
El Mundo
"Paiporta: el estallido del pueblo obrero cuyo héroe, símbolo de la revuelta popular contra el poder, ya se alzó frente a Napoleón". Los vecinos de Paiporta dieron ayer a los políticos una lección que tardarán en olvidar, aunque hoy el cobardica de Feijóo condene a las víctimas en lugar de a los culpables. Toda España pudo ver cómo la rata de alcantarilla Pedro Sánchez huía con una cara de susto difícil de olvidar, mientras el Rey y la Reina, tan pequeñita ella, se juntaban con el pueblo abandonado a su suerte. Eso no hay relato que lo borre. "El rugido de Paiporta" es más fuerte que cualquier relatillo de Bolaños y la banda de Sánchez Corleone. "Los Reyes volverán a la 'zona cero' para escuchar la indignación de las víctimas". Se ponga como se ponga el miedica de la Moncloa y sus servidores mediáticos. Menudo papelón hoy Ferreras poniendo a Mazón de escudo ante la incompetencia de su jefe. "No son muertos, son asesinatos", "Sánchez, a la cárcel" o "Mazón, dimisión". "¡Sánchez, asesino!"; "fills de puta"; "asesinos, asesinos"; "aquí no se avisó a nadie, nos han matado", "Sánchez, Mazón, coged una puta pala". Una mujer que se acaba de unir al grupo exclamó: "Espero que no venga Sánchez porque, si viene, le voy a dar un palazo que me llevan a la cárcel y tengo una hija". Nada que añadir. Ya lo dijeron todo los vecinos de Paiporta. El que quiera ayuda que la pida. Venga, Pedro, a ver si tienes bemoles de decírselo a la cara. Ah, no, que saliste corriendo como alma que lleva el diablo.
"Sánchez debió de vivir su sueño más húmedo ayer, al acompañar a los Reyes a Paiporta. El personal agredió a la comitiva, tirándoles lodo. Él no podía sospechar que la máquina del fango fuera esto y tomó el olivo, dejando solo a Felipe VI, que aguantó el tirón a cuerpo gentil, mientras el Felón se daba a la fuga, acompañado por los gritos, insultos y patadas a su coche de los ciudadanos. ¿Se habrá dado cuenta de que el interpelado de tan malas maneras era él?", dice Santiago González. Vaya si se ha dado cuenta. Ha puesto en marcha a toda máquina a su equipo de opinión sincronizada (felación, diría Carlos Herrera). Escuchar a Ferreras hoy tirándole el fango a Mazón era toda una declaración de que sí, sabía que él era el principal destinatario de la furia popular.
"Está en su naturaleza la cobardía, por eso el presidente huye dejando al Rey y a Mazón solos con los ciudadanos que, con toda razón, protestan a gritos. El Gobierno los abandonó a su suerte por mísero cálculo político y sigue sin ayudarlos porque sus socios no toleran ver en la calle al Ejército con la bandera española y entre ovaciones. Pero lo peor de Sánchez no es el palo ni el barro que le tiraron ayer, sino el que lleva dentro y con el que nos enfanga a todos", dice Federico Jiménez Losantos. Sánchez, vete ya, antes de matarnos a todos.
Dice Maite Rico que "las imágenes de ayer en Paiporta han confirmado lo que ya sabíamos. Tenemos unos Reyes a la altura de los desafíos más difíciles y un presidente del Gobierno que no da la talla. La visita de Felipe y Letizia a la zona arrasada por la DANA estaba programada con el Gobierno autonómico, y Pedro Sánchez aprovechó para sumarse y usarlos de parapeto, como suele hacer. Solo que esta vez no cayeron silbidos e insultos. Esta vez fue una lluvia de lodo, palos y golpes. La ira de quienes han perdido todo y solo han recibido indiferencia". Y ese miserable ha intentado echarle la culpa al Rey. No puede soportar la verdad que hemos visto todos: él es un patán cobardete, un gusano, y Felipe todo un señor.
"El presidente huyó en cuanto pudo. Los Reyes, víctimas colaterales, aguantaron las pelladas de barro y se acercaron a los indignados. La turba se convirtió entonces en personas, a las que miraban a los ojos, a las que abrazaban. No eran «violentos marginales», como los definió Sánchez. Eran españoles desamparados, que han estado días enteros sin luz, sin agua, rodeados de cadáveres, víctimas de los pillajes, mientras los responsables políticos se arrojaban competencias y protocolos". Violento marginal es el asesino en serie que habita en Moncloa. "El Gobierno susurraba ayer a la prensa amiga que la visita «había sido un empeño del Rey, y un error garrafal». Empeño sí fue. Error, no. Fue un gesto esencial de humanidad". ¿Humanidad?, dirá el enfermo mental de Moncloa. ¿Y eso qué es? "Moncloa evitó declarar la emergencia nacional, más que justificada. Tampoco Mazón iba a pedirlo: habría sido reconocer su impotencia. Margarita Robles hacía ganchillo a la espera de que Valencia suplicara refuerzos. Y mientras, los valencianos se ahogaban. Aún hay muertos bajo las aguas. Una semana después". Violentos marginales, dice el Hannibal Lecter que tenemos en el Gobierno.
"Lo único que ha respondido con acierto es eso que se llamaba el pueblo, que ayer se levantó en armas contra los responsables políticos", dice Raúl del Pozo. Y algunos pidiendo las sales desde sus salones tan sequitos, las neveras llenas y sus seres queridos a salvo. Para hacérselo mirar.
Como Feijóo, el editorial culpa a las víctimas. "Pedro Sánchez fue objeto de una enorme agresividad por parte de algunos de los manifestantes. Los actos de violencia contra el jefe del Ejecutivo son intolerables y no deben ser alentados ni justificados en medida alguna". Qué calentito se está en un pisazo de Madrid, desde donde escribe el editorialista. Así se dan muy bien lecciones a quienes están sin nada y rodeados de cadáveres mientras las autoridades se reparten RTVE.
El País
"La gestión convierte a Paiporta en una olla a presión: "Los políticos no se ponen de acuerdo mientras sobrevivimos solos"". El País se pone en posición de "ar" ante las órdenes de la rata Sánchez. No saben muy bien por dónde tirar. La ultraderecha, le han dictado desde Moncloa. "Muchos de los concentrados que gritaban "asesinos" a la comitiva eran jóvenes de aspecto ultra, muy similares a quienes se manifestaron durante meses a las puertas de la sede socialista de Ferraz en Madrid. Algunos incluso aparecen en las redes sociales de la Revuelta, la organización juvenil satélite de Vox". Este gusano se cree que somos todos idiotas. Eran los vecinos abandonados por él los que gritaban, inútil, toda España lo vio. El Rey estuvo entre ellos mientras la rata se hacía un pies para qué os quiero. "Han tirado barro desde niños de seis años hasta 10 años". Qué ultras tan jóvenes. "El Gobierno ve a la ultraderecha detrás de los incidentes y asegura que La Zarzuela diseñó esta visita fallida". Firma Carlos Cué, como no podía ser de otra manera. Pueden ir a vomitar, es comprensible. Ultras por todos lados y el Rey, culpable de que tengamos de presidente a un perturbado mental. "Sánchez, que fue golpeado, clama contra los ultras: "No nos vamos a desviar por la violencia de algunos elementos marginales"". Bueno, él sí que se desvió, de hecho salió por patas, el que no se desvió fue el Rey. El envidioso de Moncloa no lo puede soportar. Toda España testigo de su cobardía. El resto del relato del más servil de los periodistas sanchistas es más de lo mismo: el Rey tuvo la culpa, la ultraderecha... el mismo cuento de siempre, se lo ahorro para no cansarles, que aún queda mucha prensa por delante. "El Rey quiso visitar la ‘zona cero’ de la DAN pese al riesgo de protestas". Ya ven. Mientras el Rey quería estar con las víctimas, Sánchez se repartía RTVE, que era lo único que le interesaba. Cué, eres de la misma calaña que tu amo.
Las órdenes del psicópata son claras y se repiten en todas las opiniones. Esta vez se ha asustado de verdad. El pueblo le odia. Así que Mariola Urrea nos taladra el cerebro con que todas las víctimas de la DANA son" grupos de ultraderecha utilizaron el cansancio, la impotencia y la desesperación de las víctimas para desatar un torrente de hostilidad verbal y física". "Entiendo la indignación social y por supuesto me quedo a recibirla" dijo Carlos Mazón. Sonaría razonable si no fuera porque ya sabemos quién está detrás del alboroto". La culpa fue del Rey, segundo mensaje de la fábrica del fango monclovita al equipo de opinión sincronizada. "La noble voluntad de trasladar consuelo a las víctimas debe ser debidamente ponderada con el riesgo que entraña convertir cualquier visita institucional en una expresión añadida de cierto descontrol o caos de la acción política, especialmente si hay agentes disruptivos encargados de aprovechar cualquier oportunidad para hacerlo". Es mucho más fácil abandonarlos a su suerte, claro que sí Mariola. Lo que ha hecho tu jefe.
Garrocho, que a veces se rebela contra las órdenes de Moncloa, sabe que esta vez le cortan la cabeza como no obedezca al puto amo que está muerto de miedo. "Los gritos y el lanzamiento de objetos contra la comitiva encabezada por los Reyes, Sánchez y Mazón no pueden legitimarse, y menos cuando ya es conocida la participación planificada de grupos de extrema derecha en la agresión al Presidente. Sin embargo, ningún análisis podría conformarse con diagnosticar lo obvio. Al lado del fanatismo ultra, y en mucha mayor medida, también estaba el abatimiento de miles de vecinos que expresaron una desesperación y un descontento que haríamos mal en desatender". La derecha y la ultraderecha, que sí, que sí, bla, bla, bla. Y el Rey, que es un irresponsable, mira que querer estar con las víctimas, qué desfachatez, que aprenda de Sánchez, se quede calentito en palacio y aproveche para tomar RTVE.
"De poco servirá señalar a quienes abonan la antipolítica sirviéndose de la desesperación, el miedo y el dolor. Quien acuse al otro pierde. La actitud verdaderamente responsable en una circunstancia como esta pasa por la autocrítica y la inmediata asunción de responsabilidades". ¿Y a qué esperas para pedir la dimisión de Sánchez, Garocho?
El editorial empieza por echarle la culpa al Rey. Sánchez está verde de envidia y ha puesto la diana sobre Felipe. Craso error, esperemos que eso se le vuelva aún más en contra de lo que ya lo tiene todo. "Eran evidentes los riesgos que representaba la visita a Paiporta. Hoy toca preguntarse si fue una buena decisión este viaje de los Reyes acompañados del presidente Sánchez y del presidente Mazón". "El Rey y la Reina aguantaron en medio de la tensión, tratando de mantener el contacto personal y la conversación con los ciudadanos" mientras Sánchez huía como la rata de alcantarilla que es.
Y entonces Pepa se echa a llorar desconsoladamente. "La deshumanización del presidente del Gobierno, largamente alentada, debe repugnar a cualquier demócrata". La verdad, Pepa, los que repugnáis sois vosotros, tu la primera. "Fue necesario evacuarlo ante la evidencia de que algunos individuos estaban dispuestos a la agresión directa". Claro, como no lleva escoltas, no tiene Falcon, ni coche blindado. Vamos a llorar todos por Sánchez. Los primeros, los valencianos que conviven con los cadáveres de sus familiares a ver si se les escapa una lagrimita por el presidente, tan vulnerable y humano que sólo pensaba en tomar RTVE mientras moría la gente en Valencia. Para llorar sin parar por Pedro. Y si quieren ayuda que la pidan. "Pero ni toda la eficacia del mundo será suficiente si no se pone coto a quienes aprovechan la catástrofe para imponer su discurso de odio". ¿Habla Pepa de El País, de Escolar o de Ferreras?
ABC
"Malestar en La Moncloa con los Reyes por quedarse a hablar «con los que han pegado a Pedro»", cuenta Juan Fernández Miranda. Un tipo valiente, qué envidia ¿eh? No como la rata de Pedro. A Letizia también la dieron y aguantó como una jabata mientras Pedrito se escabullía. "Desde círculos socialistas se compartió ayer un informe sin autoría titulado 'Aparición de grupos ultras en los altercados contra Pedro Sánchez y los Reyes, Felipe y Leticia'. El documento, de doce páginas y fechado el mismo 3 de noviembre, describe los incidentes registrados esa misma mañana y desde la tarde de ayer se está distribuyendo privadamente como argumentario mediático". Cuando se ponen pesados, se ponen. Menuda mañanita nos ha dado Ferreras, Escolar, El País, la SER, la Intxaurrondo. Paren, por favor, los españoles tiene ojos en la cara.
"«¿No te parece mal que, después de que pegaran a Pedro, los Reyes se quedaran hablando con los que le pegaron?», escribieron en un mensaje con origen en Moncloa acompañando al citado informe". A ver, Moncloa, si los Reyes tienen que alejarse de todos los que odian a Pedro Sánchez tendrían que irse a vivir con Otegi. "La vicepresidenta del Gobierno y otros líderes socialistas no tardaron en lamentar los incidentes y culpar a la ultraderecha". Más de lo mismo, siempre con la misma historia.
"En cuanto arreciaron las bolas de barro y los insultos, la escolta de Sánchez se lo llevó de Paiporta, mientras volaba un palo que impactó en el servicio de seguridad del presidente del Gobierno. Sánchez se fue, los Reyes se quedaron y Mazón aguantó. La ejemplaridad de Felipe VI y la Reina Letizia no necesita ser glosada, porque fue retransmitida en directo. Se mantuvieron firmes en el propósito que los había llevado a Paiporta. La Corona, en su función constitucional de representar al Estado, asumió la extrema gravedad del momento y convivió con la desesperación de unos ciudadanos que sabían discriminar perfectamente quiénes eran responsables, y quiénes no, de la exasperante lentitud de la respuesta pública a la tragedia. Aguantaron barro, gritos, tensión y violencia verbal, manifestaciones inéditas en la visita de unos Reyes al lugar de una tragedia", cuenta el editorial, como vimos todos.
"La retirada de Pedro Sánchez se explicó por motivos de seguridad. Sin duda fue así. Pero la imagen y la realidad se imponen a las versiones oficiales, y en la retina del pueblo quedará un presidente del Gobierno que se fue del lugar al que había acudido, quizá con la confianza de guarecerse tras los Reyes, quizá con la ilusión de ser recibido como un 'deus ex machina', quizá con la idea de confrontar públicamente con un desacreditado Carlos Mazón. Sin embargo, Sánchez resumió con su retirada o su fuga, como quiera llamarse, la actitud de su Gobierno ante la tragedia de la DANA". Que es una rata cobarde y asquerosa. ¿Por qué no le larga a Catalauña o el País Vasco y deja a los españoles en paz? Con toda su corrupta familia, claro.
"El resumen es sencillo y dramático: no hay Gobierno en España, entendido como el responsable de la dirección política del país. No hay presidente del Gobierno, sino un cargo nodriza de beneficios para minorías que, a cambio, lo sostienen en el poder, haciéndose cooperadores necesarios de una gestión que desatiende el bien común y las necesidades reales de la sociedad, ahora expuestas en carne viva en la provincia de Valencia. Hay, eso sí, Estado, y bien definido en las Fuerzas Armadas, las Fuerzas de Seguridad, los técnicos y funcionarios, destinados todos ellos a recuperar, con las limitaciones que les impone el tacticismo político de La Moncloa, la normalidad en Valencia. Hay Estado porque el Rey no se fue este domingo de Paiporta". Y eso tiene a Sánchez y sus esclavos mediáticos en vinagre.
"Cayeron en Paiporta botellas, barro y objetos diversos sobre el Rey, la Reina, Sánchez y Mazón, y sólo uno de ellos abandonó la comitiva", dice Ignacio Camacho. "La interpretación comparativa está al alcance de cualquiera sin necesidad de verla escrita. Y el hecho objetivo es que el monarca se quedó frente a una multitud inflamada mientras el presidente se escabullía. De la agresividad del recibimiento sólo se puede decir que las víctimas siempre tienen razón, incluso cuando no la tienen, porque son justo eso, víctimas, y en medio de su desesperación no cabe pedirles encima cortesía". Así que menos aspavientos con lo de la violencia nunca está justificada y tal y pascual. A ver si las víctimas además de prostitutas tienen que pone la cama.
"El Rey salió con dignidad del trance. Dio la cara, encajó el lanzamiento de pellas de fango sin inmutarse, escuchó los reproches, habló con los damnificados y hasta defendió el poco justificable papel de las autoridades. Se comió el marrón, dicho en términos coloquiales. Gajes del oficio, sí, pero es cualquier cosa menos agradable y hasta el día de ayer no lo había hecho nadie. Y Doña Letizia, tan denostada a veces por cierta clase de monárquicos integristas, aguantó con temple y serenidad su parte cuando lo fácil hubiera sido dejarse sacar de allí en volandas como Sánchez. Ay, Sánchez. Qué manera de retratarse". Es que no hay relato que tape lo que todos vimos pasando vergüenza ante ese inútil cobarde y una Reina que abulta tres cuartas partes de Sánchez aguantando mecha. Si Sánchez tuviera dignidad, o al menos supiera lo que eso significa, no tendía España para correr. Sin parar hasta Cataluña o el País Vasco.
"Que no se iba a desviar, dijo tras darse a la fuga, pese a los violentos. Para no desviarse quizá convendría empezar por no salir corriendo en cuanto el asunto se pone feo". Y sus voceros mediáticos se han retratado, por enésima vez. Ni dignidad, ni vergüenza torera, ni respeto por ellos mismos ni por la profesión. Otra vez a vomitar.
Peláez es que viene de la izquierda y tiene la piel más fina que Camacho. Creo que no se ha manchado las manos de barro, no ha perdido su casa, ni su negocio, ni ha convivido con el cadáver de sus hijos. Por lo que se puede leer, está muy a gustito en su casa. "Nada justifica agresiones, acosos físicos o lanzamientos de palos y de botellas a nadie. Yo sí que creo oportuno que el presidente del Gobierno abandonara el lugar ante el riesgo real que corría su integridad física. Pese a que lo intentemos con todas nuestras fuerzas, aun no somos el país salvaje, tercermundista y bárbaro que muchos anhelan. Y, desde luego, me parece preocupante que se tache al presidente de cobarde por protegerse de un linchamiento público cuando podemos llamárselo por motivos más graves y mucho menos justificables". Mejor no pases por Paiporta, Peláez. Llora en tu casa por Sánchez.
Como dice Apaolaza, "hay que dar un paso adelante y decirle al que te está gritando que sabes que tiene razón y que, aunque no sea capaz de creerlo, estás con él, tú y un país entero al que representas en ese momento. Porque hay que estar a las duras y a las maduras, y mascar el sabor del barro de Paiporta que sabe a rayos y a muertos, y abrazarse a un tipo sudoroso que lleva cinco días sin ducharse, ese tipo que llora contigo y que, un minuto antes, te quería partir la cara. Que para que seamos una nación mejor, te tienes que llevar en las mejillas las lágrimas, los mocos y el sudor de esa gente que es tu gente, que es tu pueblo, que son los tuyos, porque no se puede estar siempre anestesiado por los partidarios y los zalameros, y este no puede ser un país que ande huyendo en un todoterreno negro". Negro como su alma.
La Razón
"La mejor respuesta la tuvimos ayer con los Reyes. A pesar de las protestas, los inaceptables insultos y el lanzamiento de objetos, no solo aguantaron, sino que se aproximaron a sus conciudadanos que estaban expresando su dolor. Era impresionante ver al Rey y la Reina hablando con los vecinos y abrazándolos para mostrarles su afecto y proximidad. No era una situación fácil, pero estuvieron a la altura de las circunstancias sin importarles la tensión que se vivía. Es la labor que le corresponde a la jefatura del Estado", dice Marhuenda.
"En esas mismas calles convertidas en morgue se desbordó la amargura de un pueblo herido por la muerte convertido por unos instantes en turba incontrolada contra los que consideraba responsables de su drama personal y de tanta desgracia colectiva. En esos minutos de tensión, con insultos, agresiones y tumulto, la masa no hizo diferencias, no existió espacio ni lugar para los inocentes, pero sí formas diversas de afrontarlo, de ejemplarizar o no el deber de las instituciones y de manifestar la entereza y la serenidad de quienes las representan. Las imágenes de sus majestades fueron si cabe de las más duras y amargas de su reinado, pero su reacción resultó firme y empática incluso con los que vociferaban fuera de sí. Don Felipe y Doña Letizia hicieron suyo el dolor de los desesperados e incluso la cólera de los afligidos y enrabietados, puede que familiares o amigos de fallecidos. El cariño y la admiración que profesan los españoles a la Corona no ha sido un regalo, sino que se lo ha ganado en las buenas, pero singularmente en las malas. Hay honor y dignidad en nuestro Rey y debemos sentir el orgullo y el consuelo de que al menos la Jefatura del Estado se encuentre en las mejores, rectas e integras manos. Sánchez entendió, en cambio, que su prioridad era ponerse a salvo sin mirar atrás. Siempre hubo clases y siempre las habrá", dice el editorial. Esa actitud de rata abandonando el barco le perseguirá siempre. Al menos, ha quedado bien retratado.
En Vozpopuli, el genial Miquel Giménez lo explica a las mil maravillas. "Viendo con estupor e indignación la fuga de Sánchez, abandonando al Jefe del Estado, comportándose como el miserable cobarde que es, y observar, por el contrario, esa cabeza erguida del Rey, ese acercarse a la gente intentando hablar con ella apartando enérgicamente los paraguas que pretendía ofrecerle para su protección el servicio de seguridad, con su rostro desencajado al escuchar de primera mano lo que se vive en aquella parte de España, al ver como cuando se marchaba pedía perdón a los paisanos de Paiporta y con ello a todos los afectados -¿cuándo ha pedido perdón Sánchez?- he dicho "Este es mi Rey"".
"Don Felipe sabía perfectamente a lo que iba. Sánchez, también. Por eso el cobarde presidente ya no va a ningún sitio solo si puede ampararse tras el escudo del monarca. Pero el Rey quería ir –me consta que desde hace días pero Moncloa no se lo permitía– porque consideraba que era su deber estar junto a los que precisan auxilio y esperanza. Don Felipe no iba a pasearse, que es a lo que iba el innombrable. Don Felipe iba a mezclarse con sus compatriotas, a recibir granizo, truenos y barro en la cara si era menester porque sabe que el oficio de rey comporta dar la cara, no como el cobarde presidente que tenemos, que solo pisa moquetas seguras y calles de las que se ha alejado a los vecinos a razonable distancia". Los esclavos mediáticos de Sánchez están quedando como su jefe, como unos cobardes indignos que han perdido todo atisbo de vergüenza.
"Ahora vemos quién es quién, por si cabía alguna duda. El rey aguantando el tipo y Sánchez escabulléndose como un conejo por la puerta de atrás". ¿Por qué decís conejo cuando queréis decir rata? Ahora hay que "valorar la posibilidad de llevar a Sánchez y demás ministros ante la justicia por delito de denegación de auxilio y omisión del deber de socorro, que consiste en no prestar la ayuda necesaria a otras personas que se encuentran en situación de peligro o necesidad. Ah, y esculpir en mármol en la entrada al Congreso dos frases: "Los políticos no tenemos por qué achicar agua" y "Si quieren ayuda que la pidan", explicitando que quienes así piensen no tienen lugar entre los representantes de la soberanía nacional. Don Felipe, permitidme que os diga que sois un rey cojonudo".