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Un hombre mata a 32 personas en la Virginia Tech

Un estudiante de 23 años sembró el pánico en un campus universitario. Más tarde se supo que no era un chico normal.

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Tal día como hoy, 16 de abril, pero de 2007, Libertad Digital contaba en su portada la mayor masacre de la historia en un campus universitario de Estados Unidos. Un joven abrió fuego a primera hora de la mañana matando a dos personas y provocando varios heridos. Dos horas más tarde se dirigió a una facultad de la Universidad Técnica de Virginia y disparó indiscriminadamente a los presentes antes de acabar con su propia vida.

Tras las primeras investigaciones se supo que el asesino cerró varias salidas del edificio con cadenas y candados y después entró en el aula y disparó mortalmente a un profesor de alemán. Luego comenzó a hacer lo mismo con los alumnos que, presos del pánico, saltaron por las ventanas. Un estudiante que logró escapar dijo que el asesino "era un chico de aspecto normal, asiático, pero que tenía una vestimenta que recordaba a la de los Boy Scout".

El entonces presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, lamentó la masacre de Virginia y aseguró que "las escuelas deben ser lugares seguros, santuario y de aprendizaje. Cuando ese santuario se viola, el impacto se siente en todas las aulas estadounidenses y en todas las comunidades". Lo cierto era que todas las universidades públicas de Virginia eran áreas libres de armas. Es decir, que estaba prohibido acceder a sus instalaciones con un arma de fuego.

Eso no impidió al autor de la masacre de Virginia entrar en el campus con dos armas. Se trataba de un estudiante surcoreano identificado como Cho Seung-Hui de 23 años. Un inmigrante legal que estudiaba y residía en el campus universitario.

Tras la masacre se fueron conociendo datos que apuntaban a que el estudiante no estaba psíquicamente equilibrado. Una de sus profesoras recordó el tono perturbador de algunos de sus ejercicios literarios, hasta el punto de que sus instructores le aconsejaron recibir ayuda psicológica. En su habitación dejó una nota en la que clamaba contra los "niños ricos", "la decadencia" y los “embusteros charlatanes” en el campus, y aseguraba que “me obligasteis a hacerlo".

Además, la policía reveló que Cho Seung-Hui mandó entre el primer y segundo tiroteo un paquete con fotos, vídeos y escritos a la cadena de televisión NBC. En un vídeo, el estudiante de Filología Inglesa se atribuí la matanza: "Habéis tenido cien mil millones de oportunidades y maneras de evitar lo de hoy, pero habéis decidido derramar mi sangre. Me habéis acorralado en una esquina y me habéis dejado sólo una opción. La decisión fue vuestra. Ahora tenéis sangre en vuestras manos que nunca podréis lavar".

También se supo que el autor de la masacre acosó a dos estudiantes a finales de 2005, que éstas se habían quejado a las autoridades de la universidad pero que no interpusieron cargos contra él porque no había habido amenazas. También un "conocido" del surcoreano advirtió a la policía de la Universidad de que el alumno tenía "tendencias suicidas". Eso hizo que Cho fuera trasladado al Centro Médico St. Albans, donde fue evaluado por psicólogos. Un tribunal estatal declaró a Cho "enfermo mental" y un "peligro inminente para otros", por lo que fue trasladado a un hospital psiquiátrico, donde permaneció durante un período de tiempo no especificado.

Dos años más tarde, la Universidad Politécnica de Virginia reabrió el ala del edificio en el que el estudiante surcoreano mató a 30 personas y se suicidó. La Virginia Tech organizó una ceremonia en un edificio que había sido reconvertido en seis nuevas salas y laboratorios y también acogía el nuevo Centro para Estudios Pacíficos y Prevención de la Violencia.

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