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Las luchas de poder empañan las elecciones a la presidencia del Club Siglo XXI

Algunos socios ven un proceso electoral apresurado y sin garantías; otros, todo lo contrario.

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Algunos socios ven un proceso electoral apresurado y sin garantías; otros, todo lo contrario.
El actual presidente del Club Siglo XXI, Inocencio Arias | Club Siglo XXI

Si las cosas no varían demasiado a lo largo de estas semanas, el próximo 30 de junio tendrá lugar la Asamblea de socios del Club Siglo XXI donde será elegido el nuevo presidente. Un evento que, en circunstancias normales, no tendría nada de extraño, pero que después de varios meses de estado de alarma no está terminando de ser recibido con buenos ojos por algunos de los electores.

En los últimos días, concretamente, varias voces han querido denunciar lo que consideran un proceso electoral sin plenas garantías, que se ha visto lastrado por la particularidad de la covid y que, en consecuencia, debería ser aplazado a una fecha en la que puedan desarrollarse las campañas de los distintos candidatos en igualdad de condiciones.

Uno de esos socios molestos, sin ir más lejos, ha criticado en una charla con este periódico el hecho de que algunas personas hayan aprovechado los meses de confinamiento para ponerse en contacto con una buena cantidad de votantes, consiguiendo que muchos de ellos deleguen su voto en la persona de Paloma Segrelles, conocida partidaria de la candidatura de Nicolás Redondo. Por ello, considera que no se ha jugado limpiamente con el actual presidente del club, Inocencio Arias, que en estos momentos se encuentra confinado en un pequeño pueblo de Almería y que, pese a que también pretende presentarse a las elecciones, no posee todos los contactos de los electores ni goza de los mismos recursos que sus oponentes.

"En las llamadas telefónicas no se les ha explicado de forma exacta a los socios el proceso electoral ni la importancia de su voto. Simplemente se les ha pedido que lo deleguen, poco más", explica el denunciante, que insiste constantemente en que no está a favor de ninguno de los candidatos, pero que prefiere "una elecciones con todas las garantías". Para él, el factor a tener en cuenta, que diferencia completamente el proceso de este año del de etapas anteriores es el coronavirus. "No es el momento de celebrar la Asamblea", señala. "El día 30 habrá pasado poco más de una semana desde el levantamiento del estado de alarma. Todavía muchos socios no se atreverán a reunirse con otras trescientas personas en un espacio cerrado. Ese es uno de los motivos principales por el que tantas personas han delegado el voto".

Contraargumentación

Por otro lado, los argumentos esgrimidos por los partidarios del proceso actual son igualmente relevantes. En una conversación con una persona cercana a Paloma Segrelles, este diario constató que, según la ley de protección de datos, ninguno de los candidatos tiene acceso a los contactos de los socios, y que si desean hacerles llegar su candidatura deben servirse de la Secretaría como intermediaria. El propio Inocencio Arias envió de esa manera dos cartas a los electores explicándoles que pretendía volver a presentarse a las elecciones, aunque después la pandemia retrasó sus intenciones. De hecho, en el momento en el que la conversación tuvo lugar, ni siquiera había cerrado su candidatura, mientras que la de Nicolás Redondo llevaba tiempo ya perfectamente formalizada.

"Es llamativo, porque el encargado de escoger el 30 de junio para la celebración de las elecciones fue el propio Arias", explica el socio cercano a la Junta Directiva, que ha preferido mantenerse también en el anonimato. "A las Asambleas no suelen acudir nunca muchos socios, y la delegación de voto es una práctica utilizada desde hace muchísimos años", añade. "Nosotros creemos que se ha seguido el procedimiento normal porque, pese al confinamiento, las nuevas tecnologías nos permiten movernos en igualdad de condiciones a todos, estemos en Madrid o en Almería. Además, nos consta que Arias no ha estado parado y también ha escrito y llamado por su cuenta a una gran cantidad de electores". Para él, la necesidad de celebrar la Asamblea cuanto antes viene condicionada por la obligación de cerrar los eventos de la próxima temporada, que comenzará en septiembre. "Si la elección del nuevo presidente se retrasase a septiembre, como pide Arias, los eventos del Club no empezarían hasta noviembre prácticamente, y no hay que olvidar que son cosas que pagamos todos los socios". Aunque este argumento ha sido rechazado de lleno por los partidarios del presidente actual, que consideran que la planificación de la nueva temporada puede llevarse a cabo aunque no hayan tenido lugar las elecciones.

Requerimientos y Junta extraordinaria

El dato de que Inocencio Arias solicitó el retraso de la celebración de la Asamblea hasta septiembre es algo en lo que todos se ponen de acuerdo. En un primer momento se lo pidió directamente al secretario general del Club, Ángel Luis Alonso, pero ante la negativa de este, que consideró que se trataba de un asunto que debía aceptar la otra candidatura antes de llevarse a cabo, lo dejó por escrito en un requerimiento notarial que le hizo llegar acto seguido. Como contestación, el secretario general envió, también a través de notario, una negativa oficial, y concluyó que la única forma de aplazar la Asamblea deberá ser con la aprobación de la Junta Directiva, que ya ha sido convocada de manera extraordinaria y que se reunirá en los últimos días de este mes.

Personas cercanas a la candidatura de Arias lo consideran un fracaso, ya que señalan que "la Junta está controlada por la familia Segrelles", y que en esta ocasión sus miembros son más partidarios de Nicolás Redondo. Aprovechan también la oportunidad para remarcar el hecho de que han existido condiciones desiguales entre las dos candidaturas: "No sabemos si ellos han tenido acceso o no a los contactos de los socios. Lo que es seguro es que partían de inicio con muchísimos más recursos y con la lista de electores casi completa. Nosotros, por nuestra parte, hemos tenido que empezar de cero, con la dificultad añadida del confinamiento y las peculiaridades de la pandemia". Y concluyen con una última aclaración: "Inocencio ha recibido quejas del cuarenta por ciento de los socios, que no quieren reunirse el día 30 por miedo al posible contagio. En estas condiciones no tiene ningún sentido celebrar la Asamblea. Es mucho mejor para todos retrasarla a septiembre". El tiempo dirá qué acabará ocurriendo. De momento, todo depende de lo que decida la Junta Directiva extraordinaria.

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