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Así se preparan PP, Vox y Cs para hacer una oposición frontal al Gobierno

Desde las tres formaciones del centroderecha anuncian que serán beligerantes contra el Ejecutivo de "coalición ultra".

Desde las tres formaciones del centroderecha anuncian que serán beligerantes contra el Ejecutivo de "coalición ultra".
Casado y Abascal. | EFE

Con Pedro Sánchez investido gracias a los separatistas de ERC y a los proetarras de Bildu, el centroderecha se prepara para una oposición contundente frente al Gobierno que tendrá como vicepresidente a Pablo Iglesias. Desde el Partido Popular, Ciudadanos y Vox anuncian que serán beligerantes contra el Ejecutivo de "coalición ultra" de PSOE y Podemos en las instituciones, pero también en la calle.

Partido Popular

"Somos el partido de todos aquellos españoles que con la investidura de Sánchez se sienten desamparados. No les vamos a defraudar", avisan desde el Partido Popular. "Queremos una España que no aspire a su fragmentación sino a ser admirada en el mundo. Que no se empeñe en luchas de clases, ni de géneros, ni de religiones, sino en convivencia en paz y seguridad. Trabajaremos por hacer realidad los buenos tiempos de España", aseguran desde Génova.

Ente las medidas parlamentarias más inmediatas, el PP está estudiando formular una pregunta oral a Pedro Sánchez para que exija a Bildu condenar el terrorismo de ETA. Pero no sólo eso, los populares presentarán mociones en Parlamentos autonómicos, Diputaciones y Ayuntamientos "a fin de que los barones territoriales del PSOE se retraten, así como los representantes de dicho partido político en esas instituciones" sobre el pacto con ERC. "A través de dicha moción, se solicitará a los diputados a que se interpele al presidente del Gobierno sobre los acuerdos alcanzados con los independentistas y populistas y rechazar la actuación de un presidente que ha pactado con aquellos que quieren acabar con el consenso constitucional y la igualdad de todos los españoles", explican desde Génova.

Por otro lado, se les verá también en las manifestaciones que consideren "necesarias". La portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, ya llamó a la movilización del constitucionalismo el pasado sábado contra el nuevo Gobierno. También el presidente del PP castellanomanchego, Paco Núñez, protestó este mismo martes por la mañana en la puerta del Palacio de Fuensalida para que García Page no apoyase a Pedro Sánchez. Y no serán las únicas.

Más allá de los próximos movimientos parlamentarios, Pablo Casado tiene un objetivo más a largo plazo que es el de la "reagrupación del constitucionalismo" en el que, según informan estas fuentes, se irá trabajando "poco a poco", especialmente con Cs. Con los de Inés Arrimadas se tratará de impulsar iniciativas conjuntas frente a este Gobierno y se les "ayudará" en lo necesario para que puedan ocupar puestos en destacados órganos como son las comisiones parlamentarias.

Porque en el Partido Popular destacan que en estos momentos las diferencias con Ciudadanos dadnos y también con Vox son "lo menos importante" y hay que pensar en lo que "nos une". "Ahora hay que pensar en hacer una oposición firme y eficaz", sentencian.

Vox

Vox también prepara toda su artillería para llevar a cabo una oposición muy dura que desarrollará en los mismos frentes: parlamentario, judicial y en la calle, con manifestaciones como la que tendrá lugar el próximo fin de semana en diferentes ayuntamientos de España para protestar contra el nuevo Gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

Fuentes del partido aseguran que no emprenderán iniciativas conjuntas con el PP o Cs como estrategia política, a pesar de la imagen de unidad que se ha visto en las dos últimas sesiones del Pleno con las bancadas de los tres partidos aplaudiendo y protestando al mismo tiempo, en diferentes momentos. "Si coincidimos, la unidad saldrá de forma natural", aseguran a Libertad Digital descartando, sin embargo, una mayor coordinación. Apuestan desde la formación de Abascal por caminos distintos para intentar agrandar la base del centro derecha por diferentes vías.

El hecho de que Vox tenga más de 50 diputados le permite también recurrir decisiones al Tribunal Constitucional sin necesidad de unirse a otros partidos, a diferencia de lo que ocurría en la anterior legislatura. Un arma que no dudarán en utilizar, como han venido haciendo hasta ahora a través de la la acusación popular presentando recursos ante los tribunales. Todo, para hacer ejercer de dique de contención frente a un nuevo Ejecutivo al que no le otorgan legitimidad por su forma de ser investido y al que acusan de golpista por sus alianzas con separatistas y proetarras.

Ciudadanos

Desde Ciudadanos, partido aún inmerso en un periodo transitorio hasta que su V Congreso nacional designe en marzo a Inés Arrimadas como sucesora de Albert Rivera, tienen claro que su oposición al Gobierno Sánchez-Iglesias será igual de frontal que la de PP y Vox en todo lo que tenga que ver con las cesiones a ERC y por tanto con la defensa de la soberanía nacional, así como en la crítica a los postulados de izquierda radical en economía, singularmente en los aspectos fiscales o de mercado laboral.

La formación naranja, única en España que se define como liberal, seguirá defendiendo que los impuestos bajos y la profunda reforma de las normas laborales, en un país con tasas de paro tan elevadas como España, debería ser la hoja de ruta a seguir, la misma que no tomará el nuevo Gobierno. Como consecuencia del batacazo electoral del 10-N, que redujo su peso de los 57 escaños obtenidos en abril del 2019 a los 10 actuales, los de Arrimadas han perdido mucho cupo parlamentario, por lo que tendrán menos posibilidades de interpelar a los miembros del Ejecutivo o de presentar iniciativas parlamentarias, como capacidad de presentar recursos, por ejemplo al TC. Una posición de desventaja que aspiran a subsanar buscando alianzas con el PP.

La sintonía con los de Casado, como se ha visto en el debate de investidura, es cada vez mayor, y la presentación de iniciativas conjuntas podría ser una práctica habitual. No en vano, el lugar bastante preferente que tienen los diez diputados naranjas en el hemiciclo se debe a los buenos oficios de los populares en la Mesa del Congreso, de la que Ciudadanos se quedó fuera por primera vez.

Por lo demás, Arrimadas no renunciará a marcar acento propio en algunas cuestiones donde se quedará de nuevo sola, como la defensa de la gestación subrogada, rechazada por derecha e izquierda, como de la regulación de la eutanasia, un aspecto en el que volverá a coincidir con la izquierda. Quedará por ver su postura en los aspectos relativos a las políticas de memoria histórica, muy importantes para el nuevo Gobierno. Ciudadanos votó en su día a favor de la exhumación de Franco, si bien luego se abstuvo en el decreto para impulsarla por su desacuerdo en las formas.

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