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Rivera refuerza su poder interno y juega al despiste con las catalanas

Se divide la agrupación de Madrid tras una asamblea convocada de manera extraordinaria.

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Se divide la agrupación de Madrid tras una asamblea convocada de manera extraordinaria.
Rivera, la pasada semana, en los pasillos del Parlamento catalán | EFE

A partir de este domingo ya no se hablará de la Agrupación de Madrid de Ciudadanos, sino de las agrupaciones de Madrid. Por decisión de la Ejecutiva nacional, y en línea con la idea expresada reiteradamente en público por Albert Rivera de un partido fuerte y cohesionado que evite la tentación de experiencias como las del PSC y su autonomía respecto al PSOE, habrá un total de veintiuna agrupaciones madrileñas, lo que facilita la operatividad de las mismas pero resta poder a Madrid dentro del partido. Los líderes de las mismas se elegirán por votación el próximo día 21. La decisión no ha sentado nada bien al grupo de críticos internos, máxime después de que se les convocara para la asamblea extraordinaria, que se ha celebrado en el teatro Compac de la capital de España, el pasado miércoles, en plena víspera de puente. Sin embargo, el debate se ha producido sin tensión y con cordialidad, mientras la cuenta de Twitter de Ciudadanos Madrid ponía el encuentro como ejemplo de "democracia interna". Además de la fragmentación en varias agrupaciones, se ha decidido la desaparición de la agrupación de jóvenes.

Pese a las discrepancias internas que puedan surgir, Ciudadanos Madrid vive un momento difícilmente empañable por nada. Los más veteranos, como el hoy diputado en la Asamblea de Madrid, César Zafra, aún se frotan los ojos al recordar cómo hace sólo dos años la Agrupación podía reunirse en torno a una misma mesa mientras que hoy necesitan un teatro para dar cabida a los miles de militantes de un partido decisivo para el nuevo Gobierno de la comunidad y con importante representación en Madrid y otros muchos ayuntamientos de la región.

En el correo de convocatoria de la asamblea, firmado por el secretario de organización, Fran Hervías, se argumentaba la decisión de disolver la agrupación de Madrid: "Este enorme crecimiento experimentado tanto en número de afiliados como en responsabilidades con respecto al conjunto de los ciudadanos, exige replantear la estructura local de nuestro partido en la capital. Al fin y al cabo, la existencia de un organigrama de trabajo que permita fluidificar la relación entre los afiliados y la Junta Directiva de su agrupación correspondiente es vital para el buen rumbo del proyecto de Ciudadanos en Madrid y en toda España".

Albert Rivera, por tanto, refuerza su poder interno ante los próximos meses, cuando se tendrán que concretar los pactos autonómicos y municipales y en los que hay dos citas cruciales en el horizonte electoral: las catalanas de septiembre y las generales de noviembre. Aunque la decisión de que concurra a las segundas está prácticamente tomada desde hace tiempo, lo que anunciará en algún momento de este mes de junio antes de las primarias del 4 de julio, en sendas entrevistas concedidas este fin de semana a La Vanguadia y El País el líder de Ciudadanos juega al despiste, afirmando que "jurídica y políticamente" es posible concurrir a las dos citas. Rivera asegura en el diario de PRISA que en sus encuentros de hace unos días con Mariano Rajoy y Pedro Sánchez les ofreció establecer un frente contra el nacionalismo: "Nuestros escaños estarán a disposición de una mayoría alternativa si Mas sigue con su hija de ruta y no suma con ERC. Se lo dije a Sánchez. Fueron receptivos: saben que sus partidos están débiles en Cataluña y nosotros fuertes".

Para las catalanas, Ciudadanos quiere reforzar su candidatura con un número dos independiente, procedente del constitucionalismo y en la órbita del PSC, aunque los primeros intentos en ese sentido han fracasado. Se teme que los socialistas den la campanada con un candidato del mismo cariz, en la línea de lo hecho por Sánchez con Ángel Gabilondo en Madrid. En su cuarta comparecencia en unas elecciones catalanas, Ciudadanos puede convertirse según las encuestas en la primera fuerza no nacionalista, una oportunidad que no quieren desbaratar y por la que muchos creen que Rivera no debería ceder el testigo. La preocupación cunde cuando se miran los resultados obtenidos en Cataluña el año pasado en las europeas y en estas municipales, por debajo de algunas expectativas. Por eso es importante cerrar en un mes una candidatura sólida para la cita de septiembre.

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