¿No quieres caldo? Toma cinco tazas. Hace cuatro años hubo un bipartito al que los gallegos dijeron basta porque estaban hartos de sus discusiones absurdas, de sus imposiciones ideológicas, de sus despilfarros... Los gallegos votaron y Galicia recuperó la normalidad política.
Pero en aquellos partidos se montó el follón. Aprovechando el revuelo, Pachi Vázquez se hizo con el PSOE gallego con la promesa de que más adelante elegiría a alguien más competente. Y el BNG empezó una discusión eterna. Esa discusión acabó en que el BNG se partió en tres. ¿Y qué pasaba mientras en el PSOE gallego? Que Pachi Vázquez decía:
– Que sí, que sí, que un día de estos ya os aviso y podéis cambiar de líder.
Del BNG se fueron a Anova y Compromiso porque decían que el BNG estaba controlado por la UPG, que es corriente leninista y aquello era demasiado radical. Y mientras, en el PSOE:
– Que sí, que sí, que ya os aviso.
Anova dejó el BNG y se asoció con el Frente Popular Galega, que rechazaba estar en el BNG porque era demasiado poco radical. Compromiso, el otro que se había ido del BNG por ser demasiado radical, se ofreció a juntarse a Anova, que ahora estaba con Frente Popular Galega que es más radical. Y Anova les dijo que no, que eran poco radicales.
El nuevo partido nacionalista independentista gallego creyó que era mejor irse con Izquierda Unida, partido con sede en Madrid, y Compromiso dijo que eran todos unos traidores que no querían ver ya ni en pintura. Y mientras, en el PSOE:
– Que sí, que sí, que ya os aviso.
El BNG decía que aquellos partidos no servían para nada y que aquello del bipartito había sido poca cosa, que lo que hacía falta ahora era independencia como decían algunos catalanes. E Izquierda Unida decía que se presentaba contra el PP y contra el PSOE, con el que había gobernado en Ferrol y no duró ni un año. Y al PSOE –ya no da tiempo de cambiar– no le quedó más remedio que presentar al candidato que no querían y que quedó de cuarto en la votación de su ciudad.
El caso es que todos estos juntos con un hipotético presidente al que no quiere su partido, con tres BNG diferentes que se odian entre sí y una Izquierda Unida de regalo pretenden arreglarse a costa de tu voto a cambio de que haya sitio para todos en el poder. Es decir, que si los gallegos no quisimos caldo bipartito hace cuatro años, ahora nos ofrecen cinco tazas.
