la actividad económica, pues es un hecho conocido que el empleo es un indicador retrasado.

Además, el impedimento que suponen las altas indemnizaciones por despido es de esperar que haga que el empleo caiga menos que la actividad económica, como parece corroborar la gran caída en el beneficio bruto de explotación que informa la Central de Balances del Banco de España (mucho mayor que la caída en el valor añadido bruto generado, que no incluye gastos de personal), en que se informaba de una caída acumulada del 22,5% entre el cuarto trimestre de 2009 y el cuarto de 2007.

Desde luego no existe dato alguno que respalde la afirmación de los economistas próximos al Gobierno de que el empleo ha caído más que el PIB informado debido a la alta temporalidad del empleo en España. Más bien esto parece una explicación ad hoc para justificar lo difícilmente justificable y respaldada únicamente por supuestos argumentos de autoridad.

En segundo lugar, la impresionante caída en el consumo de cemento es debida a que el colapso en la actividad económica ha afectado selectivamente al sector de la construcción. Por lo tanto, es normal que caiga más que la actividad económica general.

En tercer lugar, las importaciones no energéticas subieron extraordinariamente en el período 2002-2007 (un 40% en volumen) debido a que estaban reforzándose dos procesos paralelos, por un lado el crecimiento económico y por otro la internacionalización de la economía española. Es posible, por lo tanto, que la repercusión estimada del -10.4% sea realmente mayor debido a este último factor.

En resumidas cuentas, está claro que cada vez conocemos más datos que hacen dudar muy seriamente de la fiabilidad de las estadísticas del INE sobre el PIB, lo cual no hace sino dañar gravemente la credibilidad de España en el exterior y podría, en pocos meses, volver a precipitarnos en una nueva crisis de confianza como la vivida el pasado mayo.

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