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No es Libia: el petróleo descuenta el 'efecto contagio' a Arabia Saudí

La producción petrolífera de Libia baja a la mitad -caída mundial del 1%-, y el precio sube un 26%. Hay miedo a que la situación se extienda a Arabia Saudí.

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El grave conflicto interno que vive Libia ha disparado todas las alarmas a nivel internacional. La caída de los regímenes dictatoriales en Túnez, primero, y Egipto después no se materializó con tanta virulencia en el precio del petróleo tal y como está sucediendo en la actualidad con el caso libio. La cotización del barril de crudo Brent, de referencia en Europa, ha rozado este jueves los 120 dólares.

Desde que comenzaron las revueltas árabes, a comienzos de año, el petróleo se ha disparado un 26%. Sin embargo, esta abrupta subida del precio no se corresponde con la disminución que ha sufrido la producción petrolífera a nivel mundial. Las multinacionales petroleras que operan en Libia, incluida la española Repsol, anunciaron el martes la suspensión de sus actividades debido a la violencia e incertidumbre existentes en estos momentos.

Como resultado, la producción de crudo en Libia se ha reducido a la mitad, de 1,6 millones de barriles diarios a apenas 800.000, según los analistas del sector. De hecho, en caso de que el conflicto se mantenga, no se descarta un cierre total de la producción libia. Por el momento, esos cerca de 800.000 barriles diarios menos en el mercado suponen una caída de la producción mundial próxima al 1%. La producción regular libia equivale al 2% mundial, tal y como muestra el siguiente gráfico.

Ante tal situación, es lógico que el mercado de crudo haya reaccionado al alza, pero no tanto por la situación concreta de Libia sino por el pánico a que la violencia y los consiguientes cortes de suministro se extiendan a otros países productores de la zona. Así, en las últimas semanas la tensión se ha extendido también a Argelia, aunque por el momento las protestas sociales no han logrado tumbar al gobierno. El caso argelino es relevante, ya que produce el 2,5% del petróleo mundial (2,1 millones de barriles diarios). 

En este sentido, un informe de la firma nipona Nomura señaló el miércoles que un parón en la producción de crudo en Argelia y Libia podría disparar el precio del barril de crudo hasta los 220 dólares. "Si Libia y Argelia paralizan la producción de crudo de forma simultánea, los precios podrían dispararse por encima de los 220 dólares y las reservas de la OPEP podrían verse reducidas a los mismos niveles de aquellos años", en referencia a la situación acontecida durante la primera Guerra del Golfo entre Iraq y EEUU de principios de los años 90.

En este sentido, estos analistas distinguen dos fases: durante la etapa inicial de la Guerra del Golfo, los precios subieron un 21% -como sucede ahora-, pero una vez que se ratificó el corte de suministro escalaron hasta un 130%. De ahí que, según la firma japonesa, en caso de que se reprodujera esta situación el precio del barril escalaría hasta los 220 dólares.

Pese a ello, cabe recordar que durante ese conflicto bélico la producción mundial cayó un 9% y, además, ese suceso se vio parcialmente compensado gracias al aumento de la producción de crudo por parte de otros países productores. 

Sin embargo, el cierre del grifo por parte de Libia y Argelia supondría una caída total del 4,5%, equiparable a la reducción que provocó la huelga petrolífera de Venezuela y la segunda Guerra del Golfo en 2002 -la más suave desde la II Guerra Mundial-, y que también fue compensada por otros productores.

Efecto contagio

De ahí que existan otros factores a tener muy en cuenta para explicar el actual repunte del petróleo. En este sentido, el creciente nerviosismo que vive el mercado deriva del efecto contagio que se está extendiendo con una inusitada rapidez por toda la zona. La caída de los dictadores árabes en Túnez y Egipto se ha traducido en una oleada de protestas sociales en países vecinos muy estratégicos, tales como Marruecos, Yemen, Bahrein e, incluso, Irán.

Oriente Medio y el Magreb constituyen una zona especialmente sensible para el conjunto de la economía internacional debido a sus recursos energéticos, ya que concentran más del 60% de las reservas totales de crudo y casi el 50% de gas a nivel mundial.

El caso concreto de Bahrein es, quizá, el más paradigmático a nivel geopolítico. Vecino directo de Arabia Saudí y satélite de EEUU en la zona, está gobernado por la dinastía suní, pero la mayoría de su población es chií, y sobre él ejerce una influencia directa la monarquía saudí. Y es, precisamente, aquí donde se concentra la mayor incertidumbre.

Conato de protesta en Arabia Saudí

Arabia Saudí es el mayor productor mundial de crudo, con un 12% del total, más de 10 millones de barriles diarios. El régimen saudí se ha comprometido a incrementar su producción para cubrir el vacío que pudiera provocar Libia o Argelia, pero todavía no está del todo claro si, por un lado, cumplirá y, por otro, si es del todo inmune a este tipo de revueltas. En gran medida, el mercado de crudo está descontando esta incertidumbre. Y es que, hoy por hoy, da la sensación de que ninguna dictadura árabe está completamente a salvo de tales revueltas. No hay duda de que si el efecto contagio alcanza a Arabia Saudí el precio del crudo se elevaría a niveles estratosféricos.

Son numerosos los analistas que descartan esta posibilidad. Sin embargo, un índice elaborado por The Economist Intelligence refleja que Arabia Saudí no está del todo exento de riesgo. En la siguiente tabla se evalúa la vulnerabilidad a una revuelta política en un total de 55 países sometidos a algún tipo de régimen autoritario. Y Arabia Saudí está entre los más vulnerables, al igual que los que ya han sufrido revueltas, tales como Egipto, Túnez, Libia, Marruecos, Yemen...

Fuente gráfica: The Economist y Thelosteconomistblog

De hecho, cientos de personas han respaldado una campaña a través de Twitter que llama a un Día de la ira en Arabia Saudí el próximo 11 de marzo para reclamar que el país cuente con un gobernante electo, mayores libertades para las mujeres y se libere a los presos políticos. La página llama a una "revolución del anhelo" en el mayor país exportador de petróleo del mundo.

Entre otras propuestas, reclaman que "el gobernante y los miembros del Consejo de la Shura (consultivo) sean elegidos por el pueblo", así como un sistema judicial independiente, la liberación de los presos políticos y el derecho a la libertad de expresión y asamblea, informa Europa Press. Asimismo, solicitan un salario mínimo de 10.000 riyales (2.700 dólares), mayores oportunidades de empleo, el establecimiento de un órgano de vigilancia que elimine la corrupción y la cancelación de las "tasas e impuestos injustificados". Pese a su riqueza petrolera, Arabia Saudí cuenta con una tasa de paro superior al 10%.

La reacción política del régimen saudí ha sido casi inmediata. El rey Abdulá regresó de urgencia el miércoles a su país tras pasar tres meses en el extranjero recibiendo tratamiento médico, según informó la televisión estatal. Abdulá, de 87 años, anunció ciertas mejoras sociales para calmar los ánimos de cara a esa protesta, al igual que hicieron los otros dictadores de la zona antes de que estallaran las revueltas.

Entre las reformas prometidas se incluye un aumento del 15% en el sueldo de los funcionarios, el incremento del presupuesto de la Seguridad Social y nuevos beneficios para los propietarios de viviendas. También se perdonarán algunas penas de prisión para condenados por delitos económicos. Se contemplan asimismo ayudas para estudiantes en el extranjero. Sin embargo, el rey no contempla, en ningún caso, reformas políticas para celebrar elecciones libres. 

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