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Rivera recibe el respaldo del centrismo que gobierna en Europa

Almuerza con los siete primeros ministros de ALDE, que le respaldan como opción de cambio en España frente a populistas, socialistas y conservadores

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Rivera recibe el respaldo del centrismo que gobierna en Europa
Albert Rivera con los liberal demócratas europeos | EFE

Vestido con traje y corbata y portando una pequeña maleta, Albert Rivera aparecía a primera hora del penúltimo día de campaña en el aeropuerto de Bruselas, procedente de Bilbao y acompañado de dos de sus colaboradores. Unas horas después hacia acto de presencia en el Egmontpalace, una bella edificación neoclásica del siglo XIX que albergaba este jueves la reunión del grupo ALDE previa a la cumbre de la UE. Con un cálido apretón de manos le recibía el presidente del grupo de los liberal-demócratas comunitarios, Hans van Baalen, y posteriormente saludaba con la efusividad de los ya viejos conocidos al presidente del grupo en el Parlamento Europeo, Guy Verhofstadt, quien hace unos meses presentaba en Madrid al presidente de Ciudadanos y figura clave en la incorporación del partido naranja al proyecto de ALDE. De momento, Ciudadanos pertenece al grupo en la Eurocámara aunque no a la estructura orgánica, un paso que se podría dar próximamente.

El ritual realizado por Rivera -atención a los medios en la llegada, foto de familia, comparecencia posterior a la reunión- ha sido muy similar en las formas al que adopta un jefe de Gobierno cuando acude a la capital comunitaria. Incluso el propio presidente de Ciudadanos ha confesado a sus colaboradores que no ha comido nada bien, una queja frecuente en los dirigentes políticos españoles que visitan la ciudad belga. Aspectos formales al margen, la reunión de ALDE permite visualizar a Rivera como un líder que no está sólo en su agenda de reformas para España, muchas de ellas inspiradas en las de los siete primeros ministros con los que ha compartido este jueves mesa y mantel: los de Dinamarca, Finlandia, Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Eslovenia y Estonia. Este último, Taavi Rivas, nacido como el líder español en 1979 pero dos meses antes, en septiembre, una casualidad que ha sido motivo de broma, por cuanto una victoria de Ciudadanos le haría perder el trono de primer ministro más joven del continente. Precisamente el pasado domingo, en el acto central de la campaña naranja ante 10.000 personas en el Palacio de Vistalegre de Madrid, Rivera abogó por importar modelos que se aplican en estos y otros países: "Proponemos un modelo laboral como el de Dinamarca, de conciliación familiar como el de Suecia, un plan para acabar con el paro como el que ha triunfado en Holanda o el complemento salarial que se ha aplicado con éxito en Reino Unido y EEUU. Algunos dicen que son ocurrencias, y resulta que es lo que funciona en los mejores países del mundo".

Antes del encuentro con sus correligionarios, Rivera atendía a los medios de comunicación, donde se ha referido en estos términos a la situación en España a menos de cuarenta y ocho horas del fin de la campaña: "Ciudadanos es, a la vez, garantía de cambio y de estabilidad. España no puede seguir en el bipartidismo decadente, pero tampoco podemos caer en el populismo ni en la ruptura de España". Las elecciones del domingo han sido uno de los temas dominantes en la conversación, como también la crisis de los refugiados. Los líderes de ALDE le han transmitido a Rivera su preocupación por el ascenso de Podemos, un partido al que identifican claramente con el Gobierno griego de Alexis Tsipras. Vinculando esta realidad con la crisis migratoria, la posición de la familia europea de Ciudadanos es crítica con un Ejecutivo como el heleno que, tras recibir el último rescate, no colabora como debería en la política común sobre los refugiados.

Intervención en inglés

De la reunión, Rivera se va con la impresión de que gobernar en minoría no es ningún trauma, como le han podido relatar varios de sus correligionarios, y de que la incorporación al centrismo europeo de un partido fuerte en el sur de Europa, y en un país con el peso específico, sobre todo por su dimensión, de España, es un paso muy importante para ALDE, siglas bajo las que hasta ahora se han cobijado, paradójicamente, los nacionalistas vascos o catalanes, tan antagónicos al proyecto de Ciudadanos.

Rivera ha tenido ocasión de mostrar su inglés para remarcar su mensaje de cambio para España, donde, según ha dicho en esa lengua, hay la posibilidad de elegir "entre el populismo de Podemos y la centralidad de Ciudadanos". Asimismo ha remarcado que ALDE defiende la unidad de España (un mensaje a navegantes para el PNV y la antigua CDC) y ha vuelto a abogar por ver algún día "los estados unidos de Europa". Tras sus palabras, el presidente de la formación Van Baleen ha subrayado la importancia de la irrupción de Ciudadanos en el sur de Europa, donde "han gobernado los socialistas y los conservadores y lo que hemos visto es crisis en esos países" . Instantes antes, y ante el aplauso cómplice de los dirigentes de ALDE, Rivera ha mostrado en público su intención de convertirse en el octavo primer ministro de esta familia política.

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