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Lozano, de escudera de Rosa Díez a fichaje de Pedro Sánchez

Su incorporación al PSOE pone fin a un convulso año, en el que no pudo suceder a su mentora y ahora rival

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Lozano, de escudera de Rosa Díez a fichaje de Pedro Sánchez
Rosa Díez, Gorriarán, Irene Lozano y Toni Cantó en una imagen de archivo | EFE

Defender con vehemencia la "autonomía" de UPyD, insultar y luego rectificar a un compañero por sugerir una unión con Ciudadanos que más tarde defendería como candidata a liderar el partido magenta -fue derrotada el 11 de julio por Andrés Herzog- y terminar fichando, siendo aún diputada del grupo que lidera Rosa Díez, por el PSOE. Se diría que el trayecto descrito puede referirse a varios años de una vida, a toda una carrera política incluso. Sin embargo, Irene Lozano, periodista y filóloga de profesión, lo ha transitado en un año escaso.

Aunque insiste en que tras las elecciones europeas de mayo de 2014 comenzó a erigirse de puertas adentro en una voz crítica con la dirección de Díez, en público practicó el más férreo cierre de filas. Una actitud llevada al paroxismo cuando tachó de "mezquino" a Francisco Sosa Wagner, a la sazón líder de UPyD en Europa, por la tribuna en El Mundo en la que sugirió el acercamiento a los de Albert Rivera, que habían logrado dos eurodiputados y dos tercios de sus votos en Madrid, confirmando así su expansión fuera de Cataluña. Que en privado decía otra cosa es verdad, como pudo comprobar un célebre periodista al que se encontró en un AVE, al que literalmente le animó a dirigirse a la líder del partido, para hacerla entender la necesidad de un acuerdo con la formación naranja: "Tienes que hablar con Rosa, va a acabar con nosotros" asegura que le dijo.

Aunque rectificó en público sus ataques a Sosa Wagner, no dejó de tenerle, como por otra parte el grueso de los dirigentes magenta, una particular inquina al prestigioso constitucionalista. El 6 de septiembre de 2014 se celebró en el Hotel Colón de Madrid un Consejo Político extraordinario, convocado por Rosa Díez para intentar frenar la crisis interna con que había comenzado el curso político y en el que el todavía eurodiputado -renunciaría poco después- recibió duros ataques de sus compañeros, si bien logró que el partido respaldase la apertura de negociaciones con Ciudadanos. En un receso, Lozano y el diputado en el País Vasco, Gorka Maneiro, hacían un corrillo con los periodistas, en el que la diputada no dudaba en calificar de "patética" la intervención ante el plenario de Sosa Wagner.

Durante el último trimestre de 2014 se desarrollaron las a la postre frustradas negociaciones con Ciudadanos, entonces aún el pez chico de la relación. Como miembro del Consejo de Dirección, Lozano asistió a las dos cumbres celebradas al más alto nivel entre ambas formaciones. La primera el 23 de septiembre en la sede de UPyD próxima al Congreso y la segunda el 20 de noviembre en el Hotel Eurobuilding de Madrid, cuando se certificó que no habría unión. Según varios de los dirigentes de Ciudadanos que asistieron a la cita, Lozano estuvo callada todo el tiempo. Algo que para uno de ellos "no deja de ser significativo, pues allí lanzaban dardos todos. Ella callaba, quizá por su lamentable pieza en El Mundo contra Sosa".

La dimisión de Díez y la sucia lucha por la sucesión

Tras el fracaso del 22 de marzo en las elecciones andaluzas, la descomposición de UPyD -que ahora intenta recomponer con una gestión muy activa y netamente propositiva en el plano político Andrés Herzog- comenzó a hacerse evidente. Lozano se situó entonces en el grupo de los críticos, donde destacaban también su compañero de bancada Toni Cantó o el líder magenta en la Comunidad de Madrid, Luis de Velasco. Tras su salida de la dirección, la relación con Rosa Díez, quien fue su mentora política, se enfrió hasta el punto de vivir escenas de gran tensión, como la que se produjo en un desayuno informativo en el Ritz durante la campaña de las municipales. La cúpula magenta llegó a abrirle expediente por el conocido como Lozanoleaks. El partido aireó unos correos que había intercambiado con otro dirigente crítico, el asturiano Ignacio Prendes, hoy diputado de Ciudadanos en el Principado, en los que se habría diseñado una estrategia para desembarcar, a través de la plataforma Encuentro en la que se mezclaban militantes magenta y naranjas, en el partido de Rivera. Lozano puso el grito en el cielo y aseguró que se habían manipulado incluso el contenido de esas comunicaciones.

En ese contexto, se produjo la dimisión definitiva de Rosa Díez tras el nuevo batacazo en las municipales y se convocó el Congreso extraordinario de julio. Lozano logró aunar la candidatura de los críticos frente al "oficialista" Herzog. Le acompañaron Toni Cantó o el que fuera portavoz en el Ayuntamiento de Madrid, David Ortega. El 11 de julio, en el círculo de Bellas Artes de la capital de España, tras un emotivo discurso de despedida de Rosa Díez, y con el voto de todos los afiliados en urnas situadas en todo el país, fue derrotada por estrecho margen y acudió sonriente a felicitar a Herzog, quien tuvo palabras integradoras.

Si hubiese ganado, es seguro que habría intentando un acercamiento a Ciudadanos. Durante el debate de los cuatro candidatos a la presidencia de UPyD, afirmó con cautela que eran dos partidos distintos pero que "compartimos electorados". Y citando a Keynes, aseguró que "cuando las circunstancias cambian, yo cambio". Los últimos meses ha vivido en un discreto segundo plano, en la misma bancada donde defendió ardientemente los postulados de UPyD, en muchas ocasiones en contra del Grupo Socialista, que a partir de diciembre será el suyo.

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