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El silencio del cordero: Kichi no abre la boca sobre las armas y Arabia Saudí

La batalla tiene a Podemos contra las cuerdas en Cádiz.

(Sevilla)
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La batalla política y moral en torno a la venta de armas al régimen islamocrático y monárquico de Arabia Saudí tiene a Podemos contra las cuerdas en Cádiz. Mientras el PP y Susana Díaz exigen a José María González Kichi un pronunciamiento sobre la cuestión que tiene graves efectos sobre el empleo en la capital y la provincia, el alcalde de Cádiz, a las puertas de las elecciones andaluzas y municipales, guarda un silencio que contrasta con su locuacidad habitual.

Hace sólo dos días, Podemos anunciaba a bombo y platillo que cada vez tiene más peso en la provincia de Cádiz, no sólo en la capital, y que han llegado para quedarse contra los agoreros que aseguraron que eran flor de un día. Pero en el momento más delicado, ha reverdecido el antiguo caso de la venta de armas al régimen saudí.

La bomba política que hizo estallar la ministra de Defensa, Margarita Robles, fue cargada por su decisión de dejar de vender armas al régimen dictatorial de Arabia Saudí, con el que España, tradicionalmente, ha tenido buenas relaciones. Tómese nota del AVE Medina-La Meca, por poner un solo ejemplo. A cambio, naturalmente, hay contraprestaciones, entre ellas las de la venta de armamento.

Pero el 6 de septiembre, Margarita Robles paralizó una operación de venta de armas bajo la forma de encargo a Navantia para la construcción des corbetas. No es un contrato baladí puesto que son más de 6.000 los puestos de trabajo que se crearían en la provincia con más paro de España, Cádiz, nada menos que durante cinco años. Como es sabido, el alcalde de Cádiz es José María González Kichi, a su vez, compañero sentimental de la opositora interna de Pablo Iglesias, Teresa Rodríguez, ambos abanderados de los "anticapitalitas".

Días después, la ministra se desdecía, tras una crisis interna del gobierno socialista. El presidente de la Cámara de Comercio de Cádiz, Javier Sánchez Rojas, la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, y el PP presionaron para que el contrato siguiera en vigor, teniendo en cuenta su repercusión social y, cómo no, la proximidad de las elecciones andaluzas que Díaz sabía que iban a anticiparse.

El silencio del cordero

El mismo Kichi que ha tronado contra la Semana Santa de Cádiz, contra la romería del Rocío; que acusó al PP de Cádiz de envenenar las aguas potables de un barrio, que ha vociferado contra el chalé de lujo de sus dirigentes Pablo Iglesia e Irene Montero defendiendo su sencillo piso y e desgañita asumiendo gestos republicanos, ahora guarda un silencio ominoso.

No fue así antes, hace un mes. Justo después del anuncio paralizante de la ministra Robles, Kichi salió a los medios defendiendo el contrato de Navantia para la construcción de corbetas. Si alguien cree que había razones morales, el empleo, para justificar su decisión está en un error. Realmente, lo que el alcalde de Cádiz dijo en TV fue textualmente que "No creo que nadie que se oponga a contratos como el de Navantia y Arabia Saudí gane las elecciones en Cádiz".

Su compañera, Teresa Rodríguez, desde Podemos Andalucía dice evitar que se les encajone en el dilema "trabajo o paz", e insiste ante el gobierno ante un plan industrial diversificador para la Bahía de Cádiz, que recuerda a aquellos planes socialistas, desde Bahía Competitiva a Delphi y otros muchos, que han terminado en escándalos de corrupción. Y, por si fuera poco, se tarda tiempo ponerlos en marcha, a menos que, como en el caso Delphi, se reparta dinero sin más procedente de los fondos públicos.

El alcalde de Cádiz, y todos los alcaldes de Podemos de la zona, están atrapados por las circunstancias por los empleos de Navantia son reales e inmediatos mientras que todo lo demás son cortinas de humo inciertos, cuando no inútiles.

El problema es que los dirigentes de Podemos, desde Pablo Iglesias a Pablo Echenique pasando por Juan Carlos Monedero están, todos ellos y públicamente, enfrente del mantenimiento de ese contrato con Arabia Saudí.

Susana Díaz, que desde su divorcio con Ciudadanos, está abocada a un gobierno con Podemos al que trata de reducir a la mínima expresión electoral, ha acosado a la formación morada diciendo: "Cuando algunos se han dado golpes de pecho como Iglesias pero el alcalde de Cádiz mantiene silencio eso es de cara a la galería y los políticos tenemos que saber que nuestra palabra nunca es gratis, que cuando hacemos afirmaciones tenemos que hacerlo con responsabilidad y saber cuáles son las consecuencias". O sea, que tiene que dar la cara.

Ayer, el PSOE y el PP defendieron la viabilidad del contrato y en el caso del PP, con referencia explicita a la responsabilidad políticas de su partido en lo referente al empleo de la provincia de Cádiz. Hoy, el presidente del gobierno fijará posición sobre el tema "en plena oleada de críticas internacionales por la muerte del periodista saudí crítico, Yamal Jashogi, en el consulado de este país en Estambul", dice Europa Press.

Sigue aportando la agencia que "lo previsible es que Sánchez afronte críticas de Unidos Podemos y de los grupos independentistas, pero no es previsible que el PP o Ciudadanos llamen a frenar los contratos. De hecho, este martes, en la Comisión de Defensa, PSOE y PP han unido sus votos –Ciudadanos y se ha abstenido– para rechazar diversas iniciativas de PDeCAT, ERC, Unidos Podemos y Compromís que pedían paralizar las relaciones comerciales" con Arabia Saudí.

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