Menú

El Gobierno aprueba la compra de misiles Hellfire para armar a los drones MQ-9 Pedrator B

Hasta ahora realizaban labores de vigilancia. Con los misiles podrán realizar ataques a tierra y bombardeos selectivos.

Hasta ahora realizaban labores de vigilancia. Con los misiles podrán realizar ataques a tierra y bombardeos selectivos.
Una de las unidades españolas del MQ9 Predator B | Ejército del Aire y el Espacio

Era un proyecto a futuro pero, hasta ahora, no se había dado el paso. Se trataba de armar con misiles aire-superficie a los RPAS (sistemas aéreos remotamente tripulados) MQ-9 Predator B ó MQ-9 Reaper que se compraron para el Ejército del Aire y el Espacio en 2019. En principio, solo para tareas de vigilancia e inteligencia, por la mala prensa que tenían en aquellos momentos los ataques con drones en parte de la comunidad internacional.

Pero los sistemas españoles, del denominado Bloque 5, fueron adquiridos con todo lo necesario para ser armados: los refuerzos en las alas, el cableado, la opción del software… solo faltaba el paso adelante de comprar los sistemas de misiles. Y ese paso lo ha dado este martes el Consejo de Ministros, que ha aprobado la celebración de un contrato para la adquisición e integración del misil guiado Hellfire para los sistemas Predator B.

El valor estimado del contrato por parte del Gobierno será de 13,3 millones de euros y servirá para "actualizar y potenciar las capacidades de este sistema de armas, mejorando con ello las capacidades aire-superficie del Ejército de Aire y del Espacio para el cumplimiento de las misiones que tiene encomendadas, especialmente en lo relativo al apoyo y protección de las distintas Unidades de las Fuerzas Armadas y de su personal en el curso de las operaciones".

Los MQ-9 Predator B forman parte actualmente del Ala 23 del Ejército del Aire y el Espacio, por lo que tienen su base en Talavera la Real (Badajoz), aunque también tienen una base avanzada en el Aeródromo Militar de Lanzarote, donde se realizaron obras de acondicionamiento necesarias, para que las aeronaves puedan actuar desde allí.

Estos RPAS (sistema aéreo pilotado de forma remota, por sus siglas en inglés) tiene una longitud de once metros y una envergadura (de la punta de un ala a la punta de la otra) de veinte metros. Tiene una autonomía de más de 27 horas de vuelo, puede operar a una altura máxima de 50,000 pies (15.240 metros) y tiene una capacidad de carga útil de 1.746 kilos.

Hasta ahora, el Ejército del Aire y el Espacio utilizaba estas aeronaves para misiones de reconocimiento y vigilancia, control del entorno terrestre y marítimos, evaluación táctica de daños, misiones de apoyo al combate como guerra electrónica, designación de objetivos, relé de comunicaciones, apoyo al rescate y salvamento aéreo, misiones de detección de amenazas NBQR (nuclear, biológica, química o radiológica) o detección de IEDs (artefactos explosivos improvisados) desde el aire.

Una vez incorporados los misiles Hellfire, pasarán a convertirse en potentes armas para realizar ataques a tierra o bombardeos selectivos.

Temas

En España

    0
    comentarios