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Santamaría intenta controlar el 40% del poder del nuevo PP y Casado le dice que no

El equipo de Santamaría considera poco "digna" la oferta de Casado, que integra a nombres como Marimar Blanco y Alberto Nadal. La negociación, rota. 

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Santamaría intenta controlar el 40% del poder del nuevo PP y Casado le dice que no
Santamaría y Casado este miércoles en el Congreso | EFE

Las heridas siguen abiertas. Soraya Sáenz de Santamaría reapareció en escena exigiendo puestos en los órganos de dirección del PP. Una representación "digna y proporcional" de más del 40%, en línea con el resultado que obtuvo en el congreso del PP. Pablo Casado se revolvió, y dejó claro que será él quien elija a su equipo aunque su intención sea integrar. El encuentro entre ambos fue breve y frío: poco más de media hora de reunión en dos fases, antes y después de las votaciones del Congreso. Por el contrario, el presidente demostró gran complicidad con María Dolores de Cospedal, a quien se llevó a una comida-homenaje con cerca de 200 cargos tras reunirse con ella.

Los equipos de Casado y Santamaría negociaron hasta bien entrada la noche sin éxito. Fátima Báñez e Íñigo de la Serna se negaron a ser secretarios de área, entrando así en la Ejecutiva a través de un puesto intermedio, según las fuentes consultadas. José Luis Ayllón también rechazó los ofrecimientos del entorno del presidente. "Es una vergüenza", se revolvieron, una representación "poco digna". Si bien, otros cargos que apoyaron a la exvicepresidenta sí aceptaron integrarse, al menos hasta que todo saltó por los aires, como Iñaki Oyarzábal, Sergio Ramos, Marimar Blanco, Alberto Nadal, Sofía Acedo o Yolanda Bel. "Se están integrando cada uno por su cuenta", aseguraron desde Génova, aunque Oyarzábal acabó echándose para atrás y renunciando al puesto que previamente había aceptado.

Con las negociaciones con Santamaría definitivamente rotas, Casado empezó a llamar ya bien entrada la noche a buena parte de los elegidos que formarán parte de la nueva estructura de Génova.

Así las cosas, la Cámara Baja vivió este miércoles uno de esos días frenéticos, protagonista de contubernios por doquier en pasillos y rincones del hemiciclo. La tensión entre los dos principales sectores del PP se hizo más que palpable a pesar de los llamamientos a la unidad. Entre reunión y reunión, Santamaría tuvo un aparte con Fernando Martínez-Maillo y Ayllón, sus dos escuderos. Con Javier Arenas, que es senador y no diputado, se vio el día anterior. Mientras, Casado estuvo largo rato charlando con Juan Ignacio Zoido, clave en sus buenos resultados en Andalucía. Se taparon en varias ocasiones la boca con la mano para lograr mayor discreción. En un momento determinado, Santamaría y Cospedal se encontraron en la denominada M-30 del Congreso.

La reunión entre Casado y Santamaría resultó un fracaso, vistas sus comparecencias posteriores y la incapacidad de sus equipos para llegar a un pacto. El primero le ofreció formar parte del Comité Ejecutivo, pero ella se negó a hablar de su futuro político sin antes situar a sus afines en el nuevo organigrama del partido. "Mi interés primero es lograr la unidad del partido", aseguró después en declaraciones a los periodistas. "Luego seguiré en política y no necesito ningún puesto", añadió, no entrando a valorar la posibilidad de ser candidata por Madrid. "Generosidad", clamaron desde el entorno de la exvicepresidenta.

El nuevo líder del PP se negó. "No se puede pasar de la lista más votada a la proporcionalidad en apenas dos días", censuró públicamente. "No hay bandos ni equipos que tengan que negociar nada porque todos han ganado", añadió Casado. Ambos sí acordaron no mover a los barones provinciales y autonómicos que apoyaron a Santamaría. Por ejemplo, a Juan Manuel Moreno en Andalucía, con quien el presidente se verá el sábado en Córdoba.

Ya por tarde, se reunieron en el Congreso Teodoro García y Javier Maroto del lado del presidente y Fátima Báñez y Ayllón del de Santamaría. Tras horas de negociaciones en persona, los contactos continuaron vía telefónica. Finalmente, ambas partes confirmaron "no" habían llegando a un acuerdo.

En este contexto, Casado dará este jueves la lista de todos los integrantes de su nueva dirección en su primer Comité Ejecutivo que celebrará en Barcelona. "Tienen que ser personas de su confianza, con las que pueda trabajar bien", defendieron desde su entorno. Él no quiso dar pistas pero en el PP se instaló la percepción de que una mujer se hará cargo de la Secretaría General. En las quinielas, Dolors Montserrat, Isabel García Tejerina, Fátima Báñez o Rosa Romero. En Es La Mañana de Federico, Cayetano González aseguró que Casado pensó en María San Gil para número dos pero que ella lo rechazó por razones familiares y personales, extremo que no confirmó Génova. Maroto y García Egea serán hombres clave de su gobierno en la sombra.

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