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La venganza de Tomás Gómez: satisfecho de que Sánchez pruebe de su propia medicina

El ex secretario general de los socialistas madrileños escribe un artículo demoledor contra Pedro Sánchez en La Razón.

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El ex secretario general de los socialistas madrileños escribe un artículo demoledor contra Pedro Sánchez en La Razón.
Tomás Gómez cuando fue destituido. EFE

La venganza se sirve en plato frío, dice el refrán, y el destino se lo ha puesto en bandeja a Tomás Gómez para tomarse la revancha. El ex secretario general del PSM fue fulminantemente destituido por Pedro Sánchez en 2015. Tras una campaña contra él en El País, Sánchez le echó con cajas destempladas de la dirección del partido en Madrid, lo sustituyó como candidato por Ángel Gabilondo pese a haber sido elegido por la militancia a la que tanto apela ahora el ¿secretario general? del PSOE e, incluso, le cambió la cerradura de su despacho sin dejarle recoger sus objetos personales. La impronta de Sánchez, como hemos podido comprobar ayer.

Hoy Tomás Gómez se cobra su venganza en La Razón. "No mentirás", se titula el artículo. "Hasta en el último rincón del país se sabía que el Sr. Sánchez sólo tenía una preocupación: seguir al frente del PSOE, y que lo estaba intentando por todos los medios. Para ello había tejido una maniobra que consistía en identificar a todo el que quería un cambio en el liderazgo del PSOE con un colaborar del PP. A esta estrategia obedecían todos los sinsentidos de los últimos meses".

"El Sr. Sánchez ha traspasado todas las líneas de respeto al PSOE, a sus líderes y a sus dirigentes, lo ha hundido electoralmente, ha erosionado su credibilidad y lo ha utilizado arbitrariamente en función de sus intereses personales (…) En realidad sólo quería mantenerse en el sillón para seguir liderando derrotas", se regodea.

"Quería confrontación en las filas socialistas y que el cruce de opiniones fluyese por el canal de si son o no legitimadores 85 diputados para intentar presidir el país, si el PSOE debe dejar gobernar al PP o cuál debe ser el espacio de la izquierda. Sin embargo, no era más que un intento de enmascarar una gran mentira", su empeño en "asegurarse el poder en el PSOE los próximos 1.500 días".

"Al igual que los que conocen bien al Sr. Sánchez no dudan de que hubiese sido capaz de pactar con quien fuese, incluidos separatistas, también saben que no tenía ningún pacto que le diese gobierno ni lo iba a tener. Lo que sí tuvo es lo que no quiso hacer: un cambio de candidato en el PP, eso, que era bueno para España, era malo para él y no lo dudó", atiza sin piedad.

Asegura Gómez que "en la cultura política del PSOE, hubiese sido impensable que un secretario general que sólo ha cosechado derrotas, las últimas en Euskadi y Galicia, humillantes para un partido como el PSOE, división interna y sectarismo, siguiese sin dimitir. Ha llegado el final de una etapa, probablemente una de las peores".

Sánchez "ha logrado quedarse prácticamente solo. Nunca un secretario general había llegado a este punto, al igual que un líder socialista nunca había utilizado las instituciones y las falacias para su supervivencia interna. Pudo elegir entre abandonar y facilitar la nueva etapa o seguir dañando al partido". Sánchez, dice sangrando aún por la herida, "tuvo la oportunidad de elegir su forma de salida". La que Sánchez no le dio a él.

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